
A principios de mayo de 2024 se celebraron en Reino Unido varias elecciones municipales —2.636 escaños en 107 ayuntamientos ingleses, donde los laboristas y los conservadores han defendido cada uno aproximadamente 1.000 escaños y 10 alcaldes metropolitanos—, comicios directos de alcaldes de autoridades combinadas de condados y una votación para elegir al nuevo parlamentario que ocuparía el asiento de la circunscripción electoral de Blackpool South en Westminster. Los resultados son un fiel reflejo del actual panorama político británico: la debacle del Partido Conservador y un voto a favor del Partido Verde y de los independientes a modo de castigo por la inacción del Partido Laborista en la crisis humanitaria que está teniendo lugar en Palestina.
Los votantes británicos han hablado y la sentencia no ha sido muy favorable para los tories. Los conservadores se han enfrentado a algunos de sus peores resultados electorales locales en cuatro décadas. De hecho, el sefólogo John Curtice estimó que la cuota de voto del Partido Conservador rondó el 25%, igualando el peor punto al que llegó el primer ministro tory John Mayor en las locales de 1995 antes de ser derrotado por Tony Blair, cuyo enfoque político recuerda al de Keir Starmer, un curioso déjà vu.
La dimisión del parlamentario tory de Blakpool South se tradujo en unas elecciones prematuras de las que ha salido victorioso Chris Webb con un 58,9% de los votos, lo que suma otro escaño rojo a los 205 de la Cámara de los Comunes –en comparación con los 344 azules–. Con un 17,5% de sufragios para los conservadores, esta es la cuota de voto más baja desde hace 100 años.
La caída de los conservadores
A nivel local, los laboristas han conseguido avances notables en Inglaterra y Gales, especialmente en localidades clave que los conservadores necesitan ganar para asegurar la victoria en las elecciones generales. De hecho, se han hecho con el control de las alcaldías por elección directa de East Midlands, North East, York y North Yorkshire, donde se ubica Richmond, la circunscripción del primer ministro Rishi Sunak. Según Starmer, esto ha supuesto un duro golpe en el corazón conservador. Los laboristas han obtenido más de 160 concejales y han barrido a los conservadores en Rushmoor, Peterborough y Redditch.
Además, han afianzado su gobierno en Norwich, Hartlepool y Thurrock. En conclusión, el partido liderado por Starmer ha recuperado el control en zonas que perdieron durante el Brexit, además de haber hecho importantes incursiones en ayuntamientos tradicionalmente conservadores. Según Sky News, el viraje hacia los laboristas fue mayor en las zonas más pro-Brexit, lo que indica que aquellos votantes que derrumbaron el muro laborista han cambiado su voto y que el partido está ganando un mayor apoyo precisamente en lo que constituyó su talón de Aquiles.
Uno de los pocos reductos conservadores que se han mantenido es el de la municipalidad de Tees Valley. Ben Houchen cumplirá su tercer mandato en la alcaldía con una mayoría reducida al derrotar a Chris McEwan, aunque con una diferencia del 16,5% respecto a los anteriores comicios –con un 73% en 2021 y un 53,6% en 2024–. No obstante, Houchen no ha sido el rayo de esperanza que Sunak esperaba: siete días más tarde el tory reelegido señalaba al primer ministro como uno de los principales responsables del caos en el que el partido se ha visto sumido. Otro episodio agridulce para los laboristas fue Harlow. La ciudad situada al norte de Essex constituía uno de los principales objetivos de Starmer, que incluso se personó en la localidad en las vísperas de las elecciones municipales. Fue una derrota especialmente reñida, ya que perdió por un escaño en un sistema de escrutinio mayoritario uninominal, en inglés, first-past-the-post.
Un escenario especialmente particular se desarrolló en Oldham, Newcastle, Birmingham y Londres. En cuanto a Oldham, con un alto porcentaje de población musulmana, los laboristas perdieron asientos a manos de un candidato independiente. No obstante, el candidato laborista, Arooj Shah negó que se debiese a la postura de Starmer en el conflicto en Gaza. También fue el caso de Newcastle, donde muchos asientos rojos cedieron ante los Verdes. En cuanto a Birmingham, a pesar de la victoria laborista, el enfado de las poblaciones musulmanas se hizo especialmente patente y se pudo advertir en una campaña más reñida para Richard Parker y en el descenso de los votos respecto a los resultados de 2021.
En Londres, esta tendencia ha sido más leve, Sadiq Khan ha conseguido un resultado más que holgado, con un margen del 11%, con el que hacer frente a su tercer mandato. No obstante, Khan fue uno de los primeros laboristas en solicitar públicamente un alto al fuego en Gaza y, recientemente, ha apoyado la suspensión de la venta de armas, bajo la premisa de las violaciones del derecho internacional.
Sin duda, el pronóstico político predice fuertes tormentas para los tories. Según las últimas encuestas, el panorama local bien se podría extrapolar al nacional en unas elecciones que están a la vuelta de la esquina. Sunak tiene como fecha límite enero de 2025 para llamar a los británicos a las urnas, aunque no es de extrañar su reticencia: desde principios de 2022 su opositor lidera la intención de voto. Según las empresas de sondeo listadas por el British Polling Council, Starmer contaría con un 43,6% de los votos, frente a Sunak, con un 23,6%. Según las encuestas de YouGov del 16 de mayo de 2024, la intención de voto de los conservadores sería de las más bajas desde 2022, con un ligero repunte del 18% al 20% a mediados de mayo.
En contraposición, los laboristas están en uno de sus mejores momentos desde marzo de 2023. Reform UK, que subía de forma constante desde marzo de 2024, con un 16%, ahora vuelve a descender con un 11 % de la intención de voto. Los últimos sondeos de la BBC del 13 de mayo de 2024 son un tanto más comedidos: le otorgan un 24% a los conservadores, un 44% a los laboristas y un 11% a Reform UK.
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