
En la madrugada del 29 de agosto de 2026, el retumbar de los disparos volvió a despertar a Niamey. Horas más tarde, las autoridades confirmaron una sublevación militar que apuntaba a un nuevo intento de golpe de Estado en Níger, esta vez dirigido contra la junta encabezada por el general Abdourahamane Tiani.
Los sublevados atacaron varios puntos estratégicos de la capital y los enfrentamientos, que comenzaron alrededor de las 00:20, se prolongaron durante varias horas, especialmente en torno a la Base Aérea 101, el aeropuerto internacional Diori Hamani y el complejo presidencial.
Poco después del mediodía, el Ministerio de Defensa de Níger publicó un comunicado confirmando la existencia de una sublevación dentro de las Fuerzas Armadas, aunque las autoridades han utilizado el término “movimiento de descontento” para referirse a los acontecimientos.
Según el comunicado oficial, “un grupo de soldados en ruptura con el reglamento militar” retuvo a varios de sus compañeros dentro de la Base 101 antes de abrir fuego contra diferentes “lugares sensibles” de la capital. La respuesta de las fuerzas de seguridad habría permitido contener progresivamente a los sublevados y recuperar el control de las instalaciones afectadas.
Los primeros enfrentamientos se concentraron alrededor de la Base 101, una importante instalación militar situada junto al aeropuerto internacional de Niamey. Posteriormente se registraron intensos intercambios de disparos en otros puntos de la capital, incluido el entorno del palacio presidencial.
Los militares sublevados trataron de hacerse con el complejo presidencial, pero las fuerzas leales a Tiani consiguieron mantener su control, mientras continuaban los combates en otros puntos de Niamey.
Los enfrentamientos provocaron también la interrupción temporal de las emisiones de la televisión estatal. Télé Sahel recuperó posteriormente su señal y difundió el comunicado del Ministerio de Defensa llamando a la población a mantener la calma y continuar con sus actividades habituales.
En este contexto, las autoridades aseguraron durante la mañana haber recuperado progresivamente el control de los principales puntos afectados, aunque la situación permanecía confusa en algunas zonas de la ciudad.
La dimensión exacta de la sublevación todavía se desconoce. En los ataques habrían participado militares procedentes de Ouallam, Téra y Dosso, lo que apunta a una movilización que no estuvo limitada a las unidades destinadas habitualmente en la capital.
Por el momento tampoco se conocen públicamente los dirigentes de la operación, sus reivindicaciones ni el número total de militares implicados. Las autoridades nigerinas tampoco han proporcionado un balance oficial de víctimas.
Contexto del golpe de Estado en Níger
La sublevación supone la amenaza interna más importante contra el gobierno de Abdourahamane Tiani desde su llegada al poder. El general, entonces jefe de la Guardia Presidencial, encabezó el golpe de Estado de julio de 2023 que derrocó al presidente Mohamed Bazoum.
Desde entonces, Níger ha roto sus principales vínculos militares con Francia y Estados Unidos y ha profundizado sus relaciones con Rusia, al mismo tiempo que se ha integrado junto a Malí y Burkina Faso en la Alianza de Estados del Sahel (AES).
En 2023, la junta justificó parcialmente su llegada al poder por el deterioro de la seguridad bajo el anterior gobierno, pero tres años después las organizaciones yihadistas continúan ejerciendo una fuerte presión sobre las fuerzas nigerinas.
La extensión de esta crisis de seguridad ha quedado patente en la propia Niamey, que durante 2026 ha sufrido dos importantes ataques contra el aeropuerto internacional Diori Hamani y las instalaciones militares adyacentes.
El primero, perpetrado durante la noche del 28 al 29 de enero, fue reivindicado por la filial regional del Estado Islámico, mientras que el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), organización vinculada a Al Qaeda, reivindicó el segundo asalto del 18 de junio, que provocó la muerte de once miembros de las fuerzas de seguridad y dos civiles.
Por otra parte, la sublevación actual se produce en un momento de creciente presión sobre la junta desde diferentes puntos del territorio. En el norte del país, varias organizaciones rebeldes han comenzado durante los últimos meses a reorganizar sus fuerzas.
El Movimiento Patriótico por la Libertad y la Justicia (MPLJ) y el Frente Patriótico por la Justicia (FPJ) anunciaron a finales de junio la formación de una “coalición estratégica”, mientras que el regreso al país de Mahamoud Sallah, dirigente del Frente Patriótico de Liberación (FPL), ha alimentado las expectativas sobre una posible reactivación de la insurgencia en las regiones septentrionales.
Por el momento no existe ningún indicio que permita relacionar a estas organizaciones con la sublevación ocurrida en Niamey. La información disponible apunta hacia una ruptura dentro de las propias Fuerzas Armadas, aunque todavía se desconocen tanto su alcance como las causas que llevaron a varios contingentes militares a enfrentarse a las fuerzas leales al gobierno.
Las autoridades aseguran haber contenido la situación, pero los acontecimientos representan la primera manifestación de una fractura militar de esta magnitud desde el golpe que llevó al actual régimen al poder en 2023.
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