
El 29 de septiembre de 2026, el Ministerio de Defensa chino anunció la apertura del Centro Conjunto de Apoyo y Entrenamiento y de la Academia de Aviación de la Amistad China-Laos, ambos ubicados en el aeropuerto de Ban Keun, a escasos kilómetros de Vientián. Según el comunicado oficial, las instalaciones están destinadas a reforzar la formación de los pilotos de la fuerza aérea laosiana. Pekín recalcó que no están dirigidas contra terceros países.
Pese a la insistencia china en la ausencia de motivaciones geopolíticas tras este movimiento, la jugada abre la puerta a una reestructuración del equilibrio de poder en Indochina.
Situado entre Vietnam y Tailandia, Laos desempeña un papel fundamental en la correlación de fuerzas entre los actores regionales, a pesar de su reducido peso demográfico y económico y de su limitada extensión territorial. En este sentido, la falta de detalles oficiales sobre el personal y los equipos que se destinarán al complejo militar añade incertidumbre a la coyuntura.
Laos mira hacia China
Diversificación. Ese es el concepto que ha guiado la política exterior laosiana durante la última década. Estrechamente vinculado a Vietnam desde la descolonización y el posterior conflicto armado regional, el país mantiene a Hanói como uno de sus principales socios políticos e institucionales.
Pero fuera de los edificios del Partido Popular Revolucionario de Laos (PPRL), la realidad económica apunta en la dirección contraria. La penetración económica vietnamita palidece en comparación con la de Tailandia, segundo destino de las exportaciones laosianas y principal origen de sus importaciones.
La relación con Bangkok es especialmente asimétrica. Para Tailandia, Laos es un socio comercial menor cuya relevancia se concentra en el suministro de energía hidroeléctrica. Esta asimetría se acentúa por la concentración de la población laosiana en la ribera del Mekong, que sirve de frontera entre ambos países, y por el uso sistemático de los puertos tailandeses para acceder a los mercados internacionales.
Esta dependencia genera una debilidad estructural que quedó expuesta cuando, en diciembre de 2025, el ejército tailandés restringió los envíos de combustible por el paso de Chong Mek hacia Laos, ante las sospechas de que fueran desviados a las fuerzas camboyanas.
El acercamiento a China abre una tercera dirección para la política exterior laosiana. Frente a la influencia política vietnamita y la dependencia comercial respecto a Tailandia, Pekín ofrece acceso a mercados, inversiones e infraestructuras que multiplican las opciones de Vientián. Pero el gigante asiático no solo proporciona músculo económico, también proveé cobertura política al proporcionar respaldo explícito y un interlocutor alternativo a Hanói.
¿Porque escalar la relación de una asociación económica y política a la apertura de una instalación aérea conjunta? Dos grandes interpretaciones dominan las divagaciones sobre la estrategia laosiana. La primera es que Vientián busca modificar su posición frente a Vietnam y Tailandia.
Desde esta perspectiva, la presencia militar china proporcionaría un contrapeso con el que aumentar su margen de negociación, especialmente con Hanói, el cual mantiene disputas con Pekín por las Paracel y las Spratly. De este modo, las suspicacias de sus vecinos serían un coste menor aceptable a cambio de una relación menos asimétrica con sus socios tradicionales.
La segunda apunta a la enorme asimetría inherente a las relaciones bilaterales sino-laosianas. China estaría buscando convertir su influencia económica en una presencia estratégica duradera en Indochina.
La formación de pilotos y la gestión conjunta del complejo permiten estrechar las relaciones con los mandos laosianos e introducir a Pekín en instituciones fundamentales para la seguridad del país. Un escenario que plantea inherentemente la cuestión sobre cuánto control conservaría el PPRL sobre la evolución de las instalaciones teniendo en cuenta el susodicho desequilibrio.
Los riesgos de una posible pérdida de control laosiano sobre las instalaciones militares no se distribuyen de manera homogénea entre los vecinos de Vientián. Para Vietnam, una eventual capacidad operativa china podría comprometer la seguridad de las provincias de Thanh Hóa, Nghệ An y Hà Tĩnh, fundamentales para las comunicaciones entre el delta del río Rojo –el centro neurálgico del país– y el resto del territorio.
Para Tailandia, el riesgo sería distinto: la presencia militar china cerca de su frontera nororiental podría obligar a Bangkok a reconsiderar el equilibrio de sus relaciones con Pekín y Vientián.
Suscríbete y accede a los nuevos Artículos Exclusivos desde 3,99€
Si escoges nuestro plan DLG Premium anual tendrás también acceso a todos los seminarios de Descifrando la Guerra, incluyendo directos y grabaciones.







