
El 25 de septiembre de 2024 es una fecha que quedará incorporada a la historia del partido verde alemán. Ese día los dos líderes de la formación, Ricarda Lang y Omid Nouripour, presentaron su dimisión tras los resultados obtenidos por la formación en las distintas elecciones que se han celebrado en las regiones de Alemania oriental entre el 1 y el 22 de septiembre.
En Brandeburgo y Turingia, los ecologistas quedaron fuera de los parlamentos, mientras que en Sajonia lograron entrar en la cámara, pero solo por la mínima. Esta debacle ha provocado un auténtico terremoto interno en el partido, que ya venía de una situación complicada. Junto a Lang y Noripour anunciaron también su renuncia los dos vicepresidentes, la secretaria de organización y el tesorero federal.
Lo cierto es que desde el año pasado los verdes han venido perdiendo votos en un contexto de fuerte desencanto entre la militancia y simpatizantes por las políticas que sigue el gobierno “semáforo” alemán en el que participa la formación. Las elecciones regionales de Baviera, celebradas en octubre de 2023, constituyeron un aviso de que algo no iba bien respecto al auge que habían vivido los ecologistas en el período 2019-2021.
La confirmación de esta dinámica llegó hace unos meses con la debacle de las elecciones europeas, en las cuales el partido perdió aproximadamente la mitad de los votos y escaños que había obtenido en los anteriores comicios de 2019. Poca autocrítica se hizo entonces desde la dirección, y menos aún se modificó el rumbo político.
Ricarda Lang y Omid Nouripour se hicieron cargo del liderazgo del partido en enero de 2022, en sustitución de Robert Habeck y Annalena Baerbock, que asumieron carteras ministeriales en el gobierno “semáforo” del canciller Olaf Scholz. Durante todos estos años Lang ha sido una figura muy mediática, pero políticamente muy débil. Una persona sin experiencia, con un discurso cargado de clichés y eslóganes, que no ha sabido gestionar la herencia que recibió.
Sin embargo, no todo cabe atribuírselo a ella. En general, el aparato del partido se ha mantenido a espaldas de las bases ecologistas, sin explicar adecuadamente las contradicciones o cambios de rumbo. Y en ese sentido, Habeck y Baerbock han sido los que realmente han marcado el rumbo político de los verdes en estos años.
En 2023, Habeck ya chocó frontalmente con los activistas medioambientales que protestaban contra las labores de ampliación de la mina de carbón de Garzweiler, que se explota a cielo abierto. Por su parte, Baerbock ha capitaneado al sector más belicista del gobierno alemán en relación a la guerra de Ucrania, llegando a declarar en una ocasión que “estamos librando una guerra contra Rusia”. Baerbock también ha sido una de las figuras ecologistas que más firmemente se ha alineado con Tel Aviv desde que se iniciara la guerra de Gaza, al punto de declararse amiga de Israel. Un apoyo que no comparten muchos militantes verdes por los bombardeos en la Franja de Gaza.
En estas circunstancias el panorama para la formación no es muy halagüeño de cara a estabilizar la caída de apoyos y prepararse para las elecciones generales de 2025. Baerbock no parece que vaya a cambiar su particular estilo, y la mala situación de la economía germana no deja mucho margen a Habeck para implementar el programa ecologista. Por ello, no está claro que en 2025 puedan volver a repetir los resultados que obtuvieron hace cuatro años, cuando sacaron 118 diputados en el Bundestag.
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