
El 1 de noviembre de 2025, el Instituto de Física Aplicada de Shanghái anunció que su reactor de sales fundidas de torio (TMSR) experimental ha logrado la primera conversión en la historia de combustible nuclear de torio en uranio. Además, los valores obtenidos tras la fase de carga del combustible han demostrado la validez del empleo del torio en el sistema de energía nuclear de un reactor de sales fundidas.
En paralelo, China ha dado a conocer los detalles técnicos del primer megabuque portacontenedores del mundo propulsado por energía nuclear, que concretamente empleará un TMSR.
El reactor de sales fundidas
Desde la instalación de sus primeros reactores nucleares en la década de 1990, China se ha lanzado a la instalación y desarrollo de reactores. De este modo, se ha convertido en el segundo mayor productor de energía nuclear del mundo y actualmente cuenta con 58 reactores operables y 32 en construcción, según datos de julio de 2025.
A través del Plan de Acción de Acción de Innovación y Revolución Tecnológica Energética (2016-2030), Pekín ha apostado por la investigación en energía nuclear atendiendo al desarrollo de Reactores Modulares Pequeños (SMR) y reactores nucleares de cuarta generación.
De esta manera, la potencia asiática “ha alcanzado una posición de liderazgo” tras instalar el primer SMR terrestre comercial, así como tras ser el primer país en poner en funcionamiento un reactor de cuarta generación comercial.
Los reactores de sales fundidas son un tipo de reactores de cuarta generación, es decir, su desarrollo presta atención a la eficiencia del combustible, la generación de residuos, la competitividad económica, la seguridad y la resistencia a la proliferación. Y su característica principal es el uso de sales fundidas a alta temperatura como combustible y refrigerante.
El desarrollo del reactor de sales fundidas en China se remonta al inicio de su programa de energía nuclear civil a principios de la década de 1970, que se concentró en el TMSR.
El desarrollo del TMSR fue abandonado esa misma década, pero el proyecto fue recuperado por el gobierno en 2011 y, diez años después, se construyó el primer TMSR del mudo con el que actualmente experimenta. En este contexcto, China planea construir la primera central nuclear de sales fundidas de torio en 2029 y lograr la aplicación práctica del reactor TMSR en 2035.
La industria nuclear y energética de China
El reactor de sales fundidas de torio promete revolucionar la producción de energía nuclear en China, además de reforzar su industria energética en general. En primer lugar, el TMSR no necesita uranio como combustible, sino el isótopo natural del torio, el torio-232, que, al ser bombardeado con neutrones, puede transformarse en uranio-233 para dar lugar a la fisión nuclear. Esta característica es muy relevante, pues China importa más del 80% del uranio que consume.
En contraste, las reservas globales de torio no solo son aproximadamente 3,5 veces mayores que las de uranio, sino que además abundan en el país. La potencia asiática cuenta con las mayores reservas de este elemento y, según un informe desclasificado de 2020, estas son mucho mayores de lo que se estimaba en un inicio, tras haberse identificado un total de 233 zonas ricas en torio, concentradas principalmente en minerales que contienen tierras raras.

Asimismo, el uso del torio supone un avance en términos de sostenibilidad, ya que genera muchos menos residuos nucleares de larga duración, aunque su separación de las tierras raras hoy en día sigue siendo un reto por su gran generación de residuos.
Por otro lado, al tratarse de un reactor nuclear de sales fundidas, no requiere de agua para su refrigeración, lo cual supone un gran avance en la seguridad y permite la producción de energía nuclear en lugares áridos. De esta manera, es previsible un desplazamiento de las centrales nucleares chinas del litoral hacia el oeste del país.
Por último, el TMSR tiene una amplia aplicabilidad industrial, que incluye la generación de energía, la desalinización del agua, la producción de hidrógeno y metanol y aplicaciones térmicas industriales, entre otras. Así pues, tiene la capacidad de contribuir a la formación de un “sistema energético integrado, complementario y de bajas emisiones” por su integración en las industrias de las energías fósiles y renovables.
El comercio marítimo gracias al TMSR
El empleo de reactores nucleares en embarcaciones ha quedado limitado a submarinos, rompehielos y buques de guerra de gran tamaño como portaviones. En esta línea, los buques mercantes nucleares han estado lastrados por su inviabilidad económica, quedando reducidos actualmente al NS Sevmorput, un rompehielos portacontenedores que navegaba la Ruta Marítima del Norte y que actualmente espera su desmantelamiento.
No obstante, el avance en el desarrollo del TMSR ha permitido a China preparar su empleo en la fabricación de buques mercantes. Pekín presentó en 2023 el diseño del “primer y mayor buque portacontenedores del mundo con propulsión nuclear”, el KUN-24AP, alimentado por un TMSR.
Recientemente, tras anunciar el hito en el progreso del mencionado reactor, China ha dado a conocer los detalles técnicos de la embarcación. La potencia térmica del reactor será de 200 megavatios, es decir, similar a los reactores S6W de los submarinos nucleares estadounidenses, pero, a diferencia de estos, utilizará dicho calor para alimentar un generador de ciclo Brayton, no para propulsarse.
Según la Administración Estatal de Ciencia, Tecnología e Industria para la Defensa Nacional, este portacontenedores surge de la necesidad de conservar la energía y reducir las emisiones y, gracias a su capacidad de “reemplazo de las baterías cada 15 a 20 años”, soluciona la problemática del repostaje y de la fluctuación del precio de combustible ecológico.
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