
Desde 1910, Corea había estado bajo ocupación del Imperio Japonés. Con el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945, la península de Corea fue liberada por la Unión Soviética y Estados Unidos, con las fuerzas soviéticas avanzando desde el norte y las estadounidenses desde el sur. Esta intervención condicionó la política coreana y dio lugar a la creación de dos Estados distintos y divididos por el paralelo 38º: Corea del Norte y Corea del Sur.
En 1950, la guerra entre ambos bloques estalló. Inicialmente, Corea del Norte logró notables avances militares, “acorralando” al sur en torno a la ciudad de Busán. Después, una ofensiva surcoreana apoyada por fuerzas internacionales logró cercar al norte en la frontera con China, momento en el que la participación de Pekín en el conflicto cambió las tornas. La contienda concluyó con la firma del armisticio de 1953, que restableció las cercanías del paralelo 38º como la frontera entre ambos países y dejó divida la península de Corea hasta la actualidad.
En ambos Estados se establecieron gobiernos autocráticos. Por un lado, en Corea del Norte, el sistema político fundamentado en la ideología juche y liderado por la familia Kim se ha mantenido hasta la actualidad, siendo Kim Jong-un el máximo dirigente del país. Por otro lado, en Corea del Sur, se produjo una sucesión de gobiernos cívico-militares hasta que se instauró definitivamente la sexta república en 1987.
Los dos Estados surgidos en la península de Corea tomaron caminos no solo diferentes, sino enfrentados. Sin embargo, existieron períodos de mayor colaboración, especialmente gracias a la Política del Sol (1998-2008 y 2017-2020) impulsada por el presidente surcoreano Kim Dae-jung y respaldada por los líderes norcoreanos Kim Jong-il, primero, y Kim Jong-un, después. Este enfoque facilitó la creación de la Zona Industrial de Kaesong en 2002 (hasta su cierre definitivo en 2016) y la apertura de una Zona turística especial en Kumgangsan (2002-2024).
La zona industrial posibilitó el establecimiento de empresas surcoreanas en la ciudad norcoreana de Kaesong, haciendo uso de mano de obra norteña –llegó a contar con hasta 53.000 trabajadores– y permitiendo la introducción de divisas a Corea del Norte. Con su clausura en 2016, la ruta de Kaesong a la estación de Dorasan, que servía para transportar bienes y personas entre los dos países, también quedó inservible. La zona turística, por su parte, posibilitó la creación de nueva actividad económica en Corea del Norte, recibiendo al menos un millón de visitantes surcoreanos e incluso llegando a organizarse breves reencuentros familiares entre los coreanos a ambos lados de la fronteras.
Pese a este pequeño lapso de intensificación de las relaciones entre ambos Estados, la situación es tensa, especialmente tras las pruebas norcoreanas con misiles nucleares en 2006, 2013 y años posteriores, y los ejercicios militares conjuntos entre Washington y Seúl y, en ocasiones, Tokio. Desde el armisticio, la frontera en la península de Corea nació como una Zona Desmilitarizada, sirviendo no solo de frontera, sino como contención, teniendo una anchura de 4 kilómetros –2 kilómetros a cada lado– y encontrándose en su mitad la Línea de Demarcación Militar.
Respecto al ámbito marítimo, también existe esta Línea de Demarcación Militar, aunque con discrepancias entre ambos Estados; en 1999, tras unas disputa pesquera, Corea del Norte dejó de reconocer la frontera de 1953. Las hostilidades en esta área se reavivaron de nuevo y en 2010 se produjo una breve escalada en la que el Ejército Popular de Corea bombardeó la Isla de Yeonpyeong, provocando muertos en ambos bandos.
Finalmente, cabe subrayar la existencia de dos pequeños poblados dentro de la Zona Desmilitarizada: Kijŏng-dong en el norte y Daeseong-dong en el sur, separados por únicamente dos kilómetros. Ambos se caracterizan por su baja población y por ser escenario de la guerra propagandística. En estas dos localidades destacan sus enormes mástiles con banderas de grandes dimensiones, siendo la más imponente la norcoreana, con un peso de 270 kilogramos.
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