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El final de Bashar al-Asad y la República Árabe Siria

Miembros de grupos armados contrarios a Bashar al-Asad leen un comunicado en directo en la televisión estatal siria confirmando la caída del gobierno.
Miembros de grupos armados contrarios a Bashar al-Asad leen un comunicado en directo en la televisión estatal siria confirmando la caída del gobierno.

La noche del 7 al 8 de diciembre de 2024, el gobierno liderado por Bashar al-Asad ha caído tras 24 años en el poder, marcando el fin de la República Árabe Siria tras 61 años de existencia. Lo que comenzó el 27 de noviembre como una ofensiva limitada por parte de Hayat Tahrir al-Sham (HTS) para conquistar localidades cercanas a Alepo, ha acabado con la toma de Damasco en cuestión de 14 días debido al colapso generalizado del Ejército Árabe Sirio (SAA).

Crónica del colapso de Bashar al-Asad

En estos momentos, el líder de HTS, Abu Mohamed al-Jolani, estaría dirigiéndose a la capital para asumir el poder del país después de una noche en la que efectivos del grupo islamista, junto con otras facciones sureñas contrarias al gobierno, han accedido a la ciudad desde tres puntos diferentes, ocupando los edificios de radio y televisión estatales y reproduciendo allí mensajes pregrabados dirigiéndose a la población.

Para ampliar: El ejército de Siria colapsa en Alepo

A pesar de que la niebla de guerra es muy espesa y es difícil discriminar entre qué noticias son reales y cuáles son rumores, la entrega de Damasco sin combates se habría producido debido a que altos rangos militares gubernamentales se habrían movilizado para pactar algún tipo de acuerdo con HTS. Estos acontecimientos han llegado horas después de que HTS penetrara en la ciudad de Homs –la tercera ciudad más poblada de Siria– sin prácticamente resistencia, evento que parece haber acelerado –más si cabe– el proceso de descomposición del gobierno de al-Asad.

Todo ello unido a la retirada generalizada del SAA los días anteriores de prácticamente todos los puntos que se encontraban bajo su control: de Alepo y Hama tras los combates comenzados por HTS el 27 de noviembre; de la gobernación de Deir Ezzor –en el este del país– el 7 de diciembre, entregada a las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) kurdas; y de las regiones sureñas –Daraa, Suwayda y Quneitra–, las cuales rápidamente fueron tomadas por grupos insurgentes locales que comenzaron una marcha hacia el norte con Damasco como objetivo.

En estos momentos, el único territorio donde existe presencia del SAA y del gobierno estaría localizado en la costa siria, en Latakia y Tartús, donde se encuentra la única base naval rusa del Mediterráneo. Previo a la toma de la capital, el medio estadounidense Bloomberg se hacía eco de los últimos intentos de Bashar al-Asad de mantenerse en el poder de forma desesperada: ponerse en contacto con Washington por vías indirectas para ofrecerle cortar lazos con Irán y Hezbolá a cambio de ayuda para su sostenimiento.

Para ampliar: El control del Ejército Nacional Sirio y su incómoda posición entre Ankara y Damasco

El paradero y estado del presidente sirio es actualmente desconocido, con múltiples rumores sobre su huida de la capital, mientras que se han publicado vídeos en redes donde aparece el primer ministro Mohammad Ghazi Al-Jalali saliendo de su residencia en Damasco escoltado por combatientes rebeldes.

Los actores internacionales

Respecto a los actores internacionales, el 7 de diciembre se emitió una declaración conjunta sobre Siria de Turquía, Irán, Rusia, Qatar, Egipto, Jordania y otros países árabes, en la cual se afirmaba que esta crisis “requiere que todas las partes busquen una solución política que conduzca al fin de las operaciones militares”, destacando “la necesidad de detener las operaciones militares en preparación para el lanzamiento de un proceso político integral, basado en la Resolución 2254 del Consejo de Seguridad, para poner fin a la escalada militar que conduce al derramamiento de más sangre inocente e indefensa.”

Para ampliar: La fragmentación estatal del pueblo kurdo

En cuanto a Rusia, uno de los principales intereses por los cuales ha apostado por Damasco desde el inicio de la guerra civil ha sido la base naval de Tartús, único punto de presencia rusa en el mar Mediterráneo y puerta de entrada a Libia y a sus operaciones en África. Aunque podría parecer que la caída del gobierno de al-Asad implicaría el fin de la presencia rusa en la región, dado su papel como principal protector desde 2015, su influencia en el país árabe podría mantenerse mediante acuerdos con HTS para conservar sus fuerzas en el territorio. Sin embargo, esto aún está por determinarse.

Por su parte, Irán es posiblemente el mayor perdedor de estos acontecimientos. Todos los esfuerzos puestos desde el inicio de la guerra contra la expansión de los rebeldes por parte de Teherán se han basado en mantener un corredor abierto desde Irán hasta Líbano para poder apoyar a Hezbolá, una de las piezas más importantes del Eje de la Resistencia.

Por ello, con un posible futuro gobierno liderado por HTS esto ya no será posible debido a la animadversión del grupo hacia todo lo que represente el chiismo patrocinado por el país persa. En estos momentos llegan imágenes de la embajada iraní en Damasco siendo allanada y atacada por manifestantes, lo cual puede servir como elemento simbólico de la situación del Eje de la Resistencia en Siria.

Israel también ha movido ficha debido al temor a la inestabilidad que pueda venir de su frontera con el país árabe. Tras anunciar algunos días antes que si colapsaba el gobierno de al-Asad se vería obligado a formar una amplia área de seguridad en la frontera, el ejército israelí ha ocupado parte de la línea morada de la ONU –controlada por los cascos azules– que funciona como zona de amortiguamiento entre Siria e Israel en los Altos del Golán –ocupados por los israelíes–.

Para ampliar: Los Altos del Golán: territorio de discordia entre Israel y Siria

A pesar de que Tel Aviv puede ser el mayor ganador de estos acontecimientos debido al daño asestado al Eje de la Resistencia y al aislamiento de Hezbolá, el sunismo takfir que caracteriza ideológicamente a HTS y sus muestras de solidaridad con Hamás y la causa palestina no generan precisamente tranquilidad en el país hebreo.

Con todo ello, la desaparición de la República Árabe Siria supone la desaparición del último Estado procedente de la tradición de socialismo árabe –que experimentó su mayor auge entre la década de los 60 y 70–, dando paso a un periodo incierto en el que hay muchos intereses de actores internacionales en juego. Además, el tiempo dirá si la caída de al-Asad significará el final de la guerra civil siria comenzada en 2011, existiendo todavía una importantísima presencia de las SDF kurdas y el Ejército Nacional Sirio (SNA) proturco –su rival acérrimo– y los combates que emanarán de los intereses contrapuestos de ambos bandos

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