
Los recientes ataques de Ucrania contra bases aéreas y la aviación estratégica rusa, precedidos de sendos sabotajes ferroviarios, han vuelto a poner de manifiesto la capacidad que todavía sigue teniendo Kiev para golpear a Rusia en su retaguardia. Y, al mismo tiempo, son una señal de que, a pesar de las conversaciones de paz que vienen celebrándose desde hace semanas, la contienda no está cerca de concluir.
Sabotajes en la red ferroviaria
Durante la noche del 31 de mayo al 1 de junio se produjeron dos accidentes ferroviarios provocados por la supuesta voladura de dos puentes. El primer caso se produjo a las 22.50 hora local del sábado, cuando un tren expreso con 388 pasajeros a bordo circulaba por la línea entre Klimovo y Moscú, en el óblast de Briansk, una región fronteriza con Ucrania.
El desplome de la infraestructura provocó el descarrilamiento de parte del convoy, quedando varios vagones destrozados y convertidos en un amasijo de hierros. De acuerdo con los primeros informes de las autoridades rusas, en este incidente se habrían producido siete muertes y otras 69 personas habrían resultado heridas de diversa consideración.
Unas horas después, ya en la madrugada del 1 de junio, tuvo lugar una segunda explosión en un puente ferroviario de la región fronteriza de Kursk junto cuando un tren de mercancías pasaba sobre la infraestructura. Como resultado de la voladura, el convoy descarriló, desparramándose los vagones. No obstante, en contraste con lo ocurrido con el expreso Moscú-Klimovo, en este incidente solo uno de los maquinistas habría resultado herido. En ambos casos, la empresa estatal de Ferrocarriles Rusos desplegó trenes de recuperación y equipos de emergencia en las zonas afectadas.
Las autoridades rusas han calificado ambos incidentes como “actos terroristas”, apuntando directamente a Ucrania como responsable. Desde que comenzó la guerra de Ucrania se han producido diversos sabotajes ferroviarios en la retaguardia rusa tras los cuales habrían estado implicados operativos de Kiev. Sin embargo, hasta la fecha ninguno de estos incidentes había tenido un impacto mediático y material como ha ocurrido con el caso del expreso Moscú-Klimovo.
Ucrania ataca a la aviación rusa
Pasado el mediodía, cuando en Rusia hacían balance de lo ocurrido en la red ferroviaria, se empezó a tener conocimiento de varios ataques contra bases aéreas a lo largo del país. Se trataba de instalaciones situadas en las regiones de Múrmansk, Irkutsk, Ivanovo, Riazán y Amur, muy lejos de la línea de frente.
Los ataques fueron llevados a cabo mediante drones que estaban almacenados en camiones civiles situados en las inmediaciones de las bases. Estos camiones habían situado ubicados allí con antelación, y en el momento escogido los drones despegaron en oleada hasta alcanzar sus objetivos. No obstante, según el Ministerio de Defensa ruso, los ataques en las regiones de Ivanovo, Riazán y Amur habrían sido repelidos.
La operación habría sido planeada con mucha antelación, durante más de un año y medio según los propios ucranianos, por miembros del Servicio de Seguridad (SBU). Desde este organismo se ha reportado destrucción de más de cuarenta de aviones, si bien otras fuentes han reducido sensiblemente las pérdidas.
Además, un número indeterminado de unidades habrían resultado dañadas en distinto grado. Entre los aparatos afectados se encontrarían bombarderos estratégicos del tipo Túpolev Tu-95MS y Túpolev Tu-22M3. También se ha reportado la destrucción de un avión de transporte. De acuerdo con el Ministerio de Defensa ruso, no habría habido bajas entre el personal militar y civil.
Los objetivos escogidos por el SBU ucraniano no han sido elegidos al azar. Las instalaciones acogen a las unidades que integran el grupo de bombarderos estratégicos de la fuerza aérea rusa. Algunos de estos aparatos son utilizados en los ataques con misiles contra Ucrania, al tiempo que también constituyen la columna vertebral de la fuerza de bombarderos nucleares que posee Rusia. Otro detalle revelador es el hecho de que Irkutsk se encuentra situada en plena Siberia, a varios miles de kilómetros de Ucrania.
Valoraciones e implicaciones
En línea con otras iniciativas que han llevado a cabo los ucranianos en la retaguardia rusa desde que empezó la guerra, es innegable que un ataque de estas características supone un shock para Moscú. Hasta ahora habían predominado las incursiones contra refinerías y complejos petroquímicos, pero en esta ocasión los objetivos han sido bases militares.
Por un lado, constituye una muestra más de la capacidad que tienen las fuerzas de Kiev para alcanzar objetivos en profundidad, en zonas muy alejadas de la línea de frente. Por otro lado, un golpe certero contra el grupo de bombardeos estratégicos de la fuerza aérea rusa, que hasta la fecha no había sufrido un ataque de estas características.
Los ataques constituyen un notable golpe de efecto para Ucrania, tras semanas en que la iniciativa había estado en manos de Moscú, al tiempo que suponen también un éxito propagandístico tanto dentro como fuera del país. Por primera vez en muchos meses, los medios de comunicación internacionales se hacían eco de un éxito ucraniano de estas características. Por su parte, el presidente Volodímir Zelenski ha calificado lo ocurrido como un “resultado absolutamente brillante” que pasará a los libros de historia.
Sin embargo, desde un punto de vista estratégico, la operación ucraniana no va a tener un impacto significativo en la guerra ni en la evolución del frente, donde Rusia sigue manteniendo la iniciativa. De hecho, desde hace algunas semanas se espera que Moscú lance una nueva ofensiva en algún punto del frente, posiblemente en la zona de Sumy, al tiempo que mantiene sus avances en el Donbás. La capacidad rusa de ataques aéreos contra Ucrania también sigue intacta, como refleja el hecho de que Moscú respondió con una oleada de bombardeos sobre diversas partes del país.
Ahora bien, los recientes ataques de Ucrania contra la aviación estratégica rusa sí que podrían tener impacto a nivel diplomático. No pasa desapercibido el hecho de que esta escalada haya tenido lugar justo un día antes de que comenzase una nueva ronda de conversaciones de paz en Estambul entre las delegaciones rusa y ucraniana.
Kiev no ha dudado en redoblar su apuesta a pesar del riesgo de que esto pudiera hacer descarrilar las negociaciones en un contexto en el que la administración Trump apremia a ambos contendientes para que pongan fin al conflicto. Así pues, queda por ver qué pasos dan Washington y Moscú ante esta nueva, e inesperada, escalada de alto voltaje.
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