Portada | Oriente Medio y Norte de África | El estrecho de Ormuz, un punto crítico que Irán podría usar como arma de guerra

El estrecho de Ormuz, un punto crítico que Irán podría usar como arma de guerra

El estrecho de Ormuz es un punto crítico para el comercio internacional de petróleo y gas natural licuado que Irán podría cerrar.
El estrecho de Ormuz es un punto crítico para el comercio internacional de petróleo y gas natural licuado que Irán podría cerrar. Fuente: Khamenei - bajo CC BY 4.0

En el marco de la nueva guerra emprendida por Estados Unidos e Israel contra Irán, un enclave de la geografía de Oriente Medio ha cobrado un protagonismo central: el estrecho de Ormuz. Con una anchura de unos 50 kilómetros en su punto más crítico, entre la península de Musandam, en Omán, y la costa de la provincia iraní de Ormuz, este paso marítimo constituye un espacio de especial relevancia para la economía mundial.

Los tres Estados que coexisten en torno al estrecho –Emiratos Árabes Unidos y los mencionados Omán e Irán– tienen acceso directo a él y, en consecuencia, se encuentran en la situación de poder utilizar su presencia geográfica allí como un arma de guerra económica.

El dato central para dimensionar su relevancia tiene que ver con la energía: entre el 20% y el 30% del petróleo que se transporta marítimamente en todo el mundo pasa por el estrecho de Ormuz.

Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Irak, Kuwait o Catar utilizan este paso para el transporte marítimo de su petróleo. Aunque algunos actores de la región –no todos– podrían buscar alternativas al estrecho para dar salida a sus exportaciones petroleras, la coyuntura internacional que atraviesa la región de Oriente Medio lo hace todavía más complejo.

Indudablemente, el estrecho de Ormuz constituye una zona geoestratégica de gran importancia. Una cronificación de la guerra contra Irán podría empujar a las autoridades de la República Islámica a intentar un bloqueo del estrecho. De hecho, según algunos reportes, la Guardia Revolucionaria ya habría advertido de que “ningún barco estadounidense podrá entrar al golfo Pérsico”.

Para ampliar: Estados Unidos, ¿a punto de intervenir contra Irán?

A pesar de que hacerlo tendría sendas consecuencias internacionales y elevaría la presión contra el país, si Teherán percibe que se encuentra acorralado, podría optar por tomar la decisión buscando dar un golpe sobre la mesa.

Irán podría desplegar minas marinas que tornasen las rutas de navegación intransitables, táctica que ya empleó en la década de los años ochenta en el marco de su guerra con Irak.

A su vez, podría emplear misiles contra embarcaciones –algo que ya ha hecho en la actual guerra contra Israel y Estados Unidos–, una operación relativamente sencilla para Irán, ya que podría lanzar los ataques desde su propia costa o desde pequeñas embarcaciones. Otros métodos, como el uso de lanchas rápidas armadas, drones marinos o el secuestro de buques, también podrían estar sobre la mesa.

Si Irán bloquea el estrecho de Ormuz, una subida global de los precios del petróleo y del gas natural licuado (GNL) –entre el 10 y el 15% del GNL global pasa por el estrecho– sería prácticamente inevitable y amenazaría con desestabilizar la economía mundial. Estados Unidos e Israel podrían estar dispuestos a asumir este coste si confían ampliamente en su capacidad para derrotar militarmente a la República Islámica en un breve lapso de tiempo.

El estrecho de Ormuz, una cuestión global

En cualquier caso, no solo Irán, Israel y Estados Unidos juegan un papel en esta crisis del estrecho de Ormuz. Otros países en la región, sobre todo aquellos que no tienen salida alternativa al Océano Índico –Irak, Kuwait, Baréin, Catar y Emiratos Árabes Unidos–, se verían seriamente afectados y podrían buscar presiones diplomáticas contra Teherán. 

China, en tanto segunda economía mundial, también tendría algo que decir. A pesar de que su dependencia de Irán es escasa –indudablemente menor a la que Teherán tiene respecto a Pekín–, el hecho de que en torno al 40% del petróleo que la potencia asiática importa anualmente pase por el estrecho de Ormuz preocupa al gobierno chino. 

Específicamente, Pekín compra grandes cantidades de crudo a Arabia Saudí, Irak, Emiratos Árabes Unidos y el propio Irán. De igual forma, compra gas natural licuado a países como Catar.

Para ampliar: Irán: cultura estratégica y capacidades defensivas

El cierre del estrecho de Ormuz, especialmente si se prolonga en el tiempo, generaría mayores costes de transporte para la economía china y muy probablemente inflación. A su vez, tensionaría sus cadenas de suministro energético y elevaría la presión sobre las reservas petrolíferas dentro del gigante asiático.

Washington se vería afectado… pero en menor medida. La postura del gobierno de Donald Trump al respecto del fracking dota de mayor autonomía al hegemón norteamericano en lo que a recursos petrolíferos se refiere.

No obstante su dependencia del mercado mundial supone que una crisis en torno al estrecho de Ormuz generaría daños también en la economía estadounidense. El antecedente de Yemen, que bloqueo el mar Rojo en apoyo a los palestinos, podría empujar a Estados Unidos a involucrarse en Ormuz bajo la narrativa de la defensa del comercio internacional.

Suscríbete y accede a los nuevos Artículos Exclusivos desde 3,99€

Si escoges nuestro plan DLG Premium anual tendrás también acceso a todos los seminarios de Descifrando la Guerra, incluyendo directos y grabaciones.