Boric presidente: señales del gabinete y desafíos venideros

Piñera le otorga a Boric la piocha de O’Higgins, que se engancha en la banda presidencial y simboliza el poder del cargo. Foto: Javier Torres – AFP

En un marco de grandes expectativas -y acompañado por personalidades políticas, referentes de la cultura, académicos, representantes de pueblos originarios, entre otros- Gabriel Boric asumió este viernes 11 de marzo como presidente de Chile. A sus 36 años, es el más joven en ocupar el cargo en la historia del país, y el primero que nació luego del golpe de Estado contra Salvador Allende sucedido en 1973. Su historia política incluye una experiencia como presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile entre 2011 y 2012, una importante participación en las movilizaciones estudiantiles de 2011 y en el estallido social de 2019, y dos períodos como diputado de la República desde el año 2014 hasta su asunción de la presidencia. Boric llega al lugar más alto del poder político de su país tras años de gran efervescencia, acompañado por un gabinete con mucha juventud y mayoría de mujeres. A continuación, analizamos la composición del mismo, los indicios que brinda sobre el rumbo que puede tomar su gobierno, y las incógnitas que se presentan.

Para ampliar: Gabriel Boric gana las elecciones presidenciales de Chile

La presentación del gabinete, el pasado 21 de enero. Foto: REUTERS

Amplitud política, juventud predominante y mayoría femenina

El 21 de enero de este año, Gabriel Boric le presentó a la sociedad chilena a los 24 integrantes de su Equipo de Gobierno. Para su conformación, y mostrando amplitud, el presidente no se limitó a los cuadros de su coalición, Apruebo Dignidad (AD), y recurrió a varias figuras independientes o de otros partidos. De hecho, varios partidos tradicionales -de los cuales frecuentemente buscó distanciarse AD- están presentes en ministerios: por ejemplo, el Partido Socialista (PS) encabeza 2 carteras y otras 2 son lideradas por personas afines, mientras que el Partido Radical (PR) hace lo propio en 1. Convergencia Social (CS), el partido de Boric, ocupa 5 ministerios. El Partido Comunista (PC), 3. Y hay 8 ministros independientes, es decir, sin afiliación partidaria. Como puede verse, el gabinete posee un importante nivel de pluralidad, que puede derivar en una retroalimentación virtuosa entre las distintas fuerzas o en situaciones de tensión interna. Sin dudas, en ese punto habrá un desafío para el liderazgo de Boric y su capacidad de cohesionar.

Por otra parte, el gabinete vino cargado de renovación y frescura. Su promedio de edad es de 49 años, considerablemente bajo. La más joven es Antonia Orellana Guarello, de 32 años, al frente del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género. Además, el propio Boric posee una diferencia de edad muy considerable con respecto a los mandatarios que, por cercanía ideológica y/o territorial, podrían ser sus aliados: tiene  16 años menos que el peruano Pedro Castillo, 22 años menos que el boliviano Luis Arce, y 26 años menos que el argentino Alberto Fernández. La diferencia más contrastante es la que tiene con la edad de su antecesor, Sebastián Piñera, que duplica en edad al nuevo mandatario. 

Boric ha apelado en reiteradas ocasiones a la idea de un “gobierno feminista”. Las mujeres son mayoría en su gabinete, ocupando 14 de los 24 puestos del mismo.  Una de las más importantes es Izkia Siches, de 36 años, a cargo del Ministerio del Interior y Seguridad Pública. Siches, que no posee afiliación partidaria, fue clave para la estrategia electoral de Boric y es la primera figura femenina de la historia del país en ocupar este cargo, caracterizado por su gran peso político. Otro lugar de relevancia lo ocupa Camila Vallejo, del Partido Comunista. A sus 33 años, ocupa la Secretaría General de Gobierno, una suerte de vocería que expresa las posiciones del Poder Ejecutivo de cara a la opinión pública. Al igual que Boric, Vallejo fue presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile y, de hecho, también fue su vicepresidenta allí, con lo que puede verse que su vínculo existe desde hace muchos años. La ahora ministra ganó relevancia mediática y política en las ya mencionadas protestas estudiantiles de 2011. Por otro lado, el Ministerio de Defensa Nacional es ocupado por una mujer cuyo nombre carga un enorme peso simbólico: Maya Fernández Allende. Militante del Partido Socialista y nieta del ex-presidente Salvador Allende, derrocado en 1973, llevará las riendas precisamente de la cartera que controla al Ejército y la Fuerza Aérea y la Armada. Y también hay ministras de relevancia que no vienen directamente de la militancia política, como María Begoña Yarza, en Salud, y Maisa Rojas, en Medio Ambiente (siendo que Boric le ha dado un importante lugar a esa agenda en su campaña).

Para ampliar: ¿Quién es quién en las presidenciales chilenas?

Entre las figuras del gabinete que acompañan a Gabriel Boric, hay 3 que destacan por sobre el resto en cuanto a importancia y a cercanía con el presidente: además de las ya mencionadas Siches y Vallejo, se encuentra Giorgio Jackson -perteneciente al partido Revolución Democrática (RD)-, que también fue parte de las protestas estudiantiles del año 2011. A sus 35 años, Jackson ocupa la Secretaría General de la Presidencia. Es amigo de Boric, y así como fue clave para él en lo programático y en lo electoral, seguramente también lo será a la hora de la gestión. El ministerio que él encabeza se ocupa, esencialmente, de acompañar al presidente, coordinar a las demás carteras, y articular con el poder legislativo.

Jackson, Boric y Vallejo participaron en las masivas protestas estudiantiles del año 2011. Hoy, más de 10 años después, están juntos a la cabeza del gobierno de su país. Foto: Instagram @giorgiojackson

Boric frente a Latinoamérica

El nuevo presidente chileno se para frente a una región en la que distintas vertientes de izquierda vienen recuperando lugares que habían perdido, y a pocos meses de las elecciones presidenciales en Colombia y Brasil. Hoy, los tres países con los que limita Chile (Argentina, Bolivia y Perú) tienen gobiernos con los que Boric puede sentir cierta afinidad ideológica. Por otro lado, el joven mandatario se ha distanciado de los gobiernos de Nicaragua y Venezuela, considerando al último “una experiencia fracasada”, lo que le ha valido críticas por parte del chavismo. En ese mismo sentido, el Ministerio de Relaciones Exteriores se encuentra a cargo de la abogada Antonia Urrejola, independiente cercana al PS, presidió la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA y fue muy crítica en reiteradas oportunidades con los dos gobiernos previamente mencionados, con lo que puede pensarse que las consideraciones de Boric no son sólo palabras sino que también expresan una real orientación en materia de relaciones internacionales. Será interesante ver cómo el presidente de Chile llevará adelante sus articulaciones regionales, mientras la izquierda latinoamericana no cuenta con un liderazgo claro y cohesionador entre sus mandatarios -como pudieron serlo Lula da Silva o Hugo Chávez algunos años atrás- y se encuentra a la espera de que los comicios en Brasil le brinden una respuesta en ese sentido.

De momento, Boric hace su apuesta por buscar aliados de una forma más selectiva, probablemente, con reservas propias de alguien que por cuestiones generacionales no ha sido parte del apogeo del ciclo progresista latinoamericano de inicios del siglo XXI.

Entre las reformas económicas y los guiños al mercado

No es novedoso decir que el estallido social que se dio en Chile en el año 2019 tuvo, entre sus causas principales, la disconformidad de buena parte de la sociedad con el funcionamiento de la economía del país. Desde los años de la dictadura de Pinochet hasta la actualidad, Chile ha optado por un modelo económico de corte neoliberal, algo que no fue interrumpido ni cuestionado seriamente durante los gobiernos con tintes más “progresistas” del período histórico mencionado. Este modelo, elogiado y tomado como horizonte durante años por las distintas vertientes de la derecha latinoamericana, ha conseguido una importante estabilidad macroeconómica, con crecimiento de las exportaciones, altos niveles de inversión extranjera, etc. Sin embargo, ha llevado a la sociedad chilena a grandes niveles de desigualdad y ha generado dificultades para importantes capas de la población a raíz de su afán privatizador. Por ejemplo, hasta la actualidad, el agua es un bien privatizado de hecho en Chile. 

Bajo estas consideraciones, y mientras el país posee en curso una Asamblea Constituyente en la que se vienen cuestionando varios de los elementos estructurales de este modelo económico, queda claro que el gobierno de Boric tiene por delante el desafío de generar transformaciones en este sentido. Y no caben dudas de que parte importante de ese desafío residirá en la disconformidad que pueda generarse en las élites, que han sido grandes beneficiarias del modelo económico neoliberal en el país. Hace algunas semanas, el presidente  ha dicho ante la BBC que no busca que las élites acuerden con él, pero sí que no le tengan temor.

El programa de gobierno de Gabriel Boric propone varias medidas para generar importantes cambios en el país. Entre otras cosas, plantea llevar a cabo un “pacto fiscal” que dote de mayor progresividad a la estructura tributaria para reducir las desigualdades, eliminar algunas exenciones impositivas, aumentar los impuestos verdes y a la riqueza, crear un nuevo sistema de pensiones sin AFP, brindar herramientas a las pequeñas y medianas empresas para desconcentrar el mercado, y facilitar el acceso a la vivienda con una activa intervención del Estado. Sin ser la expresión más radicalizada de su coalición -recordemos que el actual presidente venció en las primarias de Apruebo Dignidad a Daniel Jadue, el candidato del Partido Comunista-, Boric posee propuestas considerablemente disruptivas para un país como Chile, con todo lo que ya hemos dicho respecto del modelo económico que ha sostenido durante tantos años.

De todas formas, aún con lo mencionado anteriormente, Boric también ha sabido realizar importantes guiños a los mercados. El más significativo de ellos fue, sin dudas, el nombramiento de Mario Marcel como Ministro de Hacienda. Marcel es un economista sin afiliación partidaria, aunque ligado al Partido Socialista, que ha sabido ocupar varios cargos en gobiernos anteriores. Incluso, fue Presidente del Banco Central durante el gobierno de Sebastián Piñera. También fue director ejecutivo por Chile ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) hasta el año 2000. Su integración al gobierno de Boric busca expresar moderación de cara a las élites, pero para algunos sectores de izquierda, el temor es que termine expresando continuidad. De esto se desprende que otro desafío importante para el nuevo presidente chileno será moverse con habilidad entre el temor de las élites que se niegan al completo desmoronamiento de su modelo y las presiones de las bases y sus aliados de coalición por transformar la economía y no terminar siendo otro gobierno más de la Concertación aunque con caras nuevas. Sólo el tiempo dirá cómo sabe manejarlo.


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