Dust Bowl (III): Roosevelt interviene. El mercado es el Estado

Escrito por José Ferreira Matos.

Banco quebrado en Kansas, 1936.

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New Deal: El mercado es el Estado

El New Deal, que abarca un espectro cronológico comprendido entre 1933 y 1939, supuso una intervención directa del gobierno en los mercados de los productos básicos agrícolas con el objetivo de fijar los precios. Este tipo de regulación económica no tuvo precedentes en la historia de EE.UU. Y no solo eso, sino que moldeó toda la estructura institucional posterior que hizo que la agricultura sea, en la actualidad, uno de los sectores más regulados de la economía estadounidense. Porque durante la presidencia de Roosevelt, el libre mercado agrícola no existió. El gobierno fue el mercado.

Para Hoover fue el momento en el que el fascismo llegó a la agricultura: el New Deal habría presentado a los estadounidenses el espectáculo del dictado fascista extendido a los negocios, al trabajo y a la agricultura, estableciendo un extraño paralelismo estadounidense con el régimen agrícola de Hitler y Mussolini: antes de la Depresión mundial de 1929 existía una economía libre, mientras que, durante la presidencia de Roosevelt, especialmente durante su segundo mandato, existió una dictadura agrícola. Si, para Hoover, la invasión del colectivismo del New Deal utilizó la estrategia del caballo de Troya de la emergencia nacional, una técnica que representaba el mayor logro que podía alcanzar la demagogia, por otro lado, como señala Nathan Glazer, incluso la administración Reagan, que marca el inicio del neoliberalismo, representó la aceptación completa del estado del bienestar del New Deal.

El problema derivaba de un nexo causal demasiado lineal: el exceso de producción agrícola había llevado a una caída de los precios. Sin embargo, no reconociendo que los precios habían caído debido a la depresión, los agricultores creían que la depresión prevalecía porque los precios habían caído. Entre 1929 y 1931, los precios del trigo bajaron un 62%. La solución parecía obvia: subir los precios. Para eso, había que reducir la oferta de productos disponibles en el mercado. El planteamiento era aumentar los precios a través de la escasez inducida artificialmente.

Visita del presidente Franklin Roosevelt a los inscritos en el Civilian Conservation Corps, en Big Meadows, Skyline Drive, Virginia, el 12 de agosto de 1933. Fuente: https://fdr.blogs.archives.gov.

La pieza central de la regulación agrícola del New Deal fue la Ley de Ajuste Agrícola (Agricultural Adjustment Act), tanto en su forma original, aprobada en mayo de 1933, como reciclada -después de que el Tribunal Supremo la declarase inconstitucional en 1936- bajo la forma de la Ley de Conservación del Suelo y Asignación Doméstica (Soil Conservation and Domestic Allotment Act), también de 1936 o, finalmente, en la versión de 1938, con el título inicial de Ley de Ajuste Agrícola (Agricultural Adjustment Act).

El principal objetivo de la ley de 1933 era aumentar los precios de los productos agrícolas hasta alcanzar el nivel, en relación con los precios no agrícolas, que había prevalecido durante el periodo base de agosto de 1909 a julio de 1914. Genéricamente, la ley funcionaba de la siguiente manera: cada año, a partir de la demanda esperada, el secretario de Agricultura, Henry A. Wallace, determinaba la superficie de tierra que debería retirarse de producción para cada producto básico (inicialmente, fueron siete: trigo, algodón, maíz, arroz, tabaco, cerdo y leche), con el propósito de elevar los precios hasta los objetivos fijados. Se establecía una superficie base para cada productor cuyo cumplimiento era impuesto y supervisado por comités locales. Los agricultores que cumpliesen con las asignaciones de las superficies de cultivo recibirían pagos de alquiler por la tierra retirada de producción.

La Ley de Ajuste Agrícola creó el marco y el Civilian Conservation Corps (Cuerpo de Conservación Civil), formado en 1933 -un programa de reclutamiento voluntario de jóvenes desempleados de entre 18 y 25 años-, fue el ejército. Solo en la región de las Grandes Llanuras, hasta 1937, el Cuerpo de Conservación Civil construyó 2.100 presas. Regeneró bosques. Construyó senderos en las montañas, caminos en las praderas, lagos y estanques. Plantó 200 millones de árboles en 93 mil hectáreas de suelo, rodeando 30 mil granjas, desde Dakota del Norte hasta Texas, dentro del programa denominado Shelterbelt Project. Hugh Bennett -que, en 1935, fue nombrado el primer jefe del recién creado Servicio de Conservación del Suelo de EE.UU. (Soil Conservation Service)- declaró en un encuentro con trabajadores del Cuerpo de Conservación Civil: ”No somos simplemente cruzados, sino soldados en la línea de fuego para defender la sustancia vital de nuestra patria”.

Declarada inconstitucional por el Tribunal Supremo en enero de 1936, la Ley de Ajuste Agrícola fue sustituida, el mes siguiente, por la Ley de Conservación del Suelo y Asignación Doméstica (Soil Conservation and Domestic Allotment Act). La nueva ley vinculó las ayudas a los agricultores a la reducción de áreas cultivables. Los cultivos pasaron a clasificarse en función de su capacidad de agotamiento o conservación del suelo: el trigo, el algodón, el maíz, el tabaco y la remolacha azucarera estaban entre los más exigentes para el suelo; los cultivos de forraje, destinados al pastoreo, entre los que más frenaban la erosión.

El cambio de orientación del apoyo a los precios bajo la ley de 1933 a la conservación del suelo bajo la ley de 1936 fue el método adoptado para proseguir la implementación de programas que redujesen la superficie productiva a cambio de pagos de beneficios a los agricultores. El énfasis colocado en la conservación del suelo y el mantenimiento de la política “ever-normal granary” (granero siempre normal) impulsada por el secretario de Agricultura, Henry A. Wallace, reflejó el cambio de un programa agrícola de emergencia pensado a corto plazo a un programa más extendido en el tiempo destinado a regular los mercados de los productos básicos agrícolas.

El método elegido por Wallace para la acumulación de reservas agrícolas en el “granero siempre normal” fue el del almacenamiento de los excedentes de productos básicos como garantía para la concesión de préstamos gubernamentales a los agricultores. Estos préstamos, que obligaban a los prestatarios a cooperar en los ajustes de los cultivos, fueron concedidos por la Commodity Credit Corporation (Corporación de Crédito para Productos Básicos), un organismo creado por Roosevelt en octubre de 1933, pero cuya entrada en funcionamiento solo sería aprobada por el Congreso dos años después, en 1935.

Contando con fondos de 3 mil millones de dólares, la Commodity Credit Corporation concedió préstamos directos a los agricultores, utilizando como referente el “precio de paridad” de 1909-1914, esto es, por encima del valor de mercado, asegurando así una amplia participación de los productores agrícolas. Dichos préstamos tenían el doble efecto de mantener almacenados los excedentes de producción para uso futuro y evitar que el precio al productor cayese por debajo de cierto valor. Combinados con el programa de conservación del suelo, permitirían, en caso de excesos de producción en varias cosechas consecutivas, que el almacenamiento se pudiese hacer en el suelo en vez de en el silo.

Proyectos del Servicio de Conservación del Suelo en la región de las Grandes Llanuras, tanto campos del Emergency Conservation Work (ECW), como proyectos de demostración. Fuente: The Future of the Great Plains, 1936.

Los programas desarrollados por el Servicio de Conservación del Suelo, en conjunto con agricultores y ganaderos, incidieron sobre una serie de demostraciones de uso de la tierra que incorporaban la aplicación real de los principios de conservación del suelo. Entre la primavera de 1934 y finales de 1936 se realizaron, en conjunto con 2.000 agricultores y ganaderos, trabajos de demostración de conservación del suelo en 242 mil hectáreas de tierra en las Llanuras.

Por otro lado, entre enero de 1938 y julio de 1941, el gobierno federal compró 235 mil hectáreas de tierra en el sur de las Grandes Llanuras, gran parte de las cuales estaban en el área de la Dust Bowl. Su objetivo era convertirlas en zonas de pasto. Pero solo el 29,3% de dicha superficie estaba ocupada como tierra de cultivo en el momento de la compra. La restante superficie estaba abandonada. Los propietarios residentes poseían solo el 6,7% de dicho área, mientras que los arrendatarios ocupaban el 10% de la tierra, dejando así el 83,1% del suelo desocupado. Esta ha sido una de las características de los programas de adquisición y reutilización de tierras del New Deal: la mayor parte del suelo que el gobierno federal compró no estaba ocupado por producción agrícola y nunca había sido arado.

Algunos de esos proyectos de compra de tierras incultivables tuvieron lugar en Nuevo México -el Mills Land Utilization Project– y en Colorado –el Southern Otero y el Southeastern Colorado Land Utilization Projects-. Ambos en la Dust Bowl. A partir de estos dos proyectos, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos creó, en 1960, respectivamente, la Pradera Nacional Kiowa (Kiowa National Grassland) y la Pradera Nacional Comanche (Comanche National Grassland). Las Llanuras volvían a ser el “Llano Estacado”.

Plano donde se señala la ubicación de las Praderas Nacionales en la zona de la Dust Bowl y del Shelterbelt Project, que consistió en plantar cerca de 200 millones de árboles entre Dakota del Norte y Texas. Fuente: Gill y Lee, 2015.

La naturaleza y la guerra

En la película de 1936, “The Plow That Broke the Plains”, “El arado que rompió las Llanuras”, realizada por Pare Lorentz para la Resettlement Administration, se transmite el mensaje de que las condiciones que llevaron al Dust Bowl derivaron de acciones humanas inducidas por una cultura económica del capitalismo que fomentó el crecimiento constante y los beneficios rápidos. La película explica la conexión entre el exceso de producción de trigo en las Llanuras y la Primera Guerra Mundial, durante la cual los países europeos importaron la mayor parte de la producción de trigo de EE.UU., comparando tanques de guerra con tractores agrícolas. Seis años después, en 1942, Walt Disney, a pedido del Departamento de Agricultura, reciclaría el eslogan que acompañó la participación de EE.UU. en la Primera Guerra Mundial, “Food will win the war”, utilizándolo como título de un cortometraje de animación, en el que, a propósito de la entrada de EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial, se establece la conexión entre agricultura y esfuerzo de guerra.

Recorriendo metáforas e hipérboles, “Food will win the war” compara maquinaria agrícola, batallones de cosechadoras, regimientos de camiones, divisiones de recolectores de maíz, recolectores de patatas, columnas de máquinas de ordeñar con equipamiento militar. Si toda la cosecha de trigo prevista para 1942 se convirtiera en harina, ello sería suficiente para cubrir el Ejército Panzer alemán. Volvían las tormentas. Pero no de polvo, sino de trigo. Mientras las imágenes nos enseñan un tanque cubierto de nieve, una voz en off exclama: “¡me parece otro invierno ruso!” Con la entrada de EE.UU. en la Segunda Guerra Mundial, coincidiendo con la llegada de las lluvias a la región de las Grandes Llanuras, terminaba la Gran Depresión. La comida volvería a ganar la guerra. Ya lo había dicho Hoover, el administrador de alimentos de EE.UU.: la agricultura es una industria de municiones.

Fotogramas de la película de animación “Food will win the war”, de 1942, en los que se emplea la metáfora que la cosecha de trigo de EE.UU. vencerá la división Panzer del ejército alemán.

En el período del New Deal, entre 1933 y 1939, se promulgaron 130 nuevas leyes -casi el doble que en los 50 años anteriores-, de las cuales más del 60% se destinaron a controlar la oferta o aumentar la demanda de productos básicos. Una parte de tan extensa legislación se destinó al control de producción y comercialización de productos agrícolas específicos, como el algodón (abril de 1934), el azúcar (mayo de 1934), el tabaco (junio de 1934) o la patata (agosto de 1935). Entre 1933 y 1939, las agencias creadas en el ámbito del New Deal gastaron más de 2 mil millones de dólares en ayudas a los agricultores de las Llanuras. Pero, independiente de toda la producción legislativa, el documento más importante para la Dust Bowl fue el informe “The Future of the Great Plains”, de diciembre de 1936, redactado por el Comité de las Grandes Llanuras (The Great Plains Committee), del que formaban parte, entre otros, Hugh Bennett y Lewis Cecil Gray.

Para Hugh Bennett, la causa principal del desastre que afectó a las Grandes Llanuras fue el resultado de imponer a una región semi-árida métodos y técnicas agrícolas que se adecuaban, únicamente, a una región húmeda. La labranza con arados de discos unidireccionales destruyó millones de hectáreas de la capa natural superficial del suelo, la sequía lo pulverizó y los vientos constantes lo arrastraron por el aire. Hugh Bennett consideraba que los problemas de erosión del suelo eran la consecuencia de la falsa filosofía de la abundancia, del mito de la inagotabilidad, en conexión con unos recursos de suelo aparentemente ilimitados. Los estadounidenses habían cultivado demasiado y demasiado rápido. La tierra no pudo suportar ese tipo de asalto. La pradera más grande del mundo había sido destruida y dejada sin cobertura. Las tormentas de polvo no eran obra de Dios.

Para Lewis Gray, economista, uno de los principales historiadores agrícolas de EE.UU. y el número dos de la Resettlement Administration, la mayoría de los problemas en el uso de la tierra en Estados Unidos era el resultado “de un capitalismo desenfrenado”, entendido “como un orden fundado en los ideales de la libertad económica personal y la codicia ilimitada”. En este contexto, la conservación agrícola y la planificación del uso del suelo serían “un intento del pueblo estadounidense de encontrar un terreno intermedio entre el capitalismo del laissez laire y el socialismo”.

Portada del informe “The Future of the Great Plains”. Fuente: The Future of the Great Plains, 1936.

Partiendo de un análisis de las condiciones demográficas, sociales, meteorológicas y agrícolas de la región, el informe de 1936 reconoció que se cometieron errores graves, no solo en cuanto a la aplicación de técnicas agrícolas inadecuadas, sino que estas mismas técnicas eran expresiones de actitudes mentales profundamente enraizadas que, si se pretendía la rehabilitación de las Llanuras, habría que revisar.

Esas actitudes mentales se expresaban en premisas como: el Hombre conquista la Naturaleza; los recursos naturales son inagotables; lo que es bueno para el individuo es bueno para todos; un propietario puede hacer con su propiedad lo que quiera; la expansión de los mercados continuará indefinidamente; la libre competencia coordina la industria y la agricultura; los valores aumentarán indefinidamente; el alquiler es un trampolín para la propiedad; la agricultura industrial es preferible a la granja familiar y el individuo debe ser dejado solo para tomar sus propias decisiones frente a las calamidades. El informe concluyó que las tormentas y ventiscas de polvo que acabaron por definir la Dust Bowl fueron el resultado de la modificación humana de las condiciones naturales. “La naturaleza ha establecido un equilibrio en las Grandes Llanuras mediante lo que, en términos humanos, podría llamarse el método de prueba y error. El hombre blanco ha alterado este equilibrio; debe restaurarlo o idear uno nuevo por sí mismo.” El New Deal no fue más que eso, un nuevo trato.

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Licenciado en arquitectura por la Universidad de Lisboa y con el curso en análisis de inteligencia del Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad de la Universidad Autónoma de Madrid. Interesado en historia y geopolítica. En el ámbito de la seguridad, atraído por la seguridad alimentaria.

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