Tecnología 5G: La nueva arma geopolítica para el espionaje

Escrito por Jonathan Martínez

Si hay una lección que han tenido que aprender todos los gobiernos tras la devastación sufrida en la I y II Guerra Mundial esa es, sin duda, que el conflicto armado no puede convertirse en una prioridad para resolver tensiones diplomáticas. En paralelo han diseñado nuevas técnicas de espionaje más sofisticadas que han convertido a la tecnología en una potente arma geopolítica. A diferencia de las guerras “tradicionales”, las nuevas ciberguerras se caracterizan por el uso de armamento mucho más accesible y barato con capacidad para gestionar el daño que quieren causar a sus enemigos. La gran mayoría de los ataques cibernéticos se orquestan al detalle para evitar una respuesta militar y garantizar el anonimato o, incluso, hacer creer que el ataque ha llegado de otro territorio. Internet se ha convertido en el nuevo campo de batalla.

La última investigación realizada por la empresa Strategy analytics predice que para el año 2025 habrá 38.600 millones de dispositivos conectados a internet, pudiendo alcanzar la cifra de 50.000 millones para el año 2030. Junto con estos datos, la fuente independiente líder en el mundo de noticias y conocimientos en marketing digital, We Are Social Media, ha compartido un informe señalando que hay 4.540 millones de internautas en todo el mundo, es decir, casi el 60% de la población mundial. Esto supone un incremento del 7% con respecto al año 2019, cuando este número se situaba en los 4.388 millones.

INTERNET DE LAS COSAS

La expansión de internet ha puesto de moda un concepto conocido como Internet de las cosas (Internet of Things) para intentar ilustrar todos los elementos cotidianos que van a poder conectarse a la red. Se trata de objetos tan elementales como neveras, vehículos, semáforos, maquinaria industrial, cámaras urbanas o vías de tren que abandonarán su actual circuito cerrado para unirse a la red global. Desde el sector de la medicina también hay hospitales que dispondrán de sistemas para monitorizar la salud de sus pacientes a distancia.

Para garantizar todo este progreso es necesario una nueva infraestructura mucho más rápida conocida como red 5G (Quinta Generación). Se trata de una tecnología inalámbrica que conectará cualquier objeto a una velocidad mínima 10 veces más rápida que la que conocemos a día de hoy con el 4G. Pasaremos de tardar 2 minutos para descargar una película a hacerlo en 3,7 segundos, de los 20 segundos para bajar una hora de música a los 0,6 segundos o de los 0,9 segundos para cargar una página web a los 25,6 milisegundos. La alta velocidad acabará con los retrasos entre los dispositivos y los servidores con los que se comunican para poder desarrollar hogares inteligentes, coches autónomos u operaciones quirúrgicas teleasistidas como la que ya se ha realizado en febrero del pasado año en el Hospital Clínic de Barcelona.

Sin embargo, a pesar de todos estos avances que se esperan alcanzar durante los próximos años en todo el mundo, la tecnología 5G continúa siendo un proyecto en desarrollo por sus complejidades técnicas, lo que también ha generado mitos sobre su capacidad para alterar nuestra salud. Esta red necesita viajar en ondas de radio de alta frecuencia con un gran ancho de banda pero sin capacidad para atravesar paredes, ventanas o tejados, además de debilitarse a largas distancias. Por lo tanto, será necesario instalar miles de antenas en multitud de lugares aprovechando también la actual infraestructura del 4G.

Campaña en Berlín contra el desarrollo de robots. Vía A. Hilse (Reuters)

INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Durante las próximas décadas la red 5G también será un factor clave a la hora de determinar el impacto que pueda llegar a tener la inteligencia artificial para sustituir a los humanos en determinadas tareas y amplificar nuestro límite de posibilidades. La unión de la tecnología 5G con el Internet de las Cosas y la inteligencia artificial abrirá un nuevo escenario inédito que transformará cualquier industria. Desde robots periodistas dedicados a redactar informaciones en milésimas de segundos, mascotas inteligentes con la función de hacernos compañía o dispositivos domésticos que analizan nuestros patrones de comportamiento y son capaces de detectar anomalías para advertir a familiares y autoridades. Esta nueva revolución digital ya es una realidad que se hace posible gracias a la velocidad en la transmisión de datos que ofrece la red 5G.

TEMOR AL ESPIONAJE

A medida que nos vamos acercando a esta nueva realidad del Internet de las cosas surge también la preocupación de saber quién está detrás de esta infraestructura cibernética capaz de controlar a toda una nación. Aunque son muchas las empresas dedicadas al despliegue de la red 5G, una de las más pioneras ha sido la empresa tecnológica multinacional china Huawei, que se estima que se haga con el control de entre el 40% y el 60% de la infraestructura mundial. Esta situación ha generado un gran malestar entre multitud de líderes internacionales que vinculan a la empresa tecnológica con los servicios de inteligencia del gobierno chino por varios motivos.

El presidente de China (izquierda), Xi Jinping, junto con el presidente y fundador de Huawei Technologies, Ren Zhenfei. Vía: PA Images.

Por un lado, el fundador y presidente de Huawei Technologies, Ren Zhenfei (China, 1944), fue un exoficial de la fuerza armada del Partido Comunista Chino que logró la victoria en la Guerra Civil contra el Ejército Nacional Revolucionario del Kuomintang. Sin embargo, tal y como sostiene en su biografía personal, durante su cargo como militar permaneció en el Cuerpo de Ingenieros sin llegar a sostener un arma. Según el propio Zhenfei, el ejército se convirtió en su única alternativa para escapar de la hambruna que acechaba al país en aquellos años. Posteriormente ascendió a subdirector del Cuerpo de Ingenieros, un puesto equivalente al de subjefe de Regimiento pero sin rango militar. Debido a su destacada actuación fue invitado a asistir a la Conferencia Nacional de Ciencias en 1978 y al 12º Congreso Nacional del Partido Comunista de China en 1982. Con la disolución del Cuerpo de Ingenieros por parte del gobierno, Zhenfei se retiró del ejército en el año 1983 para convertirse en un civil. Desde entonces ha defendido su independencia respecto del poder político.

Por otro lado, en junio de 2017 entró en vigor una polémica ley de ciberseguridad aprobada por la Asamblea Nacional Popular China para controlar y defender los peligros de la ciberseguridad protegiendo toda su infraestructura de ataques, intrusiones, alteraciones y daños. Esta ley obliga a las empresas de telecomunicaciones y tecnología a entregar información de sus usuarios en casos de investigaciones sobre la seguridad nacional. Así, los proveedores de telecomunicaciones e internet deberán ofrecer los interfaces y la asistencia técnica en términos de cifrado y otras herramientas a las agencias nacionales para la prevención e investigación del terrorismo. Por su parte, el gobierno chino acusa a EEUU de prácticas similares asegurando que la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense también puede solicitar permiso ante una Corte de Inteligencia para acceder e investigar cualquier red del país. La diferencia estaría en que la Corte de Inteligencia estadounidense es “independiente” mientras que en China todo estaría controlado por el gobierno.

Estos han sido los principales argumentos aportados por EEUU y sus aliados para considerar a Huawei como una “amenaza” para la seguridad nacional. En la cumbre de seguridad celebrada en Múnich en febrero de este mismo año, el secretario de Defensa de EEUU, Mark Esper, instó a sus aliados de la OTAN a vetar la tecnología 5G de Huawei para no poner en riesgo la Alianza Atlántica. Aunque estas tensiones surgen desde la legislatura de Obama, se han materializado durante la Administración de Donald Trump mediante la guerra comercial con China y una ley que prohibía a las empresas estadounidenses hacer negocios con Huawei. No conforme con estas medidas, Donald Trump también ha presionado a los líderes mundiales para que se alínien con su estrategia.

Hace dos años Australia se sumó a esta lista de países preocupados por la seguridad del país y vetó tanto a Huawei como a ZTE a participar en el desarrollo de las redes 5G. Desde Canberra han argumentado que “si bien estamos protegidos en la medida de lo posible por los controles de seguridad actuales, la nueva red, con su mayor complejidad, haría que estas protecciones actuales sean ineficaces en 5G”. Tras esta medida Huawei emitió un comunicado asegurando que el resultado es “extremadamente decepcionante” para los consumidores ya que la empresa lleva más de 15 años entregando “de forma segura” tecnología inalámbrica al país.

El ministro de Seguridad de las comunicaciones de Nueva Zelanda, Andrew Little, anunció también en julio de este año que su país no descarta en un futuro utilizar equipos y tecnologías de Huawei porque disponen de un “proceso regulatorio bien establecido e independiente para garantizar la seguridad de nuestras redes bajo la Ley de Telecomunicaciones”. Sin embargo, Spark, una de sus principales compañías de telecomunicaciones, y 2 Degrees se niegan a revelar si se asociarán con Huawei para implantar las redes 5G.

El caso más destacado fue el sufrido en diciembre de 2018 con la detención en Canadá de Meng Wanzhou, directora financiera de Huawei e hija del fundador de la compañía, a petición de Donald Trump por incumplir las sanciones contra Irán. En medio de esta tensión el presidente canadiense, Justin Trudeau, no tardó en desmarcarse de EEUU asegurando que confiaba en la independencia del poder judicial. Del mismo modo, este año se ha anunciado que una de las tres mayores compañías de telecomunicaciones de Canadá, Bell, ha elegido a Ericsson como proveedor de equipos 5G. Desde el gobierno canadiense todavía no se han pronunciado sobre su decisión de permitir a Huawei participar en la construcción de las redes inalámbricas mientras aumenta la presión de EEUU. “El gobierno de Estados Unidos ha dejado muy claro a todos nuestros amigos y aliados en todo el mundo que, si se permite a Huawei entrar en los sistemas de seguridad nacional de un país, entonces tendremos que proteger nuestra relación de intercambio de inteligencia”, anunciaba el portavoz del Departamento de Estado de los EEUU, Morgan Ortagus, este verano.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, junto a la hija del fundador de Huawei, Meng Wanzhou, durante una conferencia. Vía: Página web oficial de la presidencia de Rusia

Más drástico se ha mostrado el gobierno británico de Boris Johnson prohibiendo a las compañías de telefonía móviles adquirir materiales 5G de Huawei a partir del 31 de diciembre de 2020. “No ha sido una decisión fácil, pero sí la mejor a largo plazo para nuestra economía y nuestra seguridad nacional”, afirmó en la Cámara de los Comunes el ministro Oliver Dowden. A pesar de que la Inteligencia británica consideraba un peligro a Huawei, el gobierno siempre se mostró reticente a vetar por completo a la multinacional porque genera en torno a 1.600 puestos de trabajo que ahora quedarán en el limbo a la espera de una respuesta. Finalmente, la presión de Washington ha podido con la diplomacia británica.

Desde la Unión Europea se ha emitido un informe a todos los estados miembros con una serie de recomendaciones para garantizar la seguridad nacional. Sin embargo, la multinacional Huawei atribuye el informe a intereses políticos, ya que la empresa lleva operando más de 20 años en Europa siendo pionera en las redes 3G y 4G sin ningún tipo de problema. El representante de Huawei en Europa, Abraham Liu, señala también que la contribución de la empresa tecnológica en la región es de casi 13 millones del PIB y 169.000 puestos de trabajo.

Con la victoria de Biden en las elecciones estadounidenses se abre un nuevo panorama en el que los analistas esperan que se adopte una posición igual de dura con China y Huawei. El propio FBI reconoció hace unos meses que los actos de espionaje y robos de información por parte del gobierno de Xi Jinping representan la mayor amenaza a largo plazo para el futuro de Estados Unidos. El director de la agencia federal ha asegurado que tienen más de 2.000 investigaciones de contrainteligencia abiertas vinculadas con China, lo que supone un caso cada 10 horas.

Llegados a este punto han surgido propuestas para alcanzar un consenso global que regule las guerras cibernéticas. Sin embargo, una de las “ventajas” que ofrecen este tipo de conflictos es que permiten ganar una guerra sin necesidad de disparos, lo que dificulta que los gobiernos quieran regularlas. Prueba de ello es que la Administración norteamericana dispone de un programa conocido como ‘Nitro Zeus’ que se diseñó para anular las defensas aéreas, el sistema de comunicaciones o la red eléctrica en Irán bajo el supuesto de que no aceptasen un acuerdo nuclear. Ahora podrían ponerlo en marcha durante una guerra para evitar que el enemigo pueda lanzar bombas nucleares.

BIBLIOGRAFÍA

Malpica Velasco, José Antonio. Inteligencia Artificial y Conciencia. Universidad de Alcalá, Madrid. http://www3.uah.es/benito_fraile/ponencias/inteligencia-artificial.pdf

Plan Nacional 5G 2018-2019. Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital. https://avancedigital.mineco.gob.es/5G/Documents/plan_nacional_5g.pdf

Sentando las bases para el 5G: Oportunidades y Desafíos. Oficina de Desarrollo de las Telecomunicaciones de la UIT.

5G, Internet de las Cosas y Accesorios Tecnológicos. Asociación GSMA. https://www.gsma.com/latinamerica/wp-content/uploads/2019/04/gsma_2017_5g_iot_wearable_web_ES_definitivo.pdf

Introducción a la inteligencia artificial. Universidad de Nebrija. https://www.nebrija.es/~cmalagon/ia/transparencias/introduccion_IA.pdf

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