
El acuerdo "provisional" alcanzado entre Estados Unidos e India marca un punto de inflexión en la relación bilateral desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca hace poco más de un año.
Con la guerra comercial iniciada por Trump en abril mediante sus conocidos aranceles "recíprocos" –posteriormente anulados por el Tribunal Supremo–, Nueva Delhi tuvo que afrontar gravámenes del 26% sobre sus exportaciones, reducidos finalmente al 25% tras el fin de la tregua arancelaria en el verano pasado.
India veía frustrados sus intentos de alcanzar un acuerdo comercial que rebajara los cargos a sus productos, tal y como habían conseguido otros socios de Washington como la Unión Europea, Japón o Corea del Sur. Poco después, el mandatario estadounidense elevó la cifra hasta un 50% en represalia por sus compras de petróleo ruso.
Los últimos meses de 2025 estuvieron caracterizados por un aumento de las tensiones. La administración Trump continuó acusando al gobierno de Narendra Modi de "alimentar" la maquinaría de guerra de Moscú, además de revocar la exención de sanciones que permitía a India desarrollar el puerto de Chabahar en Irán, clave para su proyección geopolítica en Asia Central.
Sin embargo, India acabó logrando una nueva exención de seis meses que expira en abril. Con todo, lo más relevante ha sido el anuncio realizado por ambos líderes a comienzos de febrero, tras una llamada telefónica, de un acuerdo comercial que promete estabilizar la turbulenta relación bilateral de los últimos meses.
Claves del acuerdo comercial
El marco contempla que Estados Unidos reducirá del 50% actual al 18% los aranceles aplicados a los productos indios que ingresen en su mercado. En este contexto, Trump firmó recientemente una orden ejecutiva para eliminar el 25% adicional impuesto a India en agosto en relación con sus importaciones de crudo ruso.
El 25% restante se ha reajustado en el nuevo marco hasta el 18% acordado, aunque este arancel permanece, por ahora, en el limbo tras el fallo del Tribunal Supremo, si bien Trump asegura que el acuerdo sigue vigente.
En definitiva, los siguientes bienes indios pasarán a afrontar una tasa del 18%: textiles y prendas de vestir, cuero y calzado, plástico y caucho, productos químicos orgánicos, artículos de decoración del hogar, productos artesanales y determinada maquinaria.
Además, Estados Unidos eliminará los aranceles sobre determinadas aeronaves y piezas aeronáuticas que se habían impuesto por razones de seguridad nacional. En la misma línea, India recibirá un contingente arancelario preferencial dentro del gravamen aplicado a las piezas de automóviles extranjeras por motivos de seguridad nacional, en el marco de la sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962.
En cuanto a los medicamentos y los ingredientes farmacéuticos, por ahora quedan exentos. No obstante, dado que están siendo investigados desde abril bajo la misma sección 232, la declaración conjunta publicada por ambos gobiernos sobre el nuevo acuerdo señala que India "obtendrá resultados negociados" en este ámbito.
A cambio, el país de Asia Meridional eliminará o reducirá los aranceles sobre todos los productos industriales estadounidenses y ciertos bienes alimentarios y agrícolas. Entre estos destacan los granos secos de destilería, el sorgo rojo para piensos, los frutos secos, la fruta fresca y procesada, el aceite de soja, el vino y las bebidas espirituosas.
Junto a ello, el gobierno de Modi se ha comprometido a adquirir productos energéticos, aviones y componentes aeronáuticos, metales preciosos, bienes tecnológicos y carbón metalúrgico –empleado en la fabricación de hierro y acero– procedentes de Estados Unidos.
Todo por un total de 500.000 millones de dólares en un plazo de cinco años, una cifra poco realista que exigiría, en la práctica, duplicar las importaciones anuales de productos estadounidenses.
El petróleo ruso, en el foco
Las importaciones de petróleo ruso fueron uno de los principales detonantes de la escalada del año pasado y contribuyeron al enfriamiento de la relación bilateral. En este sentido, cuando Trump publicó en Truth Social que había sellado el acuerdo, aseguró que Modi se había comprometido a dejar de comprar crudo ruso y adquirir “mucho más a Estados Unidos y, potencialmente, a Venezuela”.
La Casa Blanca también afirmó que “India se ha comprometido a dejar de importar, directa o indirectamente, petróleo de la Federación de Rusia, ha manifestado que comprará productos energéticos estadounidenses a los Estados Unidos… [y] ha tomado medidas significativas para hacer frente a la emergencia nacional descrita en la Orden Ejecutiva”.
Sin embargo, el primer ministro indio no hizo ninguna referencia a ese supuesto compromiso en su respuesta a la publicación de Trump en Truth Social. Además, la declaración conjunta difundida por ambas administraciones tampoco menciona nada sobre este asunto.
De hecho, el Kremlin afirmó un día después de la llamada entre ambos mandatarios que no había recibido ninguna notificación por parte de India sobre una eventual suspensión de las compras de petróleo. Su portavoz, Dmitri Peskov, subrayó que, en este contexto, lo más importante para Moscú es "el desarrollo de una asociación estratégica avanzada entre Rusia e India".
En definitiva, este nuevo acuerdo deja numerosas incógnitas y no parece especialmente favorable para India en términos comerciales o económicos. En particular, el sector agrícola podría verse amenazado por una eventual llegada masiva de productos estadounidenses.
Desde una lectura geopolítica, sin embargo, el acuerdo puede interpretarse como un refuerzo para una India que apuesta cada vez más por diversificar y fortalecer sus alianzas, mientras trata de mantener un delicado equilibrio entre potencias crecientemente enfrentadas.
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