Un plan definitivo para “liquidar” las consecuencias de Chernóbil en Belarús

El presidente Lukashenko anunció el desarrollo de un programa “final” con el objetivo de reactivar las tierras afectadas

Primera manifestación del “Camino de Chernóbil” para conmemorar el accidente de la central nuclear y exigir respuestas. 1989. Vía Tut. by

Nos tienen miedo. Somos contagiosos, dicen. ¿Por qué Dios nos ha castigado? ¿Por qué se ha enfadado con nosotros?” 

Aldea de Béli Béreg, distrito de Narovlianski en la región de Gómel. Belarús. Voces de Chernóbil, Svetlana Alexievich.

La Central Nuclear V.I. Lenin estaba situada a unos 17 kilómetros de la frontera bielorrusa. Chernóbil y Ucrania es la asociación más recurrente cuando se habla de uno de los peores desastres nucleares de la historia de la humanidad. Sin embargo, fue la vecina Belarús la que sufrió las mayores consecuencias del accidente.

Cuando el reactor 4 de la central nuclear quedó al descubierto se produjo la liberación masiva de isótopos radioactivos: cesio, estroncio, plutonio y americio. El aire transportó estas partículas venenosas y la lluvia las depositó en la tierra. Más del 70% de todos los radionucleídos que salieron de las entrañas de Chernóbil después las explosiones cayeron en Belarús. El 23% del territorio de esta república quedó “infectado” con cesio-137, la contaminación de las tierras ucranianas por el efecto de este isótopo radioactivo alcanzó el 5% y en Rusia el 0.6%.

Un nuevo enemigo, esta vez invisible, ocupaba las llanuras del sur de Belarús y expulsaba a los habitantes de sus aldeas; 479 de ellas dejaron de existir. Alrededor de 2,2 millones de almas vivían en los 3.678 pueblos que pasaron a ser zonas contaminadas. Los peligros de la radiación provocaron que unas 138.000  personas tuvieran que ser “reasentadas”, el 75% eran residentes en la región de Gómel.

Residente de la aldea de Lomachi, distrito de Khoinike, Belarús. 1989. Belta.

En 1988 se estableció la Reserva radioecológica estatal de Polesia que en la actualidad abarca 2,17 mil kilómetros cuadrados de terreno. La Reserva es un organismo del estado bielorruso para la investigación ambiental. Sus principales funciones son implementar medidas para evitar que los radionucleidos se instalen en zonas menos contaminadas, asegurar el desarrollo de la naturaleza viva, la protección de las tierras agrícolas de los incendios y el desarrollo de las tecnologías para la rehabilitación de las tierras contaminadas. La gravedad de los efectos que el accidente nuclear provocó en Belarús, tuvo un impacto tan relevante, que el Soviet Supremo de la República Socialista Soviética de Bielorrusia “declaró el territorio de la república como zona de desastre ecológico”. Un cataclismo nacional que afectó a todas las esferas de la vida humana, reconocen en el Departamento para la Eliminación de las Consecuencias de la Catástrofe de la Central Nuclear de Chernóbil.

Hasta enero de 2021, el  12,3% de la superficie del país está contaminada con cesio-137, “debido a su desintegración radioactiva”.  Un total de 49 distritos están en estas zonas (19 distritos en Gómel, 13 en Mogilev, 4 distritos de la región de Brest, 10 en la región de Minsk y 3 en Grodno) allí se ubican 2.166 asentamientos en los que viven más de 1,1 millones de personas. El presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, visitó el pasado 26 de abril la localidad de Bragin, en Gómel, para conmemorar el 35 aniversario del accidente de Chernóbil. Lukashenko enfatizó su agradecimiento a todas las personas que continuaban viviendo en las regiones afectadas y anunció el desarrollo de un programa “final y definitivo” para la reactivación de las tierras.

El mandatario bielorruso dijo que tras 35 años saben qué es lo que deben hacer y lo que deben evitar. El presidente convocó una reunión en Bragin con los jefes de los distritos de las zonas contaminadas, allí se debatió sobre el uso efectivo, y económico, de los territorios. Según el presidente, se incluiría también “la circulación de las tierras de la Reserva Estatal de Radiación y Medio Ambiente de Polesia y sus alrededores”.

Los detalles concretos del plan se presentarán en otoño de 2021 manifestó Lukashenko, y advirtió que si no se resuelve el problema de estas tierras en los próximos 5 años, después nadie lo hará. El objetivo es “restaurar el nivel de vida que tenía antes de Chernóbil”, pero con algunas “peculiaridades”. Se trata, en definitiva, de “liquidar” las consecuencias del desastre de Chernóbil, aseveró el jefe de estado bielorruso.

Lukashenko en la reunión para discutir la medidas de las zonas afectadas. 26 de abril de 2021. Belta.

Las actividades que se anunciaron como prometedoras son la “tala y la carpintería”, pero antes de ello hay que plantar bosques en las zonas libres, explicó el presidente. La agricultura también es un aspecto importante en el área, además, se mencionó la posible reactivación de la construcción del ferrocarril entre Zhitkovichi y Yelsk. Otras cuestiones que es preciso decidir serán la ubicación de las personas y qué tipo de empresas se deberán establecer en la zona.

Gennady Solovey, presidente del Comité Ejecutivo regional de Gómel, dijo que este programa contará con el asesoramiento de científicos del Instituto de Radiobiología y otros especialistas. Las líneas rojas serán la seguridad de las personas, pero ya hay planes para buscar financiación de proyectos en un futuro próximo. Los principales flujos económicos “se dirigirán al desarrollo de los territorios de los distritos de Bragin, Narovlya y Khoinike”. Mencionó algunos proyectos como la construcción de una granja lechera robotizada en Bragin.

Dmitry Kuchuk, presidente del  Partido Verde de Belarús (BPZ) ha criticado el plan y afirma que este territorio puede ser todavía seguro para la actividad humana: “No tiene sentido que el gobierno introduzca estos territorios en circulación, porque las consecuencias para la gente serán mucho peores y el país no recibirá ningún beneficio económico si cultiva alimentos allí”

A principios de este año se publicó una investigación de los Laboratorios de Investigación de Greenpeace en la Universidad de Exeter y el Instituto Ucraniano de Radiología Agrícola sobre la “Situación radiológica actual en las zonas de Ucrania contaminadas por el accidente de Chernóbil”. El estudio se centró en el distrito de Ivankiv, en Ucrania, situado a unos 50 kilómetros de la antigua central y fuera de la zona de exclusión. Belarús no participó en esta investigación.

Algunas conclusiones:

  • Se analizaron granos como trigo, centeno, avena y cebada y encontraron concentraciones de isótopos radiactivos (estroncio 90 y cesio 137) por encima de los límites de seguridad oficiales de Ucrania en casi la mitad de las muestras.
  • En el caso de la madera, se estima que los niveles de estroncio 90 podrían superar los niveles permitidos para la leña en los bosques de vastas áreas del noreste del distrito de Ivankiv. La madera de estos territorios todavía puede contener estroncio 90 por encima de los niveles permitidos a finales de este siglo.

Iryna Labunska, una de la autoras del estudio, afirmó que se centraron en el estoncio-90 porque está presente en el suelo en forma “biodisponible, lo que significa que puede ser absorbido por las plantas”. El director del Instituto de Radiología Agrícola de Ucrania, Valery Kashparov, manifestó que “la contaminación de los cereales y la madera que se cultivan en el distrito de Ivankiv sigue siendo motivo de gran preocupación y merece una investigación más urgente”. El informe hace una serie de recomendaciones para lograr que haya más seguridad en los cultivos y en la madera, cuya ceniza se utiliza como fertilizante a día de hoy.

Consecuencias económicas y sociales de Chernóbil en Belarús

Desde el 28 de julio de 1992 se aprobaron cinco programas estatales para superar las consecuencias del accidente nuclear en Belarús. El número dos del Departamento para la Eliminación de las Consecuencias del Desastre de Chernóbil del Ministerio de Situaciones de Emergencia, Petr Nikolaenko, informó sobre la inversión económica que había realizado el país para la recuperación de los problemas causados por Chernóbil: el gasto asciende a 19,2 mil millones de dólares entre 1990 y 2020. La economía bielorrusa lleva más de una década estancada. Actualmente las condiciones no son buenas debido a la imposición de sanciones contra las empresas estatales bielorrusas como consecuencia de la crisis política que tuvo lugar en el país tras las elecciones presidenciales de agosto de 2020.

El ministro de Exteriores bielorruso, Vladímir Makei, pidió a los miembros de la ONU que intensificasen su cooperación con los territorios contaminados. Makei recordó que “un 35 %  de las lluvias del cesio radiactivo de Chernóbil que se vertió en todo el continente europeo, cayó sobre el territorio de la república”.

La llegada de la nube radioactiva a Belarús supuso que se tuviesen que cerrar 54 granjas estatales, nueve fábricas de la industria agrícola, y también la reducción drástica de los cultivos agrícolas y el número de cabezas de ganado. Según los datos de Ministerio de Situaciones de Emergencia de Belarús, en la zona contaminada se encontraron 132 yacimientos de diversos tipos de recursos minerales; 17,3 mil kilómetros cuadrados de bosques estuvieron expuestos a la contaminación radiactiva, lo que provocó una gran pérdida para el sector de la madera.

La situación socioeconómica en las regiones más afectadas es especialmente dura, los salarios son bajos, hay una pérdida de población acentuada y la mayoría de los residentes cultivan sus propios alimentos en una tierra que todavía está contaminada. Desde 1986 a 2016, 1.485 asentamientos, el 40%, fueron excluidos de las áreas contaminadas.

Manzana de Chernóbil. Raúl Moreno, 2017. Vía 5W

Según el registro nacional bielorruso, más de 1.7 millones, 360.000 niños y adolescentes incluidos, han estado expuestos a la radiación. El estado bielorruso tiene un programa de beneficios sociales para las víctimas de Chernóbil en el que estarían incluidas 1,5 millones de personas, entre las cuales unos 240 mil  serían niños y un total de 70 mil, liquidadores. El cáncer infantil de tiroides, entre otras enfermedades, afectó a en gran medida a los menores tras el accidente.

A pesar de la ayuda estatal, según Dmitry Kuchuk del BPZ: “Se cancelaron los beneficios para las víctimas de Chernóbil. Si, por ejemplo, antes a estas personas se les dio la oportunidad de visitar sanatorios, someterse a un examen médico, lamentablemente, ahora estos beneficios no están disponibles. Los pagos adicionales a los liquidadores en la región  son de 25 rublos (unos 8 euros)”

El Camino de Chernóbil -“Чарнобыльскі шлях”

Belarús inauguró su primera central nuclear el 7 de enero de 2020. La central de Ostrovéts, situada en la cercanía de la frontera con Lituania aunó las voces de los gobiernos de los tres países bálticos en su contra, la consideran una “amenaza medioambiental”. Para Lukashenko, sin embargo, “la central nuclear de Ostrovéts es un nuevo paso hacia el futuro, hacia la seguridad energética de Belarús.  

El pasado 25 de abril, la página web de la central nuclear fue hackeada y apareció el siguiente mensaje “el funcionamiento de la estación es peligroso y una tragedia puede ocurrir en cualquier momento”. Supuestamente el mensaje provenía de los empleados de la central. El proyecto ya había levantado ampollas en diversos sectores de la sociedad bielorrusa y se produjeron varias manifestaciones en su contra.

El “Camino de Chernóbil” es una reivindicación de la memoria víctimas del accidente y un encuentro para los opositores a Lukashenko. El evento se ha celebrado con cierta regularidad desde los 90, aunque este año las autoridades lo prohibieron alegando que la situación epidemiológica no lo permitía. A pesar de ello, hubo algunos detenidos en los intentos de realizar la marcha, entre ellos el presidente del Partido Verde.

 Camino de Chernobyl-1996 

La primera manifestación tuvo lugar el 30 de septiembre de 1989. Era una concentración no autorizada en la que participaron alrededor de 30.000 personas. Sin embargo, la concentración más multitudinaria tuvo lugar el 1996, durante el décimo aniversario del accidente. Unos 50.000 manifestantes desfilaron por Minsk, pero no solo conmemoraban el desastre de Chernóbil. La marcha tenía un claro componente de oposición contra las medidas que estaba estableciendo Alexander Lukasheko, entre ellas la integración con Rusia. Hubo enfrentamientos con la policía. Aquella protesta fue un punto álgido de las tensiones políticas en el país tras el referéndum de 1995, en el que cambiaron los símbolos nacionales. La nueva constitución de 1996, que le otorgó amplios poderes al mandatario, se aprobada meses después con un 70% de apoyo, aunque se ponen en duda los estándares democráticos de la votación. En 1996, Lukashenko el actual presidente, llevaba menos dos años en el poder.

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