
Azerbaiyán insta a Rusia a aceptar su responsabilidad en el accidente del avión que se estrelló en Kazajistán el 25 de diciembre y acusa a Moscú de ocultar la verdadera causa del siniestro al ofrecer "versiones absurdas". Aunque el Kremlin emitió una disculpa por el "trágico incidente", no ha aceptado ninguna responsabilidad.
El vuelo J2-8243 de Azerbaijan Airlines cubría la línea entre Bakú y Grozni, la capital de la república rusa de Chechenia. Se desvió de su trayecto por causas que aún se desconocen y, tras cruzar el mar Caspio, terminó estrellándose en las afueras de Aktau. El accidente se saldó con la muerte de 38 de los 67 pasajeros que iban a bordo, incluyendo el capitán y el copiloto, quienes han sido elogiados por Azerbaiyán por haber logrado salvar la vida de 29 personas.
Entre las primeras hipótesis se sugirió que el accidente podría haber sido causado por una colisión con pájaros, el mal tiempo o una explosión de una bombona de oxígeno en el interior del avión. Esta última teoría fue rápidamente desmentida cuando emergieron los primeros vídeos grabados por los pasajeros, los cuales evidenciaban que el daño había sido externo. Los indicios de agujeros en el fuselaje y las lesiones sufridas por los pasajeros apuntaban hacia la posibilidad de un impacto por fuego antiaéreo.
En este contexto, el viernes 27 de diciembre, tanto Estados Unidos como Azerbaiyán sugirieron en distintas declaraciones que las defensas antiaéreas rusas podían ser las responsables del derribo. Las propias autoridades rusas señalaron que en el momento del accidente Ucrania estaba llevando a cabo un ataque con drones en la región. Sin embargo, Moscú respondió a las acusaciones afirmando que esperarían los resultados de la investigación antes de emitir cualquier valoración oficial.
Un día después, el presidente ruso Vladimir Putin mantuvo una llamada telefónica con su homologo azerí, Ilham Aliyev, donde se disculpó por el hecho de que “el incidente ocurriese en el espacio aéreo ruso”. Además, le hizo saber que, en el momento del siniestro, drones ucranianos estaban atacando las ciudades rusas de Grozi, Mozdok y Vladikavkaz, y que los sistemas antiaéreos estaban activos repeliendo estos ataques.
Lejos de satisfacer a Azerbaiyán, estas declaraciones enfurecieron a las autoridades azeríes, que al día siguiente entregaron a Moscú una nota diplomática exigiendo el cumplimiento de sus demandas emitidas el 27 de diciembre. En una entrevista, Aliyev especificó que las demandas consistían en tres puntos: Rusia debe disculparse ante Azerbaiyán, admitir su culpa y castigar a los responsables, haciéndose cargo, además, del pago de compensaciones a los heridos y al Estado azerí.
Desde el inicio de la guerra en Ucrania, Bakú y Moscú han vivido un importante acercamiento, por lo que parece difícil que este incidente termine trastocando la relación entre ambos. Aun así, una mala gestión de la investigación por parte de Rusia podría tener un impacto negativo en la percepción que mantiene la ciudadanía azerí sobre su país vecino. Como lo demuestra el caso de Armenia, una disminución en el apoyo popular puede tener consecuencias duraderas en los vínculos bilaterales.
Por el momento, se continúan investigando los detalles y causas del accidente por parte de un equipo compuesto por expertos kazajos, rusos, azeríes y brasileños. Se espera que la comisión investigadora publique sus resultados a finales de enero.
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