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Cinco claves de las elecciones presidenciales en Croacia

Zoran Milanović jura como presidente de Croacia en 2020.
Zoran Milanović jura como presidente de Croacia en 2020. Fuente: Damir Sencar

El 29 de diciembre de 2024 más de 3 millones de personas están llamados a acudir a las urnas para elegir al próximo presidente de Croacia, unas elecciones que se producen en un contexto muy particular en el país balcánico. El ejecutivo lleva en manos del Partido Socialdemócrata (SDP) desde 2020, mientras que el poder legislativo lo ocupa su opuesto, la Unión Democrática Cristiana (HDZ) en coalición con la derecha nacionalista (DP). Todo ello rodeado de una nube de desconfianza que gira alrededor del poder judicial, acusado por el SDP de ser corrupto.

Se trata de un contexto político muy particular el que atraviesa la sociedad croata. Si bien la derecha cristiana ha mantenido prácticamente el mismo apoyo en las encuestas parlamentarias desde que forman gobierno, los socialdemócratas son los favoritos a ocupar de nuevo el Pantovčak –el palacio presidencial–. Un escenario que responde a la existencia de una figura política con un gran apoyo popular como es Zoran Milanović, líder del SDP, actual presidente de la República y primer ministro de 2011 a 2016.

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El sistema electoral croata para las presidenciales se basa en un mecanismo de dos vueltas. Si en la primera un candidato consigue el 50% de los apoyos más un voto, no es preciso ir a un ballottage. Desde los comicios de 1997, que elevaron a Franjo Tuđman a su segundo y último mandato hasta su fallecimiento, siempre ha sido necesaria una segunda ronda para definir al ganador. Por otro lado, en cuatro de las cinco elecciones que se dio esta circunstancia, el presidente electo fue quien se impuso previamente en la primera votación.

La relevancia política del presidente reside más bien en un cargo de tipo simbólico, pues el verdadero poder se concentra en el primer ministro y en el parlamento. No obstante, ocupar dicho puesto permite tener una visibilidad pública mayúscula, así como afianzar posiciones de cara a las elecciones parlamentarias.

El camino hasta las elecciones de Croacia

Si bien las encuestas de opinión muestran un claro afianzamiento del HDZ desde las elecciones parlamentarias, no es menos cierto que el SDP ha ido ganando terreno aprovechando el desplome tanto de Mozemo (izquierda verde) como de Most (derecha nacionalista). Así se explica cómo desde el pasado mes de abril de 2024 los socialdemócratas han pasado de un 25,4% en los comicios a una media de 27,1%, según Europe Elects.

No obstante, dichos sondeos ponen su atención más en la composición parlamentaria que en la carrera presidencial. Y ahí es donde se aprecia que la candidatura de Milanović es más fuerte y parte como favorita de acuerdo a la serie de Promocija Plus, principal encuestadora del país.

Intención de voto para la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Croacia.
Intención de voto para la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Croacia.

En la evolución de las encuestas merece la pena detenerse en el crecimiento de las alternativas independientes de Marija Selak Raspudić, parte de Most, así como de Ivana Kekin, una de las caras visibles de la izquierda croata en Mozemo.

Aun con este escenario, Milanović necesitaría acudir a una segunda vuelta para refrendar el apoyo popular y superar así el umbral del 50% que posibilita el acceso al cargo. Es ahí, en ese hipotético cara a cara, donde más fácil es comprobar la fuerza del actual presidente croata. Y la tendencia apunta a que seguirá así durante el resto del periodo de campaña.

Zoran Milanović, el favorito

Milanović se ha convertido a lo largo de la última década en la figura más mediática y polémica de la política croata, tanto por sus declaraciones como por sus particulares afinidades políticas. Una personalidad arrolladora que ha contrastado con la sobriedad del HDZ y, en particular, de Andrej Plenković. El líder de los socialdemócratas ha sabido jugar muy bien sus cartas tanto en las instituciones como en los medios, presentándose como una alternativa disruptora, en cierta medida anti-establishment y que le ha permitido afianzarse como el favorito en las encuestas.

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"Voy a dejar hablar a mis rivales mientras yo voy a esperar junto al río, como dijo Sun Tzu. Llevo cinco años hablando y creo que los que me apoyan lo volverán a hacer. Eso es todo. Es el último baile". Estas palabras de Milanović durante el mes de noviembre, cuando la mayor parte de los candidatos se encontraban recogiendo firmas para presentarse oficialmente, es un reflejo tanto de la seguridad como de la personalidad del mandatario socialdemócrata.

La evolución política de Milanović desde su paso a la primera línea política en 2007 es de lo más curiosa. De asumir como propia la línea de austeridad marcada por Bruselas durante su mandato como primer ministro a adoptar una retórica catalogada de populista por sus apariciones públicas y demostraciones.

Para entender el apoyo tan masivo al candidato socialdemócrata es preciso señalar la incapacitación para las elecciones parlamentarias de 2024. A comienzos de año, Milanović trató de presentarse sin éxito a las elecciones legislativas con el reto de pelear con Plenkovic por el cargo de primer ministro. Sin embargo, el Tribunal Constitucional le declaró inelegible a menos que renunciase también al cargo de jefe del Estado como marcaba la carta magna.

Este esperable acontecimiento puede ser interpretado como una manera de reforzar su imagen anti-establishment de cara a la reelección en las presidenciales. Todo ello en un contexto de bloqueo del órgano judicial y que abrió una pequeña crisis finiquitada el 7 de diciembre. Una estrategia acompañada de lanzar un órdago ante una potencial moción de censura contra el gobierno por los diferentes casos de corrupción surgidos a lo largo de los últimos meses pese a no contar con los votos suficientes.

Dragan Primorac, la alternativa oficialista

El HDZ no vive su mejor momento. El partido conservador está envuelto en diferentes escándalos de corrupción relacionados tanto con el actual gobierno como con otros del pasado. El 16 de noviembre el ya ex ministro de Sanidad, Vili Beroš, fue detenido y cesado de su cargo acusado de sobornos, blanqueo de capitales y tráfico de influencias. Además, una facción de DP llamada DOMiNO, anunció su salida del bloque de investidura a la luz del mencionado caso de corrupción, dejando a Plenkovic algo debilitado en el hemiciclo.

Intención de voto para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Croacia.
Intención de voto para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Croacia.

En medio de esta tormenta, aparece Dragan Primorac, ex ministro de Ciencias, Educación y Deportes entre 2003 y 2009. Un candidato que ya lo fue en las presidenciales de 2009 sin mucho éxito, obteniendo un 5,99% de los apoyos electorales como independiente.

Ahora, retorna como parte del HDZ y tratando de captar el voto conservador, católico y liberal, con un discurso menos ruidoso que el de Milanović. "Todo lo que estoy haciendo es para el pueblo. Voy a ser un presidente que unirá a la gente, no que la separará", dijo Primorac en la presentación de su candidatura.

La relevancia internacional de los comicios

Si bien Croacia es una democracia liberal europeísta al uso, hay ciertos caracteres balcánicos que todavía perviven tanto en parte de sus partidos como en las distintas culturas políticas de la sociedad. Eso ha permitido, en especial a Milanović, explotar el factor paneslavo desde el año 2021. ¿En qué se ha traducido esto? En que el candidato socialdemócrata ha mantenido una posición algo ambigua con respecto a Ucrania.

Más allá de declaraciones muy sonadas, la principal arma que Milanović ha usado ha sido su poder como jefe supremo de las fuerzas armadas, evitando que los soldados croatas participaran en unas maniobras de entrenamiento para el ejército ucraniano en octubre de 2024. Así, Croacia fue, junto a Hungría, el único país de la OTAN que no tomó parte en dichas sesiones. Una posición que le ha hecho recibir acusaciones de prorruso por parte del ministro de Exteriores, Gordan Grlic Radman, sugiriendo además que estaba “financiado por fuentes rusas debido a su comportamiento”.

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Más allá de la retórica, las relaciones de Milanović con Rusia vienen de lejos, principalmente de su etapa durante los años noventa del siglo XX, cuando formaba parte del Ministerio de Exteriores. De nuevo, estas posiciones asumidas por el candidato socialdemócrata pueden entenderse a través del prisma comparativo con sus rivales.

Un HDZ orientado hacia Europa y la OTAN, el cual ha replicado las acciones de otros países como Alemania, lo cual ha significado también el apoyo a Israel y Benjamin Netanyahu. "Está claro que somos el gobierno que en los últimos ocho años ha destinado más a la defensa que todos los demás juntos", aseguró Plenkovic recientemente.

El escenario poselectoral de Croacia

Lo que ocurra después de las elecciones presidenciales, ya sea en primera o segunda vuelta, no determinará definitivamente el actual ciclo político croata, pero sí puede, en parte, abrir un interesante escenario.

De confirmarse lo que apuntan las encuestas, con una clara victoria de Zoran Milanović, el socialdemócrata agotará el que será su segundo y último mandato. Un escenario desde el cual poder empezar a planificar la campaña electoral para las parlamentarias de 2028, donde será un serio contendiente a ganar los comicios. En ese supuesto, cabe preguntarse si lo hará contra un Andrej Plenkovic que aspiraría a su cuarta legislatura consecutiva o bien el HDZ buscará una cara nueva a la interna del partido, más con los diferentes casos de corrupción que han salpicado a la organización.

Sin embargo, una derrota de Milanović o incluso una victoria demasiado ajustada no solo frustraría sus planes, sino que además obligaría al SPD a buscar alternativas en un partido carente de cuadros y sostenido en estos últimos años solo por el carisma de su líder. De manera complementaria, auparía definitivamente a un Primorac, que siempre ha estado alineado con Estados Unidos debido a su formación académica y profesional, permitiéndole competir con Plenkovic a la interna en 2028.

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