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Trump reclama el Canal de Panamá y Groenlandia

El buque hospital USNS Comfort de Estados Unidos transita por el Canal de Panamá.
El buque hospital USNS Comfort de Estados Unidos transita por el Canal de Panamá. Fuente: DVIDS

Donald Trump asumirá como cuadragésimo séptimo presidente de Estados Unidos el 20 de enero de 2025. No obstante, su proyección pública desde las elecciones del 5 de noviembre de 2024 se ha correspondido con la de un presidente ya en ejercicio, en lugar de la de uno electo a la espera de tomar posesión. En términos internacionales, su particular visión sobre la guerra en Ucrania ha desdibujado algunas de sus pretensiones e, incluso, algunos reclamos de soberanía que afectan a Estados como México, Panamá, Dinamarca o Canadá.

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La cuestión mexicana, cruzada inevitablemente con la narrativa antiinmigración desplegada por el equipo de campaña trumpista durante 2024, ha sido prioritaria. Ya antes de su victoria en noviembre, Trump y otros miembros de su “mesa chica” habían proclamado los “beneficios” de algún tipo de incursión militar terrestre en territorio internacionalmente reconocido como mexicano bajo el pretexto de la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado. 

En este sentido, las relaciones mexicano-estadounidenses apuntan a ser una de las más complejas de la segunda administración Trump. Claudia Sheinbaum, quien asumió como presidenta de México el 1 de octubre de 2024, y cuyo mandato se extenderá presumiblemente hasta 2030, ya confrontó con la perspectiva del presidente electo Trump, advirtiendo lo siguiente: “Nosotros colaboramos, coordinamos, trabajamos juntos… pero nunca nos vamos a subordinar. México es un país libre, soberano e independiente, y no aceptamos injerencismos”. 

Trump desafía a Panamá y Dinamarca

El caso de Panamá es, probablemente, el más estratégico de los aquí planteados. En cumplimiento del Tratado Torrijos-Carter de 1977, Washington facilitó que el control del Canal de Panamá, un activo clave para el comercio internacional, pasara a manos del Estado panameño en 1999. Sin embargo, veinticinco años después, Donald Trump ha expresado dudas sobre la soberanía panameña del canal, alegando que el país centroamericano está maltratando a la Marina estadounidense y está violentando los intereses comerciales de Washington.

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"Cuando el presidente Carter lo entregó tontamente por un dólar fue únicamente para que Panamá lo manejara, no China ni nadie más. Tampoco se lo dio a Panamá para que cobrara a Estados Unidos tarifas de pasaje exorbitantes. Las tarifas son ridículas. Esta completa estafa cesará de inmediato [...] El Canal de Panamá fue entregado a Panamá por Estados Unidos. Si no se respetan los principios de este gesto de donación, exigiremos que se nos devuelva el Canal de Panamá, en su totalidad y sin cuestionamientos", sentenció el líder republicano.

José Raúl Mulino, presidente de Panamá, ha reiterado la negativa del Estado panameño a debatir la soberanía del país sobre el canal: “Cada metro cuadrado del Canal de Panamá y su zona adyacente es de Panamá y lo seguirá siendo. La soberanía e independencia de nuestro país no son negociables; cada panameño, aquí o en cualquier lugar del mundo, lo lleva en su corazón y es parte de nuestra historia de lucha y una conquista irreversible. Los tratados Torrijos-Carter de 1977 [reconocieron] la soberanía panameña y la entrega completa del canal a Panamá”.

Otros dos casos han llamado la atención recientemente: Canadá y Groenlandia. Ciertamente, el primero de ellos aparenta ser un comentario provocador sin pretensiones concretas. El 18 de diciembre de 2024, el presidente electo posteó en la red social Truth lo siguiente: “¿Nadie puede explicar por qué subsidiamos a Canadá por valor de 100 millones de dólares al año? ¡No tiene sentido! Muchos canadienses quieren que Canadá se convierta en el estado número 51. Ahorrarían masivamente en impuestos y protección militar. Creo que es una gran idea. ¡Estado número 51!”.

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Por último, el caso de Groenlandia, enorme territorio insular en el océano Glacial Ártico y el océano Atlántico, internacionalmente reconocido como danés, ha sido quizá en el que mayores definiciones ha dejado el presidente electo. En otra publicación en Truth confirmó la designación de Ken Howery como su embajador en Dinamarca y especificó lo siguiente: “Para fines de seguridad nacional y libertad en todo el mundo, los Estados Unidos de América consideran que la propiedad y el control de Groenlandia es una necesidad absoluta”.

Cabe señalar que Groenlandia es un territorio estratégico para la región del Ártico y del Atlántico Norte. En la isla se extrae uranio, zinc, oro y posee uno de los más importantes depósitos de tierras raras en el plantea. Además, el deshielo está facilitando la apertura de nuevas rutas marítimas, aumentando su relevancia estratégica.

Ya en 2019 Donald Trump canceló su visita oficial a Dinamarca, en la que se había de reunir con Mette Frederiksen, primera ministra del país escandinavo, y con la reina Margrethe II, tras los comentarios de Frederiksen sobre las declaraciones de Trump a favor de negociar una compra-venta de Groenlandia. Frederiksen se negó rotundamente a ello, lo que causó un desencuentro entre Washington y Copenhague. 

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