Portada | Oriente Medio y Norte de África | Francia da un giro a su política exterior y respalda el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental 

Francia da un giro a su política exterior y respalda el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental 

Foto de archivo de 2006. Conmemoración del 30 aniversario de la República Árabe Saharaui Democrática.
Foto de archivo de 2006. Conmemoración del 30 aniversario de la República Árabe Saharaui Democrática. Fuente: jaysen naidoo - bajo CC BY-SA 2.0

En un contexto de retroceso generalizado en África, con una pérdida de influencia a pasos agigantados en el Sahel, Francia privilegia a su mejor aliado en el continente y oficializa la que de facto ya era su política hacía el Sáhara Occidental. El Palacio del Elíseo “considera que el presente y el futuro del Sáhara Occidental se inscriben en el marco de la soberanía marroquí”. En estos términos se expresó el presidente Emmanuel Macron en una misiva dirigida a Mohamed VI que fue publicada por la agencia estatal de noticias marroquí (MAP).

El país galo siempre ha sido el principal valedor de Rabat en la esfera internacional –con permiso de Estados Unidos–, y su apoyo indisimulado al plan de autonomía era un hecho. Pero este respaldo adquiere ahora forma de declaración institucional. Un gesto simbólico que, si bien no cambia el estatus del territorio saharaui, si da un espaldarazo y envalentona a la diplomacia alauí. El coste de esta operación es una crisis de dimensiones inciertas entre Argelia y Francia; y una significativa oposición política interna.

Para ampliar: Mapa de la ocupación marroquí del Sáhara Occidental

Con este giro, París rompe su posición histórica que, como el grueso de la comunidad internacional, se fundamenta en resolver el conflicto de acuerdo con las resoluciones de Naciones Unidas. Resoluciones que, desde 1966, reconocen el derecho a la autodeterminación del Sáhara; un principio blindado en los acuerdos para el alto el fuego de 1991 y la creación de la Misión para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO). 

Hoy la posición francesa rebasa el marco de las Naciones Unidas y “se sitúa al margen de la legalidad internacional”, advierte Argelia. En la nota publicada por MAP –no ha sido publicada la carta original, sino una nota de prensa de la misma–, Macron aseveraba que el plan de autonomía “constituye ahora la única base para llegar a una solución política, justa, sostenible y negociada, de acuerdo con las resoluciones de Naciones Unidas”. Además, afirma que “Francia está tomando parte con esta posición en todos los foros afectados”.

La derivada argelina

Esta decisión agita el tablero del Magreb. Si bien Francia comunicó de manera anticipada a Argelia el cambio de posición, el país norteafricano –mayor aliado de la causa saharaui– calificó de “colonial” la decisión y se apresuró a retirar a su embajador en una nueva crisis diplomática de dimensiones inciertas. El ministro de Asuntos Exteriores argelino, Ahmed Attaf, aseguró en declaraciones a la prensa que “esta es una primera medida, estamos sacando todas las conclusiones que se necesitan y tomaremos las medidas necesarias para expresar nuestro rechazo al paso dado por Francia”. 

En el horizonte, parece evaporarse la visita que el presidente argelino Abdelmadjid Tebboune tenía previsto realizar a Francia el próximo otoño. Una cita al más alto nivel con la que se esperaba estabilizar las siempre convulsas relaciones entre excolonia y exmetrópoli. Es previsible que esta crisis pase factura a las relaciones migratorias –algunos informes señalan que Argelia está rechazando la devolución de migrantes irregulares llegados a Francia–; energéticas –donde Argel tiene un papel estratégico como gran suministrador de gas a la Unión Europea–; o comerciales.

Esta crisis recuerda a la desatada por el presidente del gobierno español Pedro Sánchez en marzo de 2022. Cuando, también mediante el envío de una carta que fue filtrada por la prensa marroquí, se conoció el cambio de posición de España respecto a la que durante casi un siglo fue colonia. Desde entonces, las relaciones entre Argel y Madrid continúan heridas, y el expediente saharaui ha salido con frecuencia a la arena política española.

Para ampliar: España y su cambio de postura omnipresentes en el Congreso del Frente Polisario

La respuesta argelina al giro de Sánchez fue vehemente; un bloqueo comercial de facto y una ruptura casi total de relaciones. Una situación que tres años después dista mucho de resolverse. La diplomacia argelina trabaja a fuego lento y, al igual que en el caso español, es previsible que tardemos semanas e incluso meses en ver como se materializa la respuesta.

Por su parte, el Frente Polisario salió al paso con varios comunicados donde afirman que “el pueblo saharaui es el único que puede decidir el presente y futuro del Sahara Occidental, no Francia ni ningún otro país”. El buró político de la organización reiteró además que su “voluntad de lucha por la independencia sigue intacto”.

Lo cierto es que sobre el terreno la decisión francesa no alterará ni el estatus jurídico del Sáhara Occidental –que sigue siendo un territorio no autónomo pendiente de descolonización según la ONU–, ni la guerra de baja intensidad que se vive desde noviembre de 2020 entre Marruecos y el ejército saharaui. Aun así, este gesto puede ser considerado como una gran victoria para Rabat, que logra que un miembro permanente del Consejo de Seguridad apadrine abiertamente sus tesis, lo que sin duda se traducirá en todo tipo de trabas para que el mandato de la MINURSO y la resolución del conflicto sigan en punto muerto.

“Oficializar” lo ya existente

En cierto sentido, Francia solo “oficializa” la que ya era su posición en el conflicto saharaui. La ebullición política en África, con un considerable número de gobiernos que han dado la espalda a Francia y Estados Unidos, explica que París tome ahora esta decisión. Consolida sus relaciones con su mejor aliado en el continente en un momento de pérdida de influencia regional.

Para ampliar: Crisis y refundación del Estado: el Gran Marruecos y la ocupación del Sáhara

Francia ha brindado históricamente apoyo fundamental a la ocupación marroquí del Sáhara Occidental. Empresas y ciudadanos franceses fueron los primeros en llegar al territorio saharaui tras la Marcha Verde. Y el capital francés está detrás de varios proyectos económicos en territorio ocupado.

También jugó un papel clave en el suministro de armamento durante la primera guerra del Sáhara Occidental (1975-1991), llegando incluso a intervenir militarmente para salvaguardar a un Marruecos sobrepasado por la eficaz guerrilla saharaui. Así lo admitió el actual embajador francés en Rabat, Christophe Lecourtier, en marzo de este año en una conferencia universitaria: “Francia ha respaldado inequívocamente a Marruecos, como demostró la intervención del ejército francés contra las columnas del 'grupo adversario'. Aunque la ofensiva del Polisario se asociaba más a Mauritania en aquel momento, fue el ejército francés el que desmanteló las amenazas contra Marruecos”.

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