Artsaj 2016: un paso más hacia la guerra de hoy

Introducción

El pasado 27 de septiembre se reabrían las hostilidades entre Armenia y Azerbaiyán por la región del Alto Karabaj, uno de los conflictos étnicos que resurgieron en los últimos años de la Unión Soviética, y que volvieron a estallar con la caída del gigante soviético. El conflicto, al igual que otros muchos surgidos tras el colapso de la URSS, permanecía congelado tras su paralización en la década de los noventa. El conflicto de hoy no es si no otro capítulo en una larga disputa que dura ya varias décadas.

El control de la región mencionada, de mayoría armenia pero bajo soberanía azerí, ya dio lugar a una guerra a principios de los años noventa, finalizando en 1994 con victoria armenia.

Con el fin de alcanzar un acuerdo entre las partes, en 1995 se creó el Grupo de Minsk, encargado de mediar en el conflicto y alcanzar una solución, compuesto por tres presidentes (Rusia, Estados Unidos y Francia) y ocho miembros permanentes (Bielorrusia, Alemania, Suecia, Finlandia, Turquía, Italia, Armenia y Azerbaiyán). Las negociaciones de este grupo han sido constantes, y en 2007 se emitieron los llamados Principios de Madrid. Si bien estos han variado, los principales se han mantenido: retirada de las tropas armenias en las áreas circundantes al Alto Karabaj, referéndum sobre el estatus de la región, despliegue de fuerzas de paz, retorno de los desplazados y la apertura de un corredor entre el Alto Karabaj y Armenia. Sin embargo, las negociaciones entre ambas partes se estancaron especialmente con el estatus de la región. A la falta de acuerdos hay que sumarle el rearme. Azerbaiyán fue derrotada en el campo de batalla pese a contar con más equipamiento. Sin embargo, el aumento del precio del barril de petróleo permitió que la nación del Caspio, con acceso a abundantes reservas de hidrocarburos, pudiese adquirir material bélico nuevo con el que reestructurar sus Fuerzas Armadas. El rearme del Ejército azerí, sumado a las declaraciones de algunos altos cargos (como el ministro de Defensa de Azerbaiyán, Zakir Hasanov, que en una declaración, fechada el 23 de marzo de 2015, afirmó: “la guerra no ha terminado, continúa, y tenemos que liberar nuestros territorios ocupados por todos los medios (…)destruiremos al 70% del enemigo en el primer ataque”) terminaron de enrarecer el ambiente. Además de ello, hay que añadir que, entre 2014 y 2016, se habían producido algunos choques esporádicos en la frontera: en el verano de 2014, una escaramuza dejó 20 muertos; en marzo de 2015, primer bombardeo con artillería pesada desde 1994; en diciembre de ese mismo año, el primer enfrentamiento entre tanques en más de 20 años. Con estos componentes, la guerra no tardaría en estallar.

Para saber más: La frontera imposible: Artsaj.

Día 1. 2 de abril de 2016

En la madrugada del 1 al 2 de abril de 2016 estallaron los primeros enfrentamientos entre Armenia y Azerbaiyán, mientras sus respectivos presidentes regresaban de una reunión del Consejo de Seguridad Nuclear en Washington. Ambas naciones se acusaron mutuamente de haber comenzado los combates: por su parte, Armenia afirmaba que los azeríes habían atacado desplegando vehículos blindados y aviones; por el lado azerí, aseguraban que lo habían hecho en respuesta a disparos desde posiciones armenias.

La ofensiva azerí dio sus frutos, logrando capturar varios puestos fronterizos en dos puntos: alrededor de los pueblos de Talish y Seysulan, al noroeste; y en las colinas circundantes a Lale Tepe, próximas a la frontera con Irán.

Sin embargo, se reportaron bajas civiles en Terter, por fuego artillero armenio, y en Mardakert, después de un ataque con cohetes azeríes.

Día 2. 3 de abril de 2016

El ministro de Defensa de Azerbaiyán declaró una tregua unilateral a mediodía. Sin embargo, pese al alto el fuego declarado, los combates continuaron con gran virulencia mediante tanques y fuego artillero. Para el final del día, los armenios declararon que habían recapturado algunas de las posiciones perdidas el día anterior. Al mismo tiempo, denunciaron el hallazgo de los cuerpos mutilados de tres civiles armenios, asesinados, presuntamente, por las fuerzas de Azerbaiyán.

Día 3. 4 de abril de 2016

Mientras que se movilizaban voluntarios en ambos países, el gobierno azerí afirmó, al tercer día de combates, que había destruido el puesto de mando armenio en el frente, matando a cuatro altos oficiales enemigos. Redoblando su ofensiva, Azerbaiyán lanzó drones suicidas sobre objetivos armenios, como un autobús con voluntarios, matando a siete personas. Los drones, de fabricación israelí, levantaron las protestas del gobierno armenio contra Israel, por el suministro de material bélico a Azerbaiyán. Armenia también acusó a Turquía, aliado de Azerbaiyán, de participar en los combates.

Ese mismo día, Armenia denunció atrocidades por parte de las fuerzas azeríes, acusando a su enemigo de decapitar el cadáver de Kyaram Sloyan, piloto armenio muerto en combate. Semanas después de finalizados los combates, Azerbaiyán acusó a Armenia de haber utilizado obuses con fósforo blanco, armamento prohibido por el Convenio sobre Ciertas Armas Convencionales.

Día 4. 5 de abril de 2016

El conflicto finalizó al cuarto día, tras la consecución de un alto el fuego entre las partes gracias a la mediación de Moscú. No obstante, el gobierno azerí acusó a Armenia de haberlo violado mediante el bombardeo con morteros al nordeste del Alto Karabaj. Pese a que a lo largo de los días tuvieron lugar incidentes aislados, con disparos esporádicos a lo largo de la línea de frente, el alto el fuego se mantuvo.

Consecuencias

La guerra de los cuatro días, si bien fue breve, arrojó un resultado de, según los listados emitidos por el gobierno armenio, 64 combatientes muertos y 120 heridos, además de 15 voluntarios y 4 civiles fallecidos. Por su parte, el gobierno azerí afirmó haber perdido 31 combatientes y 6 civiles. No obstante, a la hora de reportar las bajas infligidas al enemigo, ambos gobiernos emitieron informes de haber causado cientos de bajas en el contrario, estimaciones muy probablemente exageradas.

Los cambios territoriales fueron pequeños, con Azerbaiyán afirmando la captura de 2000 hectáreas de terreno perdido en los 90, si bien de importancia estratégica. Además de ello, Azerbaiyán obtuvo una victoria psicológica importante: tras la derrota de 1994, demostró que era capaz de reestructurar su Ejército y continuar su lucha. Se ha especulado también con que el principal objetivo era distraer la atención de la situación económica interna, maltrecha tras la caída de los precios del petróleo (motor de la economía azerí), habiendo sufrido dos devaluaciones de su moneda en 2015.

Guerra de distracción o no, el breve conflicto supuso un episodio más de la violencia interétnica en el Cáucaso, sin duda la región más sacudida por este tipo de conflicto tras la disolución de la Unión Soviética. No obstante, pese a los cambios fronterizos, el conflicto permaneció en el mismo estado que en 1994, congelado. Hasta hoy.

Para saber más: La Segunda Guerra de Nagorno Karabakh.

Por José Ignacio Contreras Valcárcel.

Fuentes

-“The Nagorny Karabakh Conflict Defaulting to War” de Laurence Broers

-“Frozen Conflict in Nagorno-Karabakh: why escalated in April 2016?” de Alesia Rudnik

-BBC (2016) “Nagorno-Karabakh violence: Worst clashes in decades kill dozens”

AP (2016) “Azerbaijan alleges white-phosphorus use in Karabakh fight”

OSCE (2017) “Statement on the cases of torture inflicted by Azerbaijan on the soldiers and civilians of Armenia and Nagorno Karabagh”

i24News (2016) “Armenia raps Israel over alleged supply of drones to Azerbaijan: report”

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joigconval

Jurista y politólogo, analizando la actualidad.
Jurista y politólogo, analizando la actualidad.

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