
La crisis diplomática entre Somalia y Etiopía sigue sumando nuevos capítulos de tensión. La visita del presidente somalí, Hassan Sheikh Mohamud, a El Cairo a finales del mes de julio se saldó con diversos acuerdos de cooperación militar que han encendido todas las alarmas en Adís Abeba.
A finales de agosto, dos aviones del ejército egipcio aterrizaron en Mogadiscio cargados de armas y municiones, y en los próximos meses está prevista la llegada de hasta 10.000 soldados. La mitad de ellos formarán parte de la nueva Misión de Estabilización de Apoyo (AUSSOM) que la Unión Africana pretende iniciar en enero de 2025 en sustitución de la ATMIS. El resto se desplegará de forma bilateral. “Las autoridades de Somalia han abandonado su relación con Etiopía y han invitado a su país a nuestro enemigo histórico”, declaraba recientemente el Jefe del Estado Mayor etíope, Birhanu Jula.
Las relaciones entre Egipto y Etiopía llevan varios años en sus niveles más bajos debido a la construcción por parte etíope de una gran presa en el Nilo Azul, lo que El Cairo ve como una amenaza para su suministro de agua. La conocida como Gran Presa del Renacimiento fue finalizada en 2023 y el proceso de llenado ya ha cumplido distintas fases, por lo que Egipto se dirigió recientemente al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como acto de protesta.
Debido a ello, cuando Etiopía y Somalilandia firmaron un memorándum a principios de año con el que el primero conseguía su ansiado acceso al mar a cambio del reconocimiento del segundo, el presidente somalí no tardó en acercarse a Egipto para defenderse de lo que considera como un ataque a su soberanía. En las últimas semanas, la mediación turca había conseguido reunir a representantes somalíes y etíopes en Ankara en dos rondas de negociaciones, pero el aumento de las tensiones parece ser la causa del reciente aplazamiento del tercer encuentro, previsto para este mes de septiembre.
A su vez, el ministro de Asuntos Exteriores de Somalilandia afirmó el pasado 11 de septiembre que el acuerdo con Etiopía ya está finalizado y que la publicación de un documento formal es inminente. Como respuesta, el ministro de Asuntos de Exteriores somalí declaró que podría considerar extender su apoyo a los distintos movimientos rebeldes etíopes. Cabe recordar que Etiopía se enfrenta actualmente a distintas insurgencias como la de las milicias Fano o el Ejército de Liberación Oromo.
Asimismo, para evitar la llegada de las tropas egipcias, soldados etíopes ocuparon la semana pasada diversos aeropuertos en la región somalí de Gedo. El ejército etíope se encuentra presente en Somalia para luchar contra Al Shabab en el marco de la ATMIS, y, por tanto, deberían abandonar el país a finales de este mismo año. Este relevo en las misiones de paz no cuenta con el respaldo unánime de la población somalí y amenaza con dividir aún más al país.
Regiones como los de Jubalandia o el Estado del Sur-Oeste, dos de los más afectados por la violencia de Al Shabab, han mostrado su desacuerdo con la retirada de las tropas etíopes y han criticado al gobierno central, amenazando con complicar aún más las relaciones entre Mogadiscio y las regiones periféricas en un momento de máxima tensión en toda la región.
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