
Desde el inicio de la Operación Furia Épica de Estados Unidos e Israel contra Irán, que provocó un verdadero terremoto geopolítico en el golfo Pérsico, Turquía se vio ante una enorme tesitura estratégica, intentando mantener un equilibrio que le permitiera proteger sus intereses evitando un alineamiento claro con ninguno de los bandos.
El presidente turco, Recep Tayyip Erdoga
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