
Bulgaria ha vuelto a las urnas por séptima vez en sólo cuatro años fruto de una crisis política que ha hecho imposible la formación de un gobierno estable en el país. Aunque ha habido dos gobiernos en este periodo, ninguno ha durado; ambos colapsaron en un año, obligando así a repetir dos elecciones de forma consecutiva. Como viene siendo habitual, la participación ha sido baja, únicamente del 38,94%, si bien ha crecido más de 5 puntos con respecto a los últimos comicios.
Borisov y los intentos de formar gobierno
Como en el resto de las elecciones, los resultados han arrojado un nuevo parlamento paralizado que parece incapaz de formar una coalición gobernante. La aritmética apenas ha cambiado: en lo fundamental están los mismos partidos con los mismos escaños. La fuerza que más representación ha conseguido ha sido el conservador GERB, del ex primer ministro Boyko Borisov.
Igual que en las elecciones de junio de 2024, es la formación más votada, pero sólo ha ganado un escaño, situándose en 69. Borisov ha declarado que está abierto a negociar con todas las formaciones para establecer un gobierno, excepto con Renacimiento por su tendencia prorrusa que va en contra de la posición euroatlántica defendida por los conservadores.
El problema es que ningún partido confía en Borisov, origen de toda la crisis por los extensos casos de corrupción que le preceden. En 2023 fue posible llegar a un compromiso con las formaciones de corte liberal en defensa de las posiciones euroatlánticas frente al enorme crecimiento de Renacimiento. Sin embargo, desde entonces los vientos han cambiado: ahora el apoyo a Ucrania esta menguando y la posibilidad de una victoria cada vez parece más lejana. En este contexto, es posible una reordenación interna de bloques que acepte las posturas más neutralistas defendidas por ciertos partidos de la oposición. Si Alemania se mueve hacia un entendimiento de seguridad con Rusia, también lo hará Bulgaria.
En segundo lugar queda la coalición liberal Continuamos por el Cambio – Bulgaria Democrática (PP-DB). Esta alianza sigue presentándose como la principal alternativa a los conservadores. No obstante, su apoyo popular sigue debilitándose; esta vez han obtenido 37 escaños (13,74%), habiendo perdido dos con respecto a los comicios de junio. Su cooperación con el GERB les ha pasado factura por haber roto sus promesas de anticorrupción. Ahora la duda es si volverá a pactar con Borisov o si jugará algún papel como fuerza de oposición.
Por esta razón, el PP-DB es incapaz de presentarse como una alternativa real a la corrupción de Borisov. Esto ha llevado a que el segundo lugar este disputado por el partido ultranacionalista Renacimiento, que ha quedado finalmente como tercera fuerza. Renacimiento ha ido avanzado de forma constante desde que entró en el parlamento con el 4,86% de los votos en las elecciones de noviembre de 2021. En la actualidad se sitúa con 35 escaños (12,92%), tres menos que en junio.
Renacimiento no ha conseguido romper el cordón sanitario por sus posiciones en contra de la Unión Europea y la OTAN, pero esta consiguiendo recabar apoyos para ciertas leyes. Durante el último mandato legislativo consiguió aprobar una ley que prohíbe la “propaganda de orientaciones sexuales no tradicionales” en el sistema educativo. También esta tratando de sacar adelante una ley sobre agentes extranjeros, similar a la de Georgia. Dentro de la política búlgara ha habido un giro nacionalista y conservador que beneficia las posiciones defendidas por Renacimiento.
Uno de los cambios que ha habido en estas elecciones ha sido la división en dos del Movimiento por los Derechos y las Libertades (DPS) entre el sector de Ahmed Dogan y el de Delyan Peevski. El DPS es un partido que concentra el voto de la minoría turca y gitana del país, y está controlado por magnates vinculados a la mafia. El sector de Peevski ha demostrado su influencia sobre el sistema judicial cuando el Tribunal Supremo Administrativo falló en su favor en la disputa por las siglas del partido y en su capacidad de participar en los comicios.
La división podría decirse que se debe a diferencias sobre la formación de gobierno. Los de Peevski favorecían un gabinete con Borisov de corte atlantista que, a cambio de estabilidad, le permitiera quitarse las sanciones estadounidenses. Esto indica también una diferencia en las prioridades: Peevski ha posicionado a su ala del partido como más alineada con Bruselas, alegando que Dogan se inclina hacia una postura más conservadora y prorrusa. Dogan podría estar oteando que es mejor pasar a una postura más neutral, mientras que Peevski quiere aprovechar la situación de debilidad para presentarse como hombre de Estado y dar estabilidad a la OTAN a cambio de algún favor.

El resultado electoral arrojó una victoria para Peevski, que ha conseguido ganar 30 escaños (11,17%) frente a los 19 de Dogan (7,24%). Hay quien señala que esta división es artificial. De hecho, en junio sacaron 47 escaños y ahora han conseguido 49 por separado.
Este cambio de posiciones también lo estamos viendo en otro partido: Existe Tal Pueblo (ITN), del cómico Slavi Trifonov. ITN ha conseguido estabilizarse, llegando a ganar dos escaños en estos comicios, quedando con 18 (6,56%). Durante los últimos dos años, Trifonov ha ido cambiando de una postura euroatlantista apoyando a Ucrania a una más escéptica. En 2024, se ha opuesto al despliegue de soldados búlgaros en Ucrania o al uso de aeródromos búlgaros para atacar territorio ruso. Del mismo modo, ha pedido un mayor papel europeo para facilitar las negociaciones de paz entre ambas partes y se opone al suministro de armamento pesado a Kiev, como los sistemas de misiles S-200 y S-300, aviones y tanques.
Este cambio se ha visto reflejado en su relación con el presidente del país, Rumen Radev, quien ha pasado en apoyarse en el Partido Socialista Búlgaro (BSP) a recurrir a ITN. En 2024, Radev dio el tercer mandato para formar gobierno a Trifonov. Así, los socialdemócratas BSP – Izquierda Unida han ido perdiendo cada vez más influencia; en estas elecciones obtuvieron 20 escaños, habiendo ganado uno, pero muy lejos de ser la segunda fuerza del país.
Irrumpe un nuevo partido en el parlamento búlgaro
Por último, está la entrada al parlamento de un nuevo partido político: Moral, Unidad, Honor (MECh). MECh, que significa "espada", es una formación fundada por Radostin Vasilev, una figura que ha tendido a moverse hacia las posiciones nacionalistas. Vasilev comenzó su carrera en ITN, pero abandonó el partido para unirse a la coalición liberal PP-DB. Eventualmente, también dejó esta formación tras la decisión de formar un gobierno de coalición con GERB, al considerar que iba en contra de los principios anticorrupción.
Durante las negociaciones, Vasilev reveló unas grabaciones en las que se escuchan declaraciones comprometedoras de líderes del PP, quienes afirmaban que un gobierno de coalición con GERB era necesario porque así lo solicitaban "las embajadas". Esto parece aludir a Estados Unidos, Bruselas, Alemania o Francia, que, a través de sus delegaciones diplomáticas, habrían instado a establecer un gobierno atlantista para contener la “influencia rusa”.
En las grabaciones también se menciona que cargos de peso en el Ministerio de Interior y otros departamentos “son gente nuestra nombrada por la embajada” y que “consultores externos nos ayudarán en la reconstrucción de los servicios [de inteligencia]”, que siempre han estado acusados de estar infiltrados por Rusia.
Vasilev, por lo tanto, denunció que el PP-DB actuaba al servicio de fuerzas extranjeras y adoptó una postura neutralista respecto a la guerra ruso-ucraniana. Como propuesta de gobierno, planteó un frente común contra el GERB y el DPS para impulsar medidas anticorrupción, exigiendo como condición la elección del ministro de Interior.
Con la entrada de MECh, el partido Velichie (Grandeza) ha quedado fuera del parlamento, aunque por un estrecho margen, y un recuento podría modificar esta situación. Velichie, partido nacionalista con ciertas similitudes a Renacimiento, quedó debilitado en las negociaciones sobre una coalición con el GERB partiéndose en dos.
Sus dos fundadores entraron en una agria disputa interna sobre si apoyar el gobierno avanzado por Borisov. El sector de Markov quería votar a favor, mientras el Mihaylov defendía cooperar con Renacimiento. Este último sector terminó imponiéndose, y si Velichie ingresara finalmente al parlamento, se vería fortalecido el bloque nacionalista favorable a una posición neutral y a un entendimiento con Rusia en el conflicto ucraniano.
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