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La crisis entre China y Japón se traslada a las tierras raras

China amenaza con limitar las exportaciones de tierras raras a Japón en medio del agravamiento de la crisis por Taiwán.
China amenaza con limitar las exportaciones de tierras raras a Japón en medio del agravamiento de la crisis por Taiwán. Fuente: Depositphotos

En una nueva escalada de las tensiones en la crisis por Taiwán, China ha anunciado que limitará la exportación de productos de uso dual a Japón. Estos productos son bienes o tecnologías que tienen aplicaciones tanto civiles como militares, esenciales para diferentes industrias niponas, como la automovilística.

El Ministerio de Comercio chino declaró que esta limitación no afectará a productos de uso civil. Sin embargo, fue ambiguo a la hora de aclarar si las tierras raras se verían afectadas por estas restricciones.

Japón y el dominio chino de las tierras raras

China cuenta con una lista de unos 1.100 artículos y tecnologías de uso dual, en la que se encuentran al menos siete categorías de tierras raras medianas y pesadas. No obstante, en la declaración oficial no se especificó que artículos podrán verse afectados por la prohibición de exportar a Japón.

Aun así, Pekín vuelve a demostrar que está dispuesto a utilizar su posición dominante en ciertas cadenas de suministro, como hiciera hace unos meses con Estados Unidos para mejorar su posición negociadora tras la crisis comercial entre ambas potencias, que resultó en el acuerdo de octubre de 2025.

Para Japón, la prohibición de importar tierras raras de China podría tener graves consecuencias para su economía, ya que Pekín no solo es su principal socio comercial, sino que además el país depende en gran medida de las tierras raras chinas para el funcionamiento de su industria.

Para ampliar: Takaichi no cede y la crisis entre China y Japón por Taiwán se intensifica

En la actualidad, a pesar de haber diversificado sus fuentes tras la crisis de 2010 –en la que China pausó las exportaciones de tierras raras durante dos meses por una disputa territorial–, Tokio sigue dependiendo entre un 60% y un 70% de las fuentes chinas sobre el total de sus importaciones de tierras raras. Estos elementos químicos son vitales para sectores como el de la defensa, las energías renovables, la electrónica o los automóviles. 

El 8 de enero, He Yadong, un portavoz del Ministerio de Comercio chino, afirmó que “el objetivo es frenar los intentos de remilitarización y las ambiciones nucleares, y las medidas son totalmente legítimas, razonables y legales”. Esta nueva restricción hay que entenderla dentro de la crisis entre ambos países tras las declaraciones sobre Taiwán de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, de noviembre de 2025.

Sin embargo, la decisión de Pekín también responde al fuerte aumento del gasto en defensa del Ejecutivo japonés a finales de 2025, hasta los 58.000 millones de dólares para 2026, lo que para China constituye una amenaza para su seguridad nacional.

El G7 frente a la dependencia de China

Este 12 de octubre se reunieron en Washington los ministros de Finanzas del G7 y otras economías para abordar la dependencia de las tierras raras procedentes de China y buscar fuentes de suministro alternativas.

La ministra de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, confirmó el consenso sobre la necesidad de reducir esta dependencia de China y afirmó que se habían discutido medidas como establecer precios mínimos e implementar incentivos fiscales y financieros para proveedores alternativos.

Aun así, según algunos expertos, las potencias occidentales y sus aliados podrían tardar hasta una década en superar el dominio chino de estos minerales críticos. En la actualidad, el 92% del refinado mundial de tierras raras y el 98% de los imanes fabricados con estos elementos se realizan en China, lo que supone un control total de su producción y suministro y otorga a Pekín una influencia difícil de contrarrestar.

En añadido, el gobierno japonés no ha recibido el apoyo que esperaba por parte de Estados Unidos en su disputa con China. La respuesta por parte de Washington tardó en llegar y fue muy tímida. Primero, el presidente Donad Trump recomendó a Takaichi no provocar a Pekín en la cuestión de Taiwán. 

Más recientemente, el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Estados Unidos puede continuar su firme alianza con Japón de una manera que le permita “seguir encontrando formas productivas de colaborar con los chinos”. Todo apunta a que Washington seguirá manteniendo una postura más pasiva en esta crisis diplomática, mientras continúan aumentando las tensiones y Pekín endurece su postura.

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