Tomás Bárbulo: “Marruecos necesita contener la situación social y económica, por eso necesita objetivos exteriores con los que encandilar a la población”

Por Néstor Prieto.

Tomás Bárbulo (A Coruña, 1958) quedaría muy pronto vinculado al Magreb, región con la que se consagraría como periodista y escritor de renombre. Hijo de militar, a los ocho años se desplazó junto a su familia a Sidi Ifni, donde había sido destinado su padre. Allí vivió la entrega del territorio a Marruecos en 1969, tras lo que su padre sería reubicado en El Aaiún, capital de la por entonces provincia 53 de España, el Sáhara español. Criado en un ambiente militar, Tomás Bárbulo pasaría allí su adolescencia, abandonando el Sáhara tras la Marcha Verde y la ocupación marroquí. De vuelta en España destacaría como periodista, siendo fundador de Expansión, La Gaceta de los Negocios y El Sol. Ocuparía el cargo de subdirector de el efímero diario Claro, pero la mayoría de su carrera se desarrolló en El País donde cubrió durante años el Norte de África, migraciones y también política nacional. 

Bárbulo compaginaría su faceta periodística con la escritura, primero en forma de ensayo y posteriormente de novela. La historia prohibida del Sáhara Español (Ediciones Península) es una obra obligada para todos los que quieran acercarse al conflicto saharaui. Lanzada en 2002 y reeditada en este 2021, repasa con una escritura ágil la convulsa historia de la colonia española y el abandono hecho por la metrópoli. Además, es autor de las novelas La asamblea de los muertos (premio de la Semana Negra de Gijón a la mejor primera novela) y Vírgenes y verdugos (que será llevada al cine próximamente). Ambas forman parte de una trilogía protagonizada por un personaje denominado El Saharaui.

N.P..: Tu ensayo es una obra de cabecera para los que queremos comprender el conflicto saharaui. Después de esta primera experiencia con la escritura tardaste unos años en publicar tu serie de novelas. Todas estas obras tienen como elemento común una inspiración en el Sáhara Occidental ¿Qué te llevó a escribirlas?

T.B.: Yo hice un reportaje de casualidad sobre la desaparición de Basiri hace muchísimos años; ese episodio sucedió mientras yo estaba en el Sáhara, acaba de llegar y no me había enterado de absolutamente nada. Eso es lo que me llevó a escribir, a estudiar, a profundizar sobre el tema… y cuando profundicé lo suficiente decidí que había que seguir escribiendo.  Tuve la suerte de acceder a bastantes archivos sobre el Sáhara en Alcalá de Henares y eso lo complementé con entrevistas. Realmente el primer libro fue “La historia prohibida del Sáhara español”, un ensayo escrito como forma de reconciliarme con mi pasado, de enterarme de lo que no me había enterado por la edad que tenía, de lo que sucedía a mi alrededor. Después di el salto a la novela, un salto bastante lógico. Pasó bastante tiempo entre el ensayo y el comienzo de las novelas, pero tenía en mente que un personaje se llamara el saharaui, como homenaje y reivindicación  de los saharauis. Hay mucha gente en España que no tiene ni idea de lo que ocurrió allí y de lo que sigue ocurriendo. Eso fue lo que me llevó a escribir también la trilogía del saharaui, un thriller en la que el personaje protagonista es un saharaui.

N.P.: El origen de tu relación con el Sáhara la encontramos en tu padre, destinado allí como militar. Allí pasarías tu adolescencia y en tu obra te muestras muy crítico con la convivencia que había en el territorio. ¿Qué recuerdas de esta etapa?

T.B.: El Sáhara está muy presente en mi memoria. Como hijo de colono tengo que decir que aquello era una sociedad militar; una sociedad militar gobernada por militares. Había una casta de oficiales y familias de oficiales que tenían sus centros de recreo a los que no podían acceder los demás, como por ejemplo el casino de oficiales. Luego estaban los funcionarios civiles, luego los suboficiales, los canarios y en el último lugar de la pirámide estaban los saharauis, que estaban absolutamente marginados. No digo que no hubiera casos en los que los españoles tuvieran cierta amistad con los saharauis, pero no era lo habitual.

N.P.: En tu obra cargas contra ese “mito” de la convivencia casi idílica que parece que hubo en el Sáhara español. Por mi experiencia he podido comprobar que hay una visión algo edulcorada sobre la vida allí. 

T.B: Para muchos militares aquello fue un paraíso. Un comandante o teniente coronel en la península era un funcionario anónimo, pero en cambio aquí era alguien muy importante porque la sociedad era militar, había muy pocos y por lo tanto para ellos aquella época era una época muy muy buena. Tenían cada uno de ellos un asistente, o “machacante” en lenguaje colonial, que eran soldados destinados a ser los asistentes del militar y que se convertían además en el recadero de la señora del del oficial; tenía un criado. Para ellos, cuando volvieron a la península tuvieron un choque tremendo porque venían de vivir en el paraíso y de repente se encontraban con que aterrizaban en Madrid, Burgos o donde fuera y no eran nadie. Eran personas normales, anónimas. El recuerdo de aquella época lo tienen muy mitificado y a partir de ahí hacen de su amistad con los saharauis una especie de gran fresco recreando y reinventado su pasado. La verdad es que con los saharauis no tuvieron prácticamente relación y que en el último momento los dejaron tirados absolutamente. 

Desfile de tropas nómadas en el Sáhara durante la colonización española.

V.S.: Aunque el abandono español es un capítulo tremendamente convulso que da para ríos de tinta, lo cierto es que nunca se ha dado una versión clara sobre lo que motivó la salida española del Sáhara. Pero sin duda un aspecto clave fue la debilidad de la dictadura franquista

T.B.: Franco estaba agonizando cuando se le plantea lo que pretende hacer Hassan II. No se sabe lo que habría pasado si esto hubiera ocurrido 3 años antes con Franco ejerciendo todavía. Creo que fue una decisión tomada por un presidente del Gobierno absolutamente sobrepasado por las circunstancias como era Arias Navarro, una persona que no tenía ningún conocimiento geopolítico e internacional.  Por otro lado, el entonces príncipe Juan Carlos, que era jefe de Estado en funciones, tomó ese asunto en sus manos. Juan Carlos estaba intentando que no le estropeara su acceso a la Jefatura del Estado, que no sufriera ninguna mella su corona. Entonces atendió a las peticiones tanto de Washington, como de Francia y de Marruecos. Todo ese cúmulo de personajes fueron los que nos llevaron a hacer este acto despreciable de dejar a los saharauis en manos de agresores y salir de allí con el rabo entre las piernas.

Para ampliar: La batalla diplomática por el Sáhara Occidental en Europa, Marruecos pierde posiciones.

V.S.: La posición que desde entonces tienen todos los gobiernos de España, desde primer Gobierno democrático, ha sido una posición de abstención respecto al Sáhara Occidental ¿a qué crees que se debe?

T.B.: Yo creo que se debe a la necesidad de mantener buenas relaciones con Marruecos. Si que es verdad que ha habido gobiernos que se han entregado más y gobiernos que se han entregado menos a las peticiones marroquíes, pero en general la tónica ha sido la misma. Marruecos es un país vecino, hay una cooperación muy fuerte en materia antiterrorista, hay casi un millón de marroquíes trabajando y viviendo en España…. pero Marruecos es un país expansionista. No solo tiene problemas con Argelia por el tema del Sáhara, sino también con Mauritania ya que lo considera dentro del Gran Marruecos. Con España los tiene por el tema de Ceuta y Melilla además de por las aguas territoriales en la zona de Canarias. Es un país que no va a parar de avanzar, van a seguir pidiendo. Yo creo que es un error ceder continuamente, como han ido haciendo sucesivos gobiernos a las peticiones de Marruecos, empezando por supuesto en el tema del Sáhara. El problema de las difíciles relaciones de España con Marruecos no se soluciona dando carpetazo al asunto del Sáhara, al contrario, se abre otro dossier. 

N.P.: Además Marruecos utiliza muy bien los 3 elementos con los que sabe que puede condicionar a España; inmigración, narcotráfico y terrorismo. Bazas que abre y cierra. A nadie se le escapa que hay una presión migratoria que es completamente artificial que comenzó en las costas del Sáhara ocupado rumbo a Canarias. Pero el Gobierno de España da la sensación de que no tiene una hoja de ruta definida para con Marruecos, que simplemente gestiona el día a día, se preocupa por cerrar una crisis migratoria pero no piensa en el medio y largo plazo. Qué hacer con la reclamación de Ceuta y Melilla, la reclamación de aguas territoriales de canarias o el Sáhara Occidental…

T.B.: Tienes razón con lo de control de la inmigración. Hay que tener en cuenta que Marruecos es un estado policial, lo notas desde el momento en que llegas a Tánger, a cualquier ciudad. Marruecos sabe perfectamente los candidatos a inmigración que han entrado y por donde han entrado. Que salgan del Sáhara occidental sin su conocimiento es un chiste, absolutamente imposible. Por otra parte, es un estado policial no solo hacia los de fuera sobre estado policial también hacia los propios marroquíes, hay una política de contención porque la situación social y económica en Marruecos es muy difícil. Por eso necesita objetivos exteriores con los que encandilar a la población. 

Es verdad que no hay una política de Estado sobre Marruecos. De hecho, acabamos de ver a Pablo Casado criticando al Gobierno porque hubiera dejado entrar al Secretario General del Polisario y presidente de la RASD Brahim Ghali para ser tratado de COVID en en España. El jefe de la oposición se pone del lado de los partidos marroquíes para atacar al Gobierno con un tema que demuestra mucha ignorancia, porque Ghali ya era español antes de que naciera Pablo Casado. Cuando España se fue de allí y los dejó tirados él no reivindicó la nacionalidad española y no se acogió a ella, pero era español en aquel momento. Pablo Casado creo que todo esto no entiende nada. Ni él ni los políticos socialistas que ha habido, no entienden la necesidad de armar una política de Estado frente al matonismo de las autoridades de Rabat.

Las playas de Ceuta durante la crisis migratoria de mayo de 2021.

Esas relaciones con Marruecos se abordan con mucha “discreción”. España busca evitar la confrontación y suele llegar a acuerdos con la monarquía alauí a puerta cerrada.

Sí es verdad, toda la política con respecto a Marruecos se lleva a cabo en el máximo secreto. No hay transparencia, en el mismo caso de Brahim Ghali, no hay transparencia. Se trajo por razones humanitarias, explíqueme usted esto…no que lo intentaron llevar a Alemania… que Alemania dijo que no… pero Alemania no ha dicho nada de eso. Entonces lo trajeron aquí, pero todo está envuelto como en una bruma deliberadamente. La otra parte es que la diplomacia marroquí actúa como un cuclillo que canta en un sitio y pone los huevos en otro. Cuando los marroquíes protestan por algo o sueltan inmigración no es porque haya inmigración es porque quieren otra cosa que no han hecho pública. Pero todo eso permanece al margen de la opinión pública española. Las relaciones con otros Estados del mundo han sido bien explicadas por los sucesivos ministros de Asuntos Exteriores del Gobierno, pero en el caso de Marruecos todo permanece en el más absoluto oscurantismo, no sabemos por qué suceden las cosas que están pasando.

N.P.: ¿Cómo valoras la posición de los partidos políticos? Esta podría calificarse de dubitativa; existe un “consenso” de todas las fuerzas sobre el derecho de autodeterminación, pero ningún gobierno asume esa posición.

T.B.: Yo creo que hay un denominador común en todos los partidos políticos; mientras están en la oposición defienden la tesis del referéndum de autodeterminación, que no es lo mismo que defender la independencia del Sáhara, el referéndum de autodeterminación es una responsabilidad del Estado español y lo que elijan los saharauis es cosa suya. Elegirán independencia, elegirán irse con Marruecos o elegirán anexionarse con Mauritania… es cosa de ellos. Yo recuerdo a una directora de la casa árabe que en una fiesta en una embajada me abordó y me dijo “tú eres muy pro…” y le dije muy pro-legalidad internacional, y me dijo ella “sísí eso”. Se dio la vuelta y se fue. Yo soy muy partidario de la legalidad internacional, de que se cumpla. No soy partidario de la independencia del Sáhara, no tengo nada que decir, yo no soy saharaui. He vivido allí muchos años, pero yo no tengo voto en ese referéndum. Son ellos los que tienen que decidirlo. 

Los partidos defienden la autodeterminación del Sahara mientras están en la oposición, pero en cuanto tienen responsabilidades de Gobierno se olvidan de eso y lo traicionan. Y eso es porque el caso del Sáhara ha calado muy profundamente en la sociedad española, entonces ellos saben que para ganar votos tienen que mostrarse favorables al referéndum de autodeterminación, a hacer bien la descolonización, dar un poco marcha atrás y ayudar a solucionar el lío que que dejamos allí. Una vez que llegan al Gobierno apelan a la responsabilidad. Pero la responsabilidad implica ética y traicionar a los saharauis no es ético.

Para ampliar: Entrevista a Abdulah Arabi, Delegado del Frente Polisario en España.

Discursivamente los saharauis siempre diferencian entre el gobierno español y su sociedad civil. ¿Crees que esa solidaridad que existe se puede erosionar por el tratamiento de los medios de comunicación y las presiones que se están viviendo?

En un conflicto tan largo hay cierta fatiga de la gente a la hora de seguirlo, pero creo que en este caso ha habido un problema adicional. El COVID ha interrumpido el programa “Vacaciones en paz” por el que cada año venían a España miles de niños saharauis de los campamentos y eran acogidos por familias españolas. Creo que ese programa era una forma de dar a conocer el conflicto. A eso se añade el hecho de que los periódicos no informan de lo que está ocurriendo allí, toda la información que nos llega lo hace a través de las redes sociales, solo así sabemos la represión que está ocurriendo en Sáhara ocupado. Lo mismo ocurre con la guerra, que no está teniendo ningún eco en los medios. El COVID también impide que no se pueda cubrir la guerra sobre el terreno, entonces la única fuente de información que tenemos son los partes del Frente Polisario.

Esto también tiene que ver con la presión de los lobbies promarroquíes en determinados medios de comunicación. Ahora la amistad con Israel hace que también los grupos israelíes y los fondos de inversión israelíes se muevan para que a Marruecos no se le ponga mal en los en los periódicos. La presión sobre los medios es terrible, es un tema incómodo para los medios de comunicación y por eso hay tantas barreras para informar sobre el Sáhara. Es una mezcla de autocensura -no decir para que no me expulsen-, de presiones directas, de amenazas…

Un soldado saharaui camina entre tanques del Ejército Popular de Liberación Saharaui (EPLS).

N.P.: Desde noviembre de 2020 el Sáhara ha vuelto a las armas. La nueva edición de tu libro se abre con la crisis del Guerguerat que detonó el conflicto. ¿La guerra era la única opción para la RASD tras tantos años de espera?

T.B.: Yo tuve una relación bastante frecuente con Brahim Ghali, cuando estaba escribiendo el libro él era Delegado de la RASD en España y conozco su pensamiento. Cuando los marroquíes comenzaron a asfaltar la carretera del Gueguerat -años antes-, él se presentó personalmente allí con un grupo de soldados saharauis hasta que consiguió que se detuviera el asfaltado de la pista. Creo que el Guerguerat era un punto de no retorno; si Marruecos, si la ONU, si la comunidad internacional aceptaba que ahí se abriera una vía de comunicación normalizada con el sur de África occidental entonces ya valía absolutamente todo. Ya se habían dado muchas violaciones del alto el fuego por parte de Marruecos, pero esta ya tenía una trascendencia mucho mayor. Al mismo tiempo imagino que los servicios de información saharauis habrían tenido algún tipo de conocimiento sobre lo que estaba ocurriendo con el tema del reconocimiento de la apertura de consulados y en el Sáhara Occidental por parte de monarquías del Golfo. Y luego las negociaciones que estaba llevando a cabo la familia Trump para buscar un reconocimiento de de Israel, por unas relaciones plenas entre Israel y Marruecos. Creo que todos esos elementos al mismo tiempo llevaron al Polisario a la necesidad de parar la situación y la única forma de pararla era con la vuelta a las armas.

N.P.: Desde el Frente Polisario afirman que es una guerra impuesta. El Guerguerat es una zona de gran importancia geoestratégica, y el desalojo de los civiles era “una ruptura total del alto el fuego” en palabras del gobierno saharaui.

T.B.: Yo creo que impuestas son de alguna forma todas las guerras, y en este caso el Polisario no iba a iniciar una guerra que no fuese absolutamente necesaria porque es obvio que está en inferioridad de condiciones. Recuerdo, y eso lo menciono en el prólogo del libro, una frase de Brahim Ghali. Yo le hablé de de alguien que me había comentado una situación muy mala en los campamentos, y el me dijo “nunca será peor que la guerra”. Él había sido ministro de Defensa durante la época de la guerra y sé por testimonios que se metía en el medio de los fregados con las manos en una ametralladora. Creo que si el mismo Ghali ha tomado la decisión de ir a la guerra es porque efectivamente les ha sido impuesta por numerosos motivos. 

También creo que hay que tener en cuenta que por el Guerguerat pasaba el mayor tráfico de droga desde el sur de África hacia Marruecos, estoy hablando de cocaína.  Es una de las rutas más importantes de la cocaína. De ahí se deposita durante un tiempo y luego se pasa a través del Sáhara Occidental y Marruecos hacia España. Guerguerat es también el paso obligado de los inmigrantes subsaharianos que salen en cayucos desde el Sáhara Occidental. No son solo frutas, hortalizas y pescado lo que pasa por allí, sino que es el centro de un tráfico muy sucio.

Para ampliar: La brecha del Guerguerat, detonante de un conflicto condenado a la guerra.

N.P.: Desde el reinicio de las hostilidades vuelve a aparecer el fantasma de la internacionalización del conflicto. Un elemento que siempre está presente y podría ocurrir. ¿Crees que es una opción la entrada directa de Argelia u otros actores en la guerra?

T.B.: Sí, creo que esa posibilidad más que sea riesgo existe. Pero no tengo información sobre hasta qué grado puede aguantar Argelia las provocaciones de su vecino. En todo caso la internacionalización es un riesgo para Marruecos. Obviamente nadie quiere que la gente se empiece a matar, pero yo creo que si Marruecos obligará a Argelia a entrar en el conflicto lo primero peligraría sería el trono marroquí. El principal problema que tienen los marroquíes para dar marcha atrás en el tema del Sáhara es que se han comprometido tanto, han hecho tanta propaganda de su conquista del Sáhara, que si perdieran y dieran medio paso atrás sería muy mal recibido por su opinión pública y probablemente le costara la corona al rey de Marruecos.

N.P.: Tú que has escrito y estudiado el pasado de la excolonia en tu obra La historia prohibida del Sáhara español, ¿qué páginas crees que escribiremos sobre el futuro de este territorio?

T.B.: Me gustaría escribir La historia secreta del Sáhara saharaui. Contar cómo se llega a liberar el territorio y a la construcción de un Estado nuevo. Creo que este conflicto, lamentablemente, tiene cuerda para para rato. Hay una cosa que me llama mucho la atención, y es que la generación de dirigentes del Frente Polisario es la misma generación que fundó el movimiento y hay una generación de gente joven muy inteligente, muy bien preparada y a la que en algún momento habrá que darle el relevo. Yo tengo mucha curiosidad por saber cómo esa generación puede actuar en este conflicto. 

Estudiante de Ciencia Política en la Universidad de Salamanca. Intentando ofrecer una visión crítica de la geopolítica. Militante. He cubierto y vivido sobre el terreno los procesos migratorios en Grecia, Italia y Melilla. Ahora escribo sobre América Latina.

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