
Los días 10 y 11 de febrero de 2025 se celebró en París una cumbre internacional –coorganizada por Francia e India– bajo el nombre de Artificial Intelligence Action Summit. Este foro, que marcó la entrada de Europa en la competencia por esta tecnología, ha reunido a figuras políticas, ejecutivos de empresas tecnológicas, representantes de organizaciones internacionales y académicos de un centenar de países para abordar temas relacionados con el desarrollo de la inteligencia artificial (IA).
La cumbre de París es la tercera de una serie de foros globales sobre inteligencia artificial tras las celebradas en Reino Unido (2023) y Corea del Sur (2024), centradas en la regulación, la cooperación internacional y los riesgos asociados. Esta tercera edición en Francia, sin embargo, se ha alejado de ese objetivo de gobernanza global para convertirse en un escenario en el que anunciar al mundo nuevos planes de inversión a gran escala en esta tecnología estratégica.
Los proyectos y medidas desveladas son, al igual que el reciente “momento Sputnik” provocado por el lanzamiento del modelo de inteligencia artificial chino DeepSeek R-1, un nuevo ejemplo de cómo la carrera tecnológica global por el desarrollo de la inteligencia artificial general (AGI) se está expandiendo –con la entrada de nuevos actores como la Unión Europea e India– y acelerando.
Europa busca ponerse al día en IA
La Unión Europea es el tercero de los “grandes mercados” globales junto con China y Estados Unidos. Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos franceses, hasta ahora ha mantenido un papel secundario en la carrera global por la inteligencia artificial general. Esto parece estar a punto de cambiar tras los anuncios realizados durante la cumbre de París, donde la Unión Europea ha desvelado varias iniciativas económicas que muestran que ha decidido formar parte de esta carrera tecnológica.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, participó en la cumbre dando un discurso en el que afirmó que “la carrera por la inteligencia artificial apenas comienza” y destacó las ventajas de esta tecnología, asegurando que impulsará la investigación, la innovación y la competitividad en Europa.
En su discurso, Von der Leyen anunció InvestAI, una iniciativa de la Unión Europea con el objetivo de conseguir 200.000 millones de euros en inversiones en inteligencia artificial. Este plan incluye la creación de un fondo europeo, por valor de 20.000 millones de euros, destinado a establecer "gigafábricas". Estas instalaciones, descritas por la presidenta de la Comisión Europea como “CERN para la IA”, serán laboratorios de investigación especializados en los que científicos y empresas europeas puedan desarrollar modelos de inteligencia artificial avanzados.
El sector privado de Europa también aprovechó la cumbre para lanzar su propia propuesta en el ámbito de la inteligencia artificial. La iniciativa EU AI Champions, una coalición de 70 organizaciones europeas, afirma tener como objetivo atraer inversiones y talento en este ámbito a suelo europeo, acelerar la adopción de IA en industrias establecidas y aumentar la competitividad de las empresas europeas. En el transcurso de la cumbre, se anunció que, mediante la EU AI Champions, se habían alcanzado acuerdos con hasta 20 inversores internacionales por un valor de 150.000 millones de euros.
La suma de ambas iniciativas, InvestAI y EU AI Champions, sitúa a la Unión Europea en un compromiso de inversiones semejante al del “Proyecto Stargate” anunciado por Estados Unidos en enero de 2025. El bloque europeo espera con esto poder ponerse al día en una carrera tecnológica que hasta el momento había estado dejando mayormente de lado. Sin embargo, no se puede decir lo mismo de todos sus países miembros.
Francia, la nota discordante y el alumno aventajado
Pocos días antes de la cumbre de París, el presidente Emmanuel Macron anunció que Francia iba a lanzar su propio plan de inversiones en inteligencia artificial y que este tendría un valor aproximado de 109.000 millones de euros. Entre las iniciativas desveladas, destaca la construcción de un centro de datos por valor de 30.000 millones de dólares que estará financiado por Emiratos Árabes Unidos.
Francia lleva ventaja al resto de la Unión Europea en el ámbito de la inteligencia artificial debido a varios factores. Una prueba evidente es que la empresa más conocida del continente europeo dentro de este ámbito es Mistral AI, una startup con sede en París. Por el momento, los modelos de inteligencia artificial de Mistral no se encuentran en la frontera –término utilizado para referirse a aquellos modelos de IA más punteros–, pero son bastante económicos y sus capacidades están progresando rápidamente. Sin embargo, la principal ventaja de Francia proviene de su política energética.
Francia cuenta en la actualidad con 56 reactores nucleares activos, siendo el tercer país del mundo, justo por detrás de Estados Unidos y China, en esta categoría. Esto permite a París producir más electricidad de la que consume, por lo que tiene capacidad más de sobra para atender a las necesidades de una actividad tan dependiente del consumo energético como es la del desarrollo de la inteligencia artificial.
En este sentido, Emmanuel Macron, haciendo referencia a Donald Trump, declaraba durante la cumbre de París: "Tengo un buen amigo del otro lado del océano que dice: perfora, nena, perfora. Aquí no hay necesidad de perforar, es enchufa, nena, enchufa".
El líder galo aprovechó también su discurso en la cumbre para hablar de los peligros de la sobrerregulación, señalando que Europa tendrá que “sincronizarse con el resto del mundo” en lo referente a permisos, autorizaciones y ensayos clínicos en lo referente al desarrollo de la inteligencia artificial. Las palabras de Macron muestran cómo la entrada de nuevos actores en la carrera tecnológica global por la AGI viene acompañada de un cambio en la narrativa.
Un nuevo punto de inflexión
Este cambio de narrativa queda particularmente de manifiesto en las palabras del vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, quien durante la cumbre dio un discurso sobre su visión en lo referente al futuro de la inteligencia artificial y las oportunidades que este representa, incidiendo en las ventajas de una regulación flexible:
“El desarrollo de inteligencia artificial de vanguardia en Estados Unidos no es casual. Al preservar un entorno regulatorio abierto, hemos alentado a los innovadores estadounidenses a experimentar y realizar inversiones en I+D sin precedentes. De los 700.000 millones de dólares que se estima que se gastarán en inteligencia artificial en 2028, más de la mitad probablemente se invertirán en los Estados Unidos de América".

Sin embargo, Vance fue aún más lejos en este ámbito llegando a lanzar ataques directos sobre la política de la Unión Europea en lo referente a la regulación de las empresas tecnológicas, enlazando estas medidas con la campaña nacional que está llevando a cabo el nuevo gobierno estadounidense “a favor de la libertad de expresión”:
“Los innovadores estadounidenses ya saben lo que es lidiar con reglas internacionales onerosas. Muchas de nuestras empresas tecnológicas más productivas se ven obligadas a lidiar con la Ley de Servicios Digitales de la UE y las regulaciones masivas que creó sobre la eliminación de contenido y el control de la llamada desinformación. Queremos asegurarnos de que Internet sea un lugar seguro, pero una cosa es evitar que un depredador se aproveche de un niño en Internet y otra muy distinta es evitar que un hombre o una mujer adultos accedan a una opinión que el gobierno considera desinformación”, sentenció J.D. Vance.
Por último, y reincidiendo en lo anterior, debemos destacar del discurso de Vance el hecho de que desestima los riesgos asociados al desarrollo de la inteligencia artificial y deja a un lado los temores sobre los peligros que puede entrañar esta tecnología para centrarse, en su lugar, en las oportunidades de crecimiento económico:
“El futuro de la IA no se logrará preocupándose por la seguridad, sino construyendo. Desde centrales eléctricas confiables hasta las instalaciones de fabricación que puedan producir los chips del futuro. A nivel personal, lo que más me entusiasma de la IA es que se basa en la economía física y real. El éxito del sector no es sólo cuestión de gente inteligente sentada delante de una pantalla de ordenador y programando. Depende de quienes cambien nuestras fábricas y hagan que nuestros proveedores de atención sanitaria sean mejores en el tratamiento de enfermedades.
Pero también dependerá de los datos que produzcan esos proveedores de atención sanitaria, esos médicos y enfermeras. Creo que nos ayudará a crear y almacenar nuevos modos de energía en el futuro. En este momento, la IA no puede despegar a menos que el mundo construya la infraestructura energética para respaldarla”.
El discurso de Vance, que parece alinearse con los paradigmas del aceleracionismo efectivo, no puede ser interpretado como un hecho aislado o una opinión personal del vicepresidente de Estados Unidos. Sus palabras se muestran coherentes con el cambio en el enfoque de la cumbre y muestran cómo una nueva visión de esta tecnología, que ve la regulación como un obstáculo más que como una necesidad, se está abriendo paso y puede acabar siendo el pensamiento imperante, con todos los riesgos que esto implica, en el desarrollo de esta nueva tecnología.
Los acontecimientos en torno a la cumbre de París muestran que este foro se ha convertido en un punto de inflexión de carácter simbólico en el desarrollo de esta tecnología transformadora. Los avances políticos y técnicos se han ido produciendo con anterioridad, pero esta edición global ha servido como escaparate en el que manifestar estos cambios y señalar al mundo cómo la carrera por el desarrollo de la inteligencia artificial general continúa acelerándose a nivel global.
Suscríbete y accede a los nuevos Artículos Exclusivos desde 3,99€
Si escoges nuestro plan DLG Premium anual tendrás también acceso a todos los seminarios de Descifrando la Guerra, incluyendo directos y grabaciones.







