
La compañía de seguridad privada Wagner ha anunciado su retirada de Malí, asegurando que ha “completado con éxito su misión”. El anuncio se realizó a través de su canal de Telegram, donde explicó que ha entregado los principales puestos de control regional al gobierno de Bamako.
El grupo mercenario ruso permaneció en el país durante tres años y medio, tiempo en el que, tras la retirada de la operación francesa Barkhane, la junta militar maliense buscó nuevos aliados para combatir a los grupos armados. Wagner desembarcó con la promesa de erradicar el yihadismo mediante una solución estrictamente militar.
Durante su estancia, se lograron ciertos avances, como la toma de Kidal por parte de las fuerzas malienses, considerada una victoria clave desde el punto de vista simbólico. Sin embargo, también hubo fracasos significativos, como la batalla de Tinzaouaten en 2024, en la que los grupos tuareg y yihadistas infligieron fuertes bajas a las tropas malienses y rusas.
A pesar de los esfuerzos de Wagner, la violencia en el Sahel no sólo no ha disminuido, sino que ha crecido y se ha extendido. La población se ha visto especialmente afectada por la guerra entre el gobierno maliense y los grupos armados, sobre todo desde que se dieron por finalizados los acuerdos de Argel en 2024, firmados nueve años antes en un intento de crear un marco de estabilidad para el país.
Esta espiral de violencia acaba favoreciendo a los grupos armados, ya que el desamparo y el miedo de la población son uno de sus principales balones de oxígeno. Este mismo mes de junio, por ejemplo, un ataque yihadista en Boulikessi acabó con la toma de la base militar de la ciudad, dejando un saldo de 30 soldados muertos. El yihadista Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), cada vez más fuerte en la región, reivindicó la autoría del ataque y aseguró haber causado 100 bajas en las filas malienses.
Wagner se retira de Malí, pero no Rusia
Sin embargo, la salida de Wagner de Malí no significa el fin de la cooperación militar entre Moscú y Bamako. Esta retirada se enmarca en una reorganización de las fuerzas rusas. Los mercenarios de Wagner permanecerán en el país bajo la bandera de Africa Corps, una fuerza creada por el Ministerio de Defensa ruso tras la muerte de Yevgeny Prigozhin, antiguo líder de Wagner.
Tras el fallido motín de Prigozhin en junio de 2023, el Kremlin comenzó a desmantelar la estructura de Wagner. En este contexto, Africa Corps llegó a Malí para reemplazar a Wagner en tareas de asesoramiento y apoyo militar, incorporando progresivamente a sus combatientes. Por ello, en la práctica no se darán grandes cambios en la actuación rusa en el Sahel.
Asimismo, el proceso de integración de los países de la Alianza de Estados del Sahel (AES) continúa en proceso con avances como la creación de un pasaporte común y las relaciones de Rusia con estos países continúan siendo positivas. Moscú posee grandes intereses en el Sahel y ha sido una gran victoria estratégica para el Kremlin haber desplazado a Occidente de esta región, por lo que tendría que ocurrir un evento de gran magnitud para que finalmente decidiera retirarse.
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