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Qeshm, la joya de Irán en el estrecho de Ormuz

Qeshm es la isla más importante de Irán en el estrecho de Ormuz, no solo por su tamaño, sino por las capacidades militares que habría allí.
Qeshm es la isla más importante de Irán en el estrecho de Ormuz, no solo por su tamaño, sino por las capacidades militares que habría allí. Fuente: NASA

Qeshm es uno de los enclaves más importantes de la arquitectura defensiva de Irán. Se trata de un enorme territorio insular, ostensiblemente más grande –en torno a 1.400 kilómetros cuadrados– que el resto de islas que Teherán controla en el estrecho de Ormuz, en la que viven cerca de 150.000 personas. 

Se estima que Irán acumula en Qeshm amplios recursos militares, específicamente bajo la forma de una suerte de complejo subterráneo en la que albergaría un poderoso arsenal de misiles. No por casualidad se ha ganado el apodo del “portaviones sumergible” de Irán en el estrecho de Ormuz.

La isla ha sido relevante a lo largo de la historia, no solo por su privilegiada ubicación, sino por los recursos hídricos que alberga. Fue codiciada durante siglos por otomanos, portugueses, británicos –que tuvieron presencia allí hasta la década de los años treinta del siglo veinte– o, por supuesto, persas. 

Qué tiene Irán en Qeshm

Situada a poco más de 20 kilómetros de Bandar Abbas, el más importante de los puertos iraníes, y separada del Irán continental por el estrecho de Clarence –que mide solo dos kilómetros en su punto más angosto–, Qeshm es uno nodo crucial en el bloqueo del estrecho de Ormuz.

Junto a Larak, Abu Musa o las Tunb, es precisamente el control de esta gran isla lo que permite a Irán utilizar Ormuz como arma de guerra –para desgastar a Estados Unidos y las monarquías del golfo Pérsico– y baza de negociación.

La isla de Qeshm tiene tres caras marcadamente distintas entre sí, pero de alguna forma complementarias. Es, en primer lugar, un nodo turístico dentro de la República Islámica como consecuencia de sus paisajes naturales.

Es, en segundo lugar, un enclave industrial considerable debido a su conversión en zona de libre comercio en la década de los noventa, estatus que le ha permitido atraer inversiones de capital y transferir tecnología extranjera al corpus productivo iraní –si bien ambos objetivos han estado limitados por las sanciones occidentales–.

Para ampliar: Larak, la isla desde la que Irán controla el estrecho de Ormuz

Pero, por encima de estas dos caras, es un nodo militar de primer orden, aunque se desconoce hasta qué punto. De hecho, la incertidumbre sobre las capacidades que Irán tiene escondidas en Qeshm es parte de la disuasión generada en torno a la isla.

Si bien existen especulaciones, no está claro, por ejemplo, cuántas lanchas tiene –o tenía antes de la actual guerra– la Guardia Revolucionaria allí. Tampoco se conoce cuántas baterías de misiles alberga.

Según Axios, Teherán acumularía misiles, drones, minas, lanchas y probablemente otros tantos recursos en lo que expertos como el general libanés Hassan Jouni han descrito como “ciudades de misiles”, entramados de túneles que recorrerían el subsuelo de Qeshm. 

Mientras que Larak es la isla desde la que la República Islámica ha controlado los cargamentos, el origen y el destino de los buques autorizados para atravesar el estrecho de Ormuz a lo largo de la guerra, Qeshm es el punto que amenaza permanentemente con atacar si alguna embarcación no autorizada tratase de cruzar. 

¿El objetivo de Trump en Ormuz?

Si Donald Trump finalmente decide lanzar algún tipo de operación de asalto anfibio en el estrecho de Ormuz –ya sea para tomar una o varias islas o para controlar tramos de la costa iraní–, Qeshm será el centro neurálgico de la defensa iraní.

Su estratégica posición, su tamaño y las capacidades que se presuponen enterradas bajo el suelo de la isla le confieren un rol central en la defensa de los activos de Teherán en Ormuz. 

De hecho, Estados Unidos ya ha atacado la isla de Qeshm en el marco de la guerra que lanzó junto a Israel a finales de febrero de 2026. Específicamente bombardeó una planta de desalinización que garantizaba el flujo de agua potable a varias decenas de aldeas cercanas.

Por tanto, Washington ya ha constatado en el marco de esta misma contienda que es conocedor de la importancia que Qeshm tiene dentro de los esquemas del gobierno iraní. Teherán respondió a aquel ataque lanzando misiles y un enjambre de drones contra la base Juffair en Baréin. 

Para ampliar: Abu Musa y las islas Tunb: ¿el objetivo de los marines que Trump está llevando a Oriente Medio?

Si la Casa Blanca opta por iniciar una operación en el estrecho de Ormuz –y el desplazamiento de miles de marines a Oriente Medio refuerza esta hipótesis–, probablemente Qeshm sería una de las opciones más lógicas.

Tomarla sería indudablemente más complicado que asaltar Abu Musa, las Tunb o Larak, pero también sería más eficaz. De hecho, si Estados Unidos lograse capturar esta isla, podría inhabilitar la capacidad de Irán de emplear los recursos allí enterrados.

Por el contrario, si los marines norteamericanos tomasen Larak, se expondrían a ataques no solo desde la costa iraní, sino desde la propia Qeshm. Aunque cualquier asalto anfibio implica riesgos –tanto operacionales como de represalia posterior–, la idea de conquistar Qeshm podría presentarse como muy jugosa para Trump, ya que Irán perdería parcial o totalmente su control de Ormuz y podría verse empujado a hacer concesiones. 

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