
El presidente de Argelia, Abdelmadjid Tebboune, decidió el 26 de octubre de 2026 enviar unidades del Ejército a Níger para proteger los intereses energéticos y económicos conjuntos, según anunció la Presidencia. La medida se adoptó después de que el Consejo de la Nación y la Asamblea Popular Nacional aprobaran el envío el 25 de octubre, en dos sesiones a puerta cerrada.
Todavía no se conocen el número de efectivos ni la fecha del despliegue, pero la información disponible sitúa su destino en Madama, una antigua base francesa del norte de Níger, cerca de la frontera con Libia.
La decisión se produce en el marco de un apoyo argelino a la junta nigerina de Abdourahamane Tiani tras la sublevación militar de agosto y refuerza los esfuerzos de Argel por recuperar influencia en el Sahel.
Del apoyo militar a la protección
La cooperación militar se ha intensificado en los últimos meses. El 9 de agosto, Argelia entregó a Níger cuatro helicópteros, municiones y equipos de apoyo. El 30 de ese mes, un día después de la sublevación contra Tiani, Argel envió cuatro cazas Su-30 acompañados de un avión de reabastecimiento en vuelo. El primer ministro nigerino recibió los aparatos en Niamey y celebró el respaldo argelino a la seguridad del país.
El acercamiento continuó el 21 de octubre, cuando ambos países firmaron un protocolo de cooperación militar durante la visita a Argel del ministro nigerino de Defensa, Salifou Modi. Las cláusulas del acuerdo no se han hecho públicas, pero los parlamentarios de la Asamblea Popular Nacional citaron su aplicación entre los motivos para autorizar el despliegue militar.
La protección de los intereses energéticos argelinos en Níger fue otro de los motivos expuestos. Entre ellos se encuentran las inversiones de la compañía estatal Sonatrach. Su filial SIPEX participa en el bloque petrolero de Kafra, situado entre los departamentos de Iferouane y Bilma, cerca de la frontera entre ambos países.

El 13 de agosto, los primeros ministros de ambos países pusieron en marcha los trabajos de perforación del pozo exploratorio Kafra Sud-Est 1. La cooperación energética incluye también la evaluación del bloque de Bilma y el proyecto de gasoducto transahariano, que conectaría Nigeria con Argelia a través de Níger.
El posible despliegue en Madama se produciría en un norte de Níger donde operan varios grupos rebeldes contrarios a la junta. El 15 de agosto, el Movimiento Patriótico por la Libertad y la Justicia reivindicó un ataque contra posiciones de las fuerzas de seguridad en Séguédine, al sur de Madama.
El movimiento también ha atacado instalaciones petroleras en el este del país y recientemente ha formado una coalición con otro de los principales grupos rebeldes, el Frente Patriótico por la Justicia.
Argelia refuerza su posición en el Sahel
El apoyo actual a Niamey contrasta con la crisis diplomática de 2025. Níger retiró entonces a su embajador en Argel en solidaridad con Malí, después de que las fuerzas argelinas derribaran un dron militar maliense en un incidente fronterizo.
La visita de Tiani a Argel en febrero de 2026 contribuyó a recomponer las relaciones bilaterales, que desde entonces han reforzado su cooperación militar y energética. La decisión también refleja una mayor disposición de Argelia a emplear sus Fuerzas Armadas fuera del país. La reforma constitucional de 2020 abrió la posibilidad de enviar unidades al extranjero con aprobación parlamentaria.
Tras el apoyo aéreo de agosto, la votación del 25 de octubre permite ampliar ese compromiso, aunque su alcance dependerá de las tareas que se asignen al contingente y de la duración de la misión.
El envío de tropas reforzará la presencia argelina en Níger, pero también aumentará su exposición a la inestabilidad del país vecino. Argel parece dispuesto a asumir ese riesgo mientras trata de recuperar influencia en el Sahel en un contexto de creciente competencia con Marruecos.
Rabat busca afianzar su presencia mediante vínculos económicos y proyectos como la Iniciativa Atlántica, que pretende conectar a los países sahelianos con sus puertos –incluidos los del Sáhara Occidental ocupado, como Dajla–.
Argel, por su parte, combina la cooperación energética con un apoyo militar cada vez más visible. Los gobiernos de la región mantienen relaciones con ambos y disponen de margen para recurrir a uno u otro en función de sus intereses.
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