
En Ecuador, el poder electoral ha comunicado la victoria de Daniel Noboa en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, resultado que otorgaría al líder de Acción Democrática Nacional (ADN) un mandato al frente de Carondelet hasta 2029. Luisa González, candidata de Revolución Ciudadana y principal figura de la oposición, ha denunciado un fraude electoral y no ha reconocido los resultados. González ha expresado la negativa de su bloque a aceptar los datos del Consejo Nacional Electoral (CNE).
“La Revolución Ciudadana siempre ha reconocido una derrota cuando así lo han demostrado las encuestas, el tracking, las estadísticas… Hoy no reconocemos los resultados”, ha clarificado. Mientras los seguidores y militantes agrupados en el lugar coreaban “¡reconteo, reconteo, reconteo!”, González ha proseguido: “En nombre del pueblo al que representamos, nosotros no reconocemos los resultados presentados por el CNE. [...] Me niego a creer que exista un pueblo que prefiera la mentira antes que la verdad; la violencia antes que la paz y la unidad”.
Daniel Noboa ha celebrado simultáneamente los resultados y se prepara para una segunda investidura tras la del año 2023, consecuencia de las elecciones convocadas por la "muerte cruzada" del expresidente Guillermo Lasso en las que también se impuso a Luisa González. Por su parte, los expresidentes Rafael Correa y Lenín Moreno se han pronunciado: el primero ha avalado la hipótesis del fraude; el segundo ha felicitado a Daniel Noboa.
El contexto de las elecciones en Ecuador
Según los resultados hechos públicos por el CNE, Daniel Noboa se habría impuesto por más de diez puntos de diferencia, creciendo casi un millón de votos. Sin duda, el hecho más reseñable es el estancamiento electoral de Revolución Ciudadana, que apenas logra conservar los cuatro millones y medio de sufragios que obtuvo en la primera vuelta de febrero.
Los últimos meses del gobierno de Noboa habían desgastado al presidente y, según buena parte de las encuestas, habían logrado lastrar sus expectativas electorales. Su disputa abierta con la vicepresidenta Verónica Abad o su desempeño en el debate electoral con Luisa González advertían un escenario complicado para el jefe del ejecutivo.
Además, los resultados en la primera vuelta de las elecciones en Ecuador del mes de febrero no arrojaban motivos para que Daniel Noboa y su entorno se encontrasen confiados en su reelección. En aquella ocasión, numerosos sondeos pronosticaban una victoria con cierto margen para el oficialismo que, según se deslizaba, podía incluso llegar a obtener una victoria por encima del 50% que habría hecho innecesaria la instancia del ballotage. Sin embargo, se produjo un empate a 44 puntos entre los dos principales candidatos.
Durante la larga campaña electoral para la segunda vuelta, que duró dos meses –algo habitual en el país–, la tendencia parecía favorecer en mayor medida incluso a la líder opositora. González forjó un acuerdo electoral con Pachakutik, el tercer partido en la primera vuelta, quien había recabado la mitad de los sufragios que no fueron a parar ni a Noboa ni a González. Al apoyo de la izquierda indigenista se sumó el favor público de Jan Topic, destacado dirigente de la derecha nacional que había sido inhabilitado poco antes de los comicios.
La cuestionada inhabilitación de Topic por parte del Tribunal Contencioso Electoral sugería en aquel momento que el presidente ecuatoriano podía haber consagrado cierta influencia en el poder electoral y judicial. A su vez, la agresiva campaña digital lanzada desde el entorno de Daniel Noboa contra la líder de Revolución Ciudadana apuntaba a reforzar la identidad anticorreísta de cara al ballotage.
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