Turquía en Asia Central

Asia Central, tanto por sus características geográficas como políticas es una de las regiones más recónditas y herméticas del globo, escenario durante el siglo XIX de la disputa por la hegemonía y expansión euroasiática entre el Imperio Británico y el Ruso, en el conocido como “Gran Juego”. Tras la fragmentación de la Unión Soviética y el surgimiento de cinco nuevas repúblicas este escenario se vio inmerso de nuevo en la competición entre distintas potencias por hacerse con el rol de actor más influyente en la región. Pese a su lejanía geográfica y a su en comparación más limitado poder económico, al lado de potencias más tradicionales como Rusia o China, Turquía ha logrado erigirse como uno de los estados más relevantes a la hora de analizar las relaciones, dinámicas y sucesos en Asia Central.

Map of Central Asia

Mapa político de Asia Central – NationsOnlineProject.

En busca de una identidad regional.

Para comprender las relaciones entre Turquía y Asia Central es necesario fijarse en la encrucijada geográfica, cultural y política en la que se encuentra, lo cual dificulta el hecho de definir en términos regionales a dónde pertenece Turquía.

¿Es Turquía un país occidental?

Ya desde los últimos días de la II Guerra Mundial, Turquía se posicionó como un fuerte e importante aliado de los Estados Unidos, pasando a ser miembro de la OTAN en 1952 y convirtiéndose en el aliado más oriental de la organización y en uno de los más poderosos en capacidades militares. Sin embargo, el desmoronamiento de la Unión Soviética y el final de la Guerra Fría supuso un punto de inflexión en la política exterior turca, que será desarrollado más adelante.

¿Es Turquía un país europeo?

En términos geográficos, el territorio y la población turca en el continente europeo es superior a la de varios países miembros de la Unión Europea, con una presencia dominante en los Balcanes que se extendió a lo largo de medio milenio, la influencia histórica turca en Europa en un hecho indiscutible. Pese a esto, el reconocimiento de Turquía como un país europeo es siempre tema de debate, en términos culturales y sociales por su carácter de país con una mayoría de población musulmana y en términos políticos por ser un tan eterno como improbable candidato a ser país miembro de la Unión Europea.

¿Es Turquía parte del llamado Oriente Medio?

Por la localización de gran parte de su territorio esta parece la calificación regional más acertada, sin embargo tampoco termina de encajar entre el resto de los países de la región. Por sus características étnicas y lingüísticas no vinculadas con las árabes y por sus características políticas y religiosas, ya que pese a ser un país de mayoría musulmana, el laicismo, pese a su deterioro en los recientes años de la presidencia de Recep Tayyip Erdogan, es uno de los elementos fundamentales sobre los que se asienta la República de Turquía. Además de eso, entre el siglo XVI hasta el fin de la Primera Guerra Mundial, la práctica totalidad de la península arábiga fue territorio del Imperio Otomano, por lo que en la región a Turquía se le sigue viendo como un antiguo dominador al igual que a los imperios coloniales europeos, no como a un actor local, sino un agente externo.

Samarcanda, ciudad uzbeka capital del túrquico conquistador Imi Timur “Tamerlán” – Uzbekistan Travel.

Una vez se ha tenido en cuenta el debate respecto a la clasificación regional de Turquía se pueden entender mejor las motivaciones y el desarrollo de las relaciones entre este país y Asia Central. La década de los 90 supone un momento crucial para la política doméstica e internacional turca. Desde la misma fundación de la Comunidad Económica Europea, la posibilidad de formar parte de éste fue tomada como una prioridad de las diferentes administraciones turcas, que fueron implementando una serie de acuerdos y tratados para preparar el escenario en el que se pudiera producir esta adhesión, hasta que en 1987 la candidatura oficial fue presentada. Sin embargo, el hecho de que no fue hasta más de una década más tarde cuando esta solicitud fue admitida de forma oficial, despertó un sentimiento de euroescepticismo entre la sociedad turca. A nivel interno la política turca en los 90 estaba liderada por el Dogru Yol Partisi o Partido del Camino Correcto (DYP), de derecha conservadora y euroescéptica, aunque el cabe destacar un importante factor condicionante de la orientación de la política exterior turca durante este periodo; el hecho de que el DYP nunca consiguió la suficiente representación para gobernar sin el apoyo de otros partidos. Aquí es donde cabe destacar el Refah Partisi o Partido del Bienestar (RP), por su rol de partido bisagra. Conservador, abiertamente euroescéptico, con un marcado carácter nacionalista y religioso y un discurso anti occidental. Dentro de este partido despunta la figura de Necmettin Erbakan, quien ostentó el cargo de primer ministro de Turquía entre 1996 y 1997. Su política exterior estuvo caracterizada por una posición muy agresiva contra la Unión Europea a la que en ciertas ocasiones llegó a acusar de ser una amenaza para la identidad nacional y religiosa de Turquía, destacando la incompatibilidad del proyecto europeo con el factor musulmán de la sociedad turca. Asimismo, el escenario internacional presentaba toda una nueva ventana de oportunidades para la política exterior turca. La aparición de una quincena de nuevas repúblicas tras el colapso de la Unión Soviética y la profunda crisis económica, política y social en la que la nueva Federación Rusa estaba inmersa, dejó un vacío de poder que podía ser aprovechado por otros países para expandir sus esferas de influencia. Un de estas regiones clave para Turquía fue Asia Central, lugar que de nuevo se vería inmerso en un “Gran Juego”, solo que al contrario que en el siglo XIX esta vez no sería una competición por la supremacía a través del dominio directo y la conquista militar, sino una disputa por la influencia.

Erbakan's legacy and the end of military tutelage in Turkey | Daily Sabah

Necmettin Erbakan durante uno de sus discursos – Daily Sabah.

Primeros pasos, apelar a las raíces.

La primera fase en el desarrollo de la relaciones turco-centroasiáticas se dio a lo largo de la década de los 90. Como se ha mencionado anteriormente, en esta época de desentendimiento con Europa, Turquía optó por enfocarse en otras regiones en las que se pudiera imponer como un actor relevante. Esto se hizo patente cuando el gobierno turco se convirtió en el primero en reconocer las nuevas repúblicas centroasiáticas como países independientes, seguido de una invitación a sus respectivos líderes, con la excepción del tayiko, a Ankara como primer viaje oficial al extranjero en la historia de sus países. Por primera vez desde el final de la Guerra Civil Rusa se presentó la posibilidad de hacer realidad las ideas turanistas, ideal que busca la unificación de los pueblos túrquicos.

Casi de forma ad hoc se creó la Agencia Turca para la Cooperación y Coordinación (TİKA) y Asia Central se convirtió en la principal región receptora de fondos y proyectos llevados a cabo por dicha agencia. Pese a que se llevaron importantes inversiones de capital especialmente enfocadas en el desarrollo de infraestructuras e industrias estratégicas, debido a las limitaciones financieras de la Turquía de la época, el desarrollo de las relaciones se enfocó principalmente en los ámbitos religioso, cultural, mediático y educativo, en gran parte auspiciado y alentado por el poderoso e influyente líder religioso Fethulla Güllen.

Debido a que anteriormente la esfera religiosa estaba rigurosamente controlada por las autoridades soviéticas, tras la independencia, temiendo el aumento del poder y la influencia de imanes extremistas y otras figuras potencialmente peligrosas de carácter islamistas provenientes del cercano Afganistán, los líderes centroasiáticos aceptaron gustosos la asistencia ofrecida por el directorio turco de asuntos religiosos (Diyanet).

En el plano cultural, en 1993 se fundó la Organización Internacional de la Cultura Túrquica (Türksoy), que sentaría un precedente para la fundación del Consejo Túrquico. Las posibilidades y oportunidades del fortalecimiento de estos lazos culturales entre Turquía y Asia Central quedan ejemplificados en las siguientes palabras del presidente kazajo Nursultan Nazarbayev dirigidas a su homólogo turco en durante su visita a Ankara:

Sr. Presidente, acabamos de dejar el Imperio Ruso. No queremos formar parte de otro imperio ahora. Hagamos uso de nuestra cultura, nuestra historia y nuestra misma sangre, colaboremos y comerciemos entre nosotros (…) asístanos con sus inversiones”.

En lo referente al sector mediático, periódicos turcos como Zaman en manos del mencionado Güllen, comenzaron a distribuirse en los países centroasiáticos con ediciones en los respectivos idiomas de la región, solo que escritos tanto en alfabeto cirílico, herencia de la presencia rusa, como en el alfabeto latino con caracteres propios del idioma turca. Un hecho de gran relevancia es que durante la época soviética, no existió un organismo centralizado o estructurado para la regulación de las normas y formas de estos idiomas, por lo que el plano lingüístico se convirtió en otro frente donde la influencia rusa podía ser sustituida por la turca. Por lo que TİKA proveyó a las instituciones educativas y medios de comunicación centroasiáticos con diccionarios, teclados, máquinas de escribir e imprentas en los idiomas locales, solo que usando el alfabeto latino.

Finalmente en el plano educativo fue en uno donde más atención se puso por parte de la asistencia de TİKA y otras instituciones turcas, en las que de nuevo cabe destacar la figura de Güllen y sus proyectos educativos, a las repúblicas de Asia Central. Siguiendo en la misma línea que el punto anterior cientos de miles de libros de texto para educación primaria y secundaria fueron enviados junto con funcionarios de la administración de educación pública de Turquía para supervisar y asesorar en la creación y organización de los nuevos sistemas educativos centroasiáticos.

En lo referente a la educación superior, las universidades de la región vieron sus medios y calidad reducidos tras la caída de la Unión Soviética debido a la falta de fondos y altos niveles de corrupción. A lo largo de todo el territorio una serie de universidades de origen turco fueron fundadas con capital tanto público como privado, impartiendo sus clases principalmente en idioma turco, pero contando al mismo tiempo con oferta educativa tanto en idiomas locales como en otros idiomas internacionales como inglés o ruso, demostrando una proyección internacional para sus estudiantes. Al contrario que otras universidades de origen extranjero en la región, como las fundadas por instituciones estadounidenses, las de origen turco tenía un menor coste y un amplio abanico de programas de becas y ayudas para la financiación de los estudios, lo que abría la posibilidad de recibir una educación en una institución con una calidad reconocida a nivel internacional no solo a los miembros de las familias más pudientes. Asimismo el gobierno turco ofreció decenas de miles de becas y programas para estudiantes centroasiáticos para poder cursar sus estudios de formar parcial o total en la misma Turquía. Este tipo de programas plantaron una semilla entre la juventud centroasiática, que despertó un sentimiento de cercanía y simpatía hacia Turquía.

Reconciliación y distanciamiento.

Con la llegada del nuevo milenio, Asia Central dejó de ser una prioridad para la política exterior turca. Los dos hechos que condicionaron este cambio fueron el terremoto de Izmit de 1999 y la llegada al poder del actual presidente Recep Tayyip Erdogan en 2003.

El terremoto de Izmit de 1999 fue una catástrofe que causó más de 17.000 víctimas mortales entre la población turca y supondría un punto de inflexión para las relaciones internacionales de Turquía. Este desastre provocó una reacción de asistencia y ayuda, especialmente entre países europeos. Cabe destacar el rol de Grecia, rival tradicional de Turquía cuyas relaciones se encontraban notablemente deterioradas por las disputas por la soberanía de aguas e islas en el Egeo y el conflicto sobre Chipre, pese a este Grecia fue el primer país en enviar ayuda a Turquía y fue uno de los países más involucrados en las tareas de rescate y reconstrucción. También es digno de mención el papel de los Estados Unidos, que no solo enviaron ayuda, sino que el presidente Clinton de desplazó a Turquía para ser testigo en persona de las consecuencias de la catástrofe. Este fenómeno se conoce en Turquía como deprem diplomasisi, “la diplomacia del terremoto”, que supuso un momento de reconciliación entre Turquía y Occidente tras la ruptura abierta por el discurso anti occidental del RP.

President Bill Clinton visits children in İzmit

Bill Clinton junto niños supervivientes del terremoto de Izmit – Departamento de Estado de los EEUU.

En 2003, Recep Tayyip Erdogan alcanzó el puesto de primer ministro turco con Adalet ve Kalkinma Partisi o Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP). Pese a que sobre el papel sus ideas conservadoras y religiosas no se diferenciaban en demasía del RP, en sus orígenes mantenía una posición favorable a la posibilidad de que Turquía lograse convertirse en un miembro de la Unión Europea. La abolición de la pena de muerte en 2004, el rápido crecimiento y desarrollo económico durante la primera década de los 2000, el rápido incremento de nuevos miembros en la UE (con una ampliación de 10 nuevos países al mismo tiempo en 2004), motivaron una favorable y optimista posición en relación a la Unión Europea entre la población y gran parte de la clase política turca.

Nueva ruptura y ambiciones en solitario

Esta etapa reconciliadora con Occidente acabó entre 2008 y 2009, de nuevo Turquía entraría en discordia con Occidente y buscaría alzarse como actor independiente y potencia regional.

La falta de progreso en el proceso de adhesión europea, la grave crisis económica que tan severamente había afectado a las economías europeas y estadounidense, pero que sin embargo no tuvo un efecto tan grave sobre Turquía, hicieron de la posibilidad de convertirse en miembros de la UE una idea menos atractiva, volviendo a una posición más euroescéptica por parte de las autoridades de Ankara. Asimismo la deriva autoritaria de Erdogan trajo consigo ambiciones neo-otomanistas para las cuales el gobierno turco buscó recuperar su influencia y rol dominante en antiguos territorios del imperio otomano, especialmente en los Balcanes y en la Península Arábiga.

Pese a que más regiones se situaron en el foco de acción de la política exterior turca, las capacidades de la administración turca eran ahora muchísimo mayores que en la década de los 90, ya que en los 13 primeros años del siglo XXI, el PIB turco se multiplicó por cinco. A esto hay que sumar el papel del Milliyetçi Hareket Partisi o Partido de Acción Nacionalista (MHP), que junto al AKP configuran la coalición gobernante. Este partido de derecha nacionalista defiende las ideas pantúrquicas y turanistas, para las cuales Asia Central es una Región clave.

En estos años, todas las organizaciones que buscaban afianzar y desarrollar los lazos entre Turquía y Asia Central, como la anteriormente mencionada Türksoy, quedan aglutinadas y configuran el Consejo Túrquico el mayor ejemplo institucional formalizado de las relaciones y los lazos entre Turquía y Asia Central.

erdogan

Erdogan durante una reunión de líderes del Consejo Túrquico en Bakú en 2019 – AhvalNews

Asimismo, las acciones y proyectos llevados a cabo durante los 90, comienzan a dar sus frutos: países como Uzbekistán o Kazajistán ya han abandonado o están en proceso de abandonar en alfabeto cirílico en pro del latino con caracteres turcos, las generaciones criadas en instituciones asistidas por la administración turca o directamente en el sistema educativo turco suponen un grupo muy importante del tejido político y empresarial centroasiático y en un lugar cuyos mercados son tan herméticos como complejos y muchas veces el interés nacional está casi totalmente vinculado al interés personal de grupos reducidos de individuos las proximidad y las buenas relaciones personales se convierten en un elemento clave para tener influencia política y oportunidades empresariales, elemento donde empresas e individuos turcos juegan ya con ventaja en el escenario centroasiático.

Así es como jugando la baza del poder blando y sabiendo cómo desarrollar de forma estratégica los vínculos históricos, culturales, lingüísticos y religiosos, Turquía ha podido asentarse como un potencia regional e influyente en un región lejana y aislada en la que compiten actores con mayores capacidades materiales como son China o Rusia.

El futuro de Kazajistán pasa por Astaná

Nur-sultan, antigua Astaná. Capital kazaja y símbolo del crecimiento y el desarrollo en Asia Central – National Geographic.

Cooperación para la construcción de una identidad nacional y regional.

Como se ha comentado anteriormente, la identidad regional de Turquía supone un gran interrogante, debido a la diversidad en sus antecedentes históricos y en su geografía natural y humana. Asimismo, el cuestión de la identidad nacional también supone un problema en las repúblicas centroasiáticas, ya que no solo se tratan de países de reciente fundación, sino que carecen de antecedentes históricos fundacionales, más allá de una serie de pequeños sultanatos como el de Jivá, Kokand o Samarcanda, si bien estos guardan poca o ninguna relación con los actuales países más allá de situación geográfica, ya que las actuales nomenclaturas y fronteras fueron definidas por las autoridades soviéticas, en muchos casos, para frenar aspiraciones nacionalistas en estos territorios como ocurrió durante la Guerra Civil Rusa.

Al igual que Turquía en su periodo de fundación como república y estado moderno, los países centroasiáticos se ven necesitados de una mitología y bases fundacionales para crear una identidad nacional que sirva de cohesión para la población. El creciente interés de Turquía por la región centroasiática podría solucionar estos problemas identitarios, debido a que los fundadores de la República de Turquía buscando desvincularse de la influencia árabe e islámica apelaron a los mitos de los pueblos túrquicos y su mitología originaria de las estepas de Asia Central, para la creación de la nueva identidad turca. Esta mitología, sumado a las similitudes lingüísticas, creaban una simbiosis ideal entre Turquía y las nuevas repúblicas centroasiáticas, la primera consigue una nueva región en la que se presenta como un socio preferencial y le permite imponerse como una nueva potencial regional y las segundas consiguen apoyo para su desarrollo como naciones en planos que van desde lo comercial hasta lo identitario y un socio relevante y bien vinculado al lado del cual pueden asentar su posición en el escenario internacional.

Turkic Council expands as trade falls | Eurasianet

Líderes de los países miembros del Consejo Túrquico reunidos en Bakú, en 2019 – Eurasianet.

Bibliografía consultada:

-Asia Times (2019) Ankara to Central Asia: ‘we are all Turks’. Asia Times, China. 21/11/2019

https://asiatimes.com/2019/11/central-asia-ankara-seeks-turkic-primacy/

-Hiro, Dilip. (2011) Inside Central Asia. A political and cultural history of Uzbekistan, Turkmenistan, Kazakhstan, Kyrgyzstan, Tajikistan, Turkey and Iran. London: Overlook Duckworth.

-Mourenza, Andrés & Topper, Ilya. (2019) La democracia es un tranvía: el ascenso de Erdogan y la transformación de Turquía. Barcelona: Península.

-RTMFA (2020). The cooperation council of Turkic speaking states. Republic of Turkey’s Ministry of Foreign Affairs. http://www.mfa.gov.tr/turk-konseyi-en.en.mfa (consulted 01/04/2020).

-Veiga, Francisco. (2019) El turco: diez siglos a las puertas de Europa. Barcelona: Debate

-Zürcher, Erik-Jan & van der Linden, Henk. (2004) The European Union, Turkey and Islam. Amsterdam: Amsterdam University Press.

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Jaime Muga da Cruz

Estudiante de Relaciones Internacionales en la Universidad de Deusto, Bilbao y en la Universidad de Yeditepe, Estambul. Interesado en geopolítica, comercio y seguridad, especialmente en las regiones del Mar Negro, Cáucaso y Asia Central.

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