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Bulgaria repite elecciones… por sexta vez en tres años

Acto de toma de posesión del presidente y vicepresidente de Bulgaria, Rumen Radev, y Iliana Yotova respectivamente, en enero de 2022.
Acto de toma de posesión del presidente y vicepresidente de Bulgaria, Rumen Radev, y Iliana Yotova respectivamente, en enero de 2022. Fuente: redes sociales de Radev

El pasado 9 de junio Bulgaria celebró, junto a las europeas, elecciones para la Asamblea Nacional. Los búlgaros votaron por sexta vez en tres años, y ambos comicios estuvieron marcados por la apatía. La participación para decidir la composición del parlamento fue la más baja en la historia del país, con un escaso 32,5%. El porcentaje aumentó hasta el 33,79% en las europeas, dato que es sorprendente, ya que despertaron más interés que las nacionales. Esto se debe, en parte, a que la sociedad búlgara no tiene grandes expectativas del nuevo parlamento, que podría durar menos que el anterior, con la posibilidad de una nueva votación en septiembre.

Un parlamento fragmentado

La coalición Ciudadanos por el Desarrollo Europeo de Bulgaria (GERB) – Unión de Fuerzas Democráticas (SDS) de centroderecha se ha hecho con la victoria en las elecciones generales anticipadas de Bulgaria con el 24,70% de los votos y 68 de los 240 escaños en juego. La victoria del GERB, aun así, no le permitirá formar gobierno en solitario, obligándole a buscar un acuerdo con el resto de las formaciones del hemiciclo.

El partido de la minoría turca, Movimiento por los Derechos y Libertades (DPS), se ha ubicado en segundo lugar, obteniendo el 17,07% de los sufragios y 47 escaños. Este resultado es el mejor logrado por el DPS, convirtiéndole en un actor clave en la formación del próximo gobierno y erigiéndose como el gran ganador de la jornada electoral. Por su parte, la coalición liberal Continuamos el Cambio (PP) - Bulgaria Democrática (DB) ha quedado en tercer lugar con el 14,33% de los apoyos y 39 parlamentarios en la Asamblea Nacional. El PP-DB ha sufrido una significativa derrota, perdiendo 25 diputados y siendo el claro perdedor de estos comicios, lo que ahora les lleva a estudiar cómo reconstruirse desde la oposición.

En cuarto lugar se encuentra Vazrazhdane (Renacimiento), que se ha estancado con un 13,78% de los sufragios y 38 escaños. Esta formación ultranacionalista no ha logrado despegar ante la emergencia de un nuevo partido nacionalista –Velichie (Grandeza)–, perdiendo 60.000 votos. En un distante quinto puesto está la alianza socialdemócrata BSP por Bulgaria, que ha obtenido únicamente un 7,06%, porcentaje que se traduce en 19 diputados. Si bien anteriormente era una de las grandes fuerzas del bipartidismo búlgaro, la BSP ha ido perdiendo protagonismo, lo que ha llevado a su líder, Korneliya Ninova, a dimitir tras los malos resultados.

Las últimas dos agrupaciones en lograr representación parlamentaria son el populista Existe Tal Pueblo (ITN), con el 5,96% del escrutinio y 16 escaños, y Grandeza, con el 4,65% y 13 diputados. ITN, el partido del showman Slavi Trifonov fundado en 2020, parece haberse recuperado de sus tropiezos, que le llevaron de ganar las elecciones en 2021 a quedar fuera de la Asamblea Nacional al año siguiente. Por otro lado, Grandeza ha sido la sorpresa de estas elecciones. Surgido de su éxito en la localidad de Vetrino, esta fuerza nacionalista se ha presentado como competidor de Renacimiento, diferenciándose por un mayor enfoque en la economía y menos en la posición internacional de Bulgaria.

Bulgaria sumida en una larga crisis

Bulgaria lleva desde el 2021 sin lograr tener un gobierno estable, habiendo celebrado hasta seis elecciones generales entre abril de 2021 y junio de 2024. El antiguo partido de gobierno GERB, que llevaba en el poder más de una década en el país, se vio salpicado por nuevos escándalos que hicieron estallar una grave crisis política.

La trama involucraba a aliados clave del primer ministro, Boiko Borisov, incluyendo agentes del Servicio de Seguridad Nacional (NSO), el fiscal general y dos figuras importantes del DPS: Ahmed Dogan y el magnate de los medios Delyan Peevski, ambos vinculados con la mafia. El escándalo Dogan fue destapado por Hristo Ivanov, antiguo ministro de Justicia con el GERB, quien retransmitió en directo cómo los guardias de Dogan trataban una playa como si fuera suya, a pesar de que todas las playas búlgaras son propiedad del Estado y deberían ser accesibles a todos los ciudadanos.

Los guardias resultaron ser del NSO. La crisis desencadenó enormes protestas en Bulgaria en un contexto de hartazgo en medio de la pandemia de la COVID-19. Borisov trató de salir al paso convocando una Gran Asamblea Nacional en la que prometía realizar importantes cambios en la Constitución para resolver los problemas relacionados con la mafia y el sistema judicial. El presidente Rumen Radev, vinculado a los socialdemócratas, montó una verdadera oposición institucional como contrapoder al gobierno, exigiendo la renuncia de Borisov: “Ya no importa lo que Borisov diga o no diga. El verdadero parlamento está en las calles (...) La mafia no puede reformar el poder judicial”.

Ante la presión en la calle y la negativa desde Bruselas de apoyar su movimiento de una reforma constitucional, Borisov se vio obligado a convocar elecciones anticipadas para abril de 2021. Desde entonces se han sucedido gobiernos técnicos elegidos por el presidente Radev con breves intentos de coaliciones de gobierno poco estables. Los comicios de abril de 2021 resultaron en un parlamento bloqueado con la irrupción de ITN, que se negaba a pactar con los partidos tradicionales: GERB, DPS y BSP.

La repetición electoral de julio de 2021 situó a la formación de Trifonov como la primera fuerza, pero mantuvo una actitud arrogante exigiendo que los demás partidos le cedieran el gobierno sin formar una coalición. Los comicios de noviembre de 2021 coincidieron con las presidenciales. La reelección de Radev vino acompañada de la aparición de un nuevo partido, el liberal Continuemos el Cambio (PP).

Esta vez sí hubo un gobierno de coalición entre el PP –que había conseguido entrar como primera fuerza con su discurso de regeneración y anticorrupción–, los socialdemócratas, Existe tal Pueblo y Bulgaria Democrática (DB) de Hristo Ivanov. No obstante, no llegó al año de vida debido a las interferencias del GERB y la decisión de Trifonov de abandonar la coalición por disputas por el presupuesto y utilizando la cuestión de Macedonia como ariete. Su actitud le llevaría a perder su representación parlamentaria en las siguientes elecciones. 

El cordón euroatlántico

Las elecciones de octubre de 2022 resultaron en un nuevo bloqueo político. Ni el conservador GERB, que recuperó su posición como la primera fuerza, ni el partido liberal y anticorrupción PP contaban con los apoyos suficientes para formar gobierno. El GERB tenía 103 apoyos, mientras que el PP podía contar con un máximo de 98. Ninguno alcanzaba los 121 votos necesarios para formar un gobierno de mayoría.

Un nuevo factor había entrado en juego, la invasión rusa de Ucrania, y ninguno de los dos bloques podía pactar con los partidos más cercanos a Moscú: Renacimiento y Ascenso Búlgaro. Esta situación llevó a una nueva repetición electoral en abril de 2023 que haría más urgente para los partidos euroatlánticos frenar el ascenso de Renacimiento ante la crisis política que atravesaba el país. No obstante, el intento del PP de reforzar su posición con una alianza con DB no dio resultados; el único gobierno posible pasaba por pactar con Renacimiento, que seguía creciendo, u optar por una gran coalición. 

Resultado de las elecciones de Bulgaria para la Asamblea Nacional.
Resultado de las elecciones de Bulgaria para la Asamblea Nacional. Fuente: Quinnnnnby - bajo CC BY 4.0

Con la presión de la Unión Europea y la OTAN, se estableció un cordón euroatlántico sobre Renacimiento, una fuerza que ha crecido al calor del vacío dejado por los aliados nacionalistas de Borisov. El tercer gobierno de Borisov en 2020 estaba apoyado por la coalición de Patriotas Unidos, compuesta por las fuerzas nacionalistas y de extrema derecha históricas del país.

La crisis por el escándalo Dogan fue utilizado por los Patriotas Unidos para exigir a Borisov varios cambios constitucionales como parte de la Gran Asamblea Nacional: introducir una calificación educativa para votar, aumentar los poderes del presidente y restaurar el servicio militar obligatorio. La asociación de los Patriotas Unidos con Borisov en el contexto pandémico y las enormes protestas anticorrupción les hizo desaparecer del mapa electoral.

En su lugar surgió Renacimiento, un partido que canalizaba el descontento con las restricciones impuestas por la pandemia, especialmente con los certificados y vacunas necesarios para acceder a muchos servicios. A diferencia de los Patriotas Unidos, que habían aceptado adoptar una posición euroatlántica, Renacimiento ha enarbolado abiertamente su postura prorrusa, alineándose con los sentimientos de una parte significativa de la población búlgara que mantiene simpatías rusófilas. Se opone, además, a la pertenencia de Bulgaria a la OTAN y a la Unión Europea, así como al apoyo militar a Ucrania promovido por los partidos prooccidentales.

Otro tema que hizo crecer a Renacimiento fue la cuestión del acceso de Macedonia del Norte a la Unión Europea y el veto de Bulgaria. Vazrazhdane mantiene una posición irredentista que busca la anexión de Macedonia por considerarlos parte de la nación búlgara. La política conciliadora del primer ministro Petkov (PP) en 2022 con una visita Skopje fue muy explotada, con la acusación de que esta equivalía a “aceptar el macedonismo y la profanación de la historia búlgara”. Así, junto a la crisis provocada por la pandemia, la inflación, la inestabilidad económica y la guerra de Ucrania, el partido tomó fuerza entre 2021 y 2022.

Rompiendo sus promesas de luchar sin tregua contra la corrupción, el PP-DB terminó formando una gran coalición con el GERB de Borisov, buscando un terreno común en el apoyo a Ucrania, la reducción de la inflación, la adhesión a la zona euro y la integración en el espacio Schengen. Este gobierno prooccidental ha limitado los poderes de Radev para evitar que, en caso de vacíos de poder, prevalezca su inclinación favorable a Moscú. Ahora, el presidente no puede formar un gabinete interino por su cuenta. En su lugar, tiene que elegir un primer ministro provisional de entre las filas del presidente de la Asamblea Nacional, el gobernador o vicegobernador del Banco Nacional, el presidente o vicepresidente de la Oficina de Auditoría, o el Defensor del Pueblo o su adjunto. Ninguna de estas figuras es un aliado evidente de Radev.  

Renacimiento, como tercera fuerza en la Asamblea Nacional y líder de la oposición, ha conseguido organizar movilizaciones contra el gobierno en varios temas que han sido especialmente tensos. La cuestión del grano ucraniano es un ejemplo significativo, donde ha contado con el apoyo de Radev, quien también se muestra más favorable a mantener los lazos con Rusia y se opone al envío de ayuda militar a Ucrania. La decisión del gobierno de desmantelar una estatua que conmemora al Ejército Rojo, en menor medida, ha sido otro punto de movilización. 

No obstante, la aparición en 2024 de Velichie parece que ha frenado su crecimiento. Grandeza surge también de los círculos paramilitares y nacionalistas búlgaros, pero mientras que Renacimiento es un partido al uso –con una estructura e ideas definidas–, los de Vetrino son una fuerza bastante nebulosa. Su campaña se ha basado en gran medida en contenidos de YouTube, TikTok y Telegram. Su líder Nikola Markov, aunque con un pasado abiertamente prorruso, sostiene que “no nos cabe duda de que Bulgaria debería estar en la Unión Europea y en la OTAN”.

Aunque mantiene una postura crítica en contra del euro y en favor de la neutralidad de Bulgaria, Velichie parece que está a favor de la permanencia por razones económicas, pues “nuestra salida ahora estará acompañada de enormes costos, que en la economía actual de Bulgaria conducirán a la bancarrota, y Rusia y China no tienen la oportunidad de apoyar a ninguna quiebra”. 

Esta diferencia fundamental mantiene al partido muy alejado de Vazrazhdane, con relaciones incluso hostiles, pues para estos Grandeza son un “proyecto estadounidense” creado para detener su ascenso. Uno de los cofundadores de Velichie dijo: “la mayor diferencia entre nosotros y Renacimiento es que ellos quieren que Bulgaria esté del lado de Rusia, mientras que nosotros promovemos la neutralidad”. Este partido también destaca por sus buenos resultados entre el voto extranjero, siendo la primera fuerza, por su apoyo a la doble ciudadanía para diputados y ministros, porque según sostienen: "los búlgaros del extranjero también deberían poder participar en política". 

¿Vuelven los oligarcas?

La coalición entre PP-DB y GERB de 2023 establecería un acuerdo rotatorio para el cargo de primer ministro con un gabinete de tecnócratas. Nikolay Denkov (PP) y Mariya Gabriel (GERB) gobernarían nueve meses cada uno. Sin embargo, terminado el mandato del primero, en abril de 2024, los conservadores del GERB exigieron más cambios a su favor viendo que las encuestas les beneficiaban. Con esta jugada, Borisov terminó consiguiendo forzar un nuevo adelanto electoral ante la negativa de los liberales a ceder.

El resultado de las elecciones de junio de 2024 plantea un puzzle difícil. Para gobernar, lo más probable es que el GERB trate de formar una coalición con el DPS, pero también necesitaría apoyarse en alguno de los partidos que han obtenido menos del 10% de representación. Una alianza con el PP-DB estaría descartada debido a la ya mencionada ruptura. Una simbiosis con el DPS, aun así, no estaría exenta de problemas, ya que el liderazgo del partido recae sobre Delyan Peevski, un oligarca sancionado por corrupción por Estados Unidos y Reino Unido.

Además, muchos le consideran representante de los defectos de una democracia en la que oligarcas, espías y bandas criminales han enredado sus tentáculos en las principales instituciones del país. Por su parte, Borisov es visto como uno de los responsables de todos los males de Bulgaria y representa la corrupción y el abuso de poder

El presidente búlgaro Rumen Radev se reúne con su homólogo ruso Vladimir Putin.
El presidente búlgaro Rumen Radev se reúne con su homólogo ruso Vladimir Putin. Fuente; Kremlin.ru - bajo CC BY 4.0

De hecho, el éxito del DPS, partido que aglutina el voto de las minorías del país –especialmente la turca–, ha sido parte de una estrategia consciente de despliegue de recursos para salvaguardar los intereses de sus dos copresidentes y figuras más importantes, Delyan Peevski y Ahmed Dogan, que necesitan recuperar los favores del Estado. Varios de sus cuadros han sido sancionados por Estados Unidos, empujándoles a exiliarse en Dubái. La carta que saben que pueden jugar es la de estabilizar un gobierno europeísta y atlantista.

Para eso han tratado de consolidar el partido en sus áreas tradicionales y ampliar su cantera de votos en áreas no tradicionales. El magnate de los medios de comunicación Delyan Peevski se habría enfocado principalmente en ampliar la presencia electoral del DPS, que se ha visto sin duda fortalecido. De fondo está la ambición de uno de los nuevos copresidentes del Movimiento por participar en el próximo gobierno regular del país después de que esto no ocurriera bajo el mandato de Denkov. 

El líder del GERB, Boiko Borisov, ha ofrecido la formación de un gobierno técnico, y que él no se postularía para primer ministro: “La otra salida son unas elecciones en septiembre”, ha advertido. Borisov podría recibir el apoyo de ITN, pero Trifonov lleva desde 2023 inclinándose en favor del presidente Radev, propagando la idea de un referéndum para convertir a Bulgaria en una república presidencialista. Otra posibilidad son los socialdemócratas, que han declarado que apoyarían a un gabinete sin líderes políticos, incluso si tiene un mandato de GERB. Mientras el PP-DB quedaría como el partido de la oposición, aunque no exento de problemas internos; el líder de Bulgaría Democrática, Hristo Ivanov, ha dimitido pidiendo reformas

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