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Puntlandia y Etiopia, nuevas grietas para la estabilidad en Somalia

Banderas de Puntlandia y Somalia en Garowe.
Banderas de Puntlandia y Somalia en Garowe. Fuente: United Nations Assistance Mission in Somalia

Las relaciones entre Somalia y Etiopía, lejos de mejorar, siguen el camino de la ruptura. El 3 de marzo de 2024, el gobierno somalí anunciaba la expulsión del embajador etíope en Mogadiscio y le daba 72 horas para abandonar el país. Al mismo tiempo, ordenaba el regreso de su embajador en Adís Abeba y el cierre de los consulados en Hargeisa (Somalilandia) y Garowe (Puntlanda). Sin embargo, esta última medida carece de un efecto práctico, ya que ambas ciudades se encuentran en regiones no controladas por el gobierno central somalí y cuyos gobiernos ya han anunciado que no acatarán las órdenes de Mogadiscio.

En el caso de Somalilandia, esta funciona de forma independiente de facto desde 1991. La firma de un memorándum de entendimiento en enero de 2024 con Etiopía, por el que se arrendaba a esta última una franja de costa con fines comerciales o militares a cambio del reconocimiento de Somalilandia como Estado independiente, enfureció a Somalia y provocó una grave crisis diplomática. Sin embargo, el acuerdo con Turquía por el que se le ofrece el control naval de sus aguas marítimas y la intensa actividad diplomática de Somalia enfriaron las ambiciones etíopes, buscando alternativas a su salida al mar como el acuerdo con Kenia para utilizar el puerto de Lamu. 

A pesar de ello, un acontecimiento interno de Somalia ha añadido un nuevo episodio al enfrentamiento entre Adís Abeba y Mogadiscio, llegando incluso a amenazar con dividir aún más este país del Cuerno de África. El 31 de marzo de 2024, las autoridades de Puntlandia anunciaban que dejaban de reconocer al gobierno de Mogadiscio y a su presidente Hasan Sheij Mohamud. Garowe emitía un comunicado por el que anunciaba la “revocación formal” del reconocimiento a la autoridad central, su plena autonomía hasta la celebración de un referéndum constitucional y su intención de ejercer ante la comunidad internacional como un Estado independiente. Poco después, representantes de Puntlandia se reunían con altos funcionarios etíopes.

Para ampliar: La pugna por el mar Rojo: las potencias regionales se posicionan en el Cuerno de África

Cabe señalar que, Puntlandia ya cuenta con una amplia autonomía dentro del sistema federal somalí, pero cuyas prerrogativas ha visto amenazadas por las recientes enmiendas a la Constitución aprobadas por el parlamento somalí. Por estas, se amplían los poderes del jefe del Estado, que, a su capacidad de designar al primer ministro, suma ahora el poder de destituirlo. También se anunció que se trabajará en la introducción del sistema de sufragio universal de cara a las elecciones locales de junio de 2024, así como el fomento del multipartidismo y la participación de mujeres en todos los organismos políticos. 

Para el gobierno de Puntlandia, las enmiendas “anulan las leyes y los acuerdos basados en el sistema federal que protegen el país” y considera que se trata de un impulso centralizador que menoscaba las competencias regionales. Varios antiguos primeros ministros también han mostrado su rechazo a la reforma constitucional, haciendo referencia al artículo de la carta magna que preserva los poderes de las administraciones preexistentes hasta que se logre un amplio acuerdo para reformarla. Esto último es importante, pues desde Puntlandia han dejado claro que no desean la independencia, sino ejercer el máximo autogobierno dentro de una Somalia federal.

Por todo lo anterior, podemos afirmar que se trata de una nueva crisis que amenaza con romper todavía más el frágil equilibrio político y territorial somalí. La política de “guerra total” contra Al Shabab sigue sin dar sus frutos y el grupo insurgente sigue controlando amplias zonas del país y causando atentados en pleno centro de la capital. A esto se le suma que, a finales de 2024 deben retirarse las fuerzas de la ATMIS, la misión de la Unión Africana, de la que forman parte miles de soldados etíopes. Mientras tanto, las relaciones con Adís Abeba se encuentran en su punto más bajo de las últimas décadas y amenazan con desestabilizar la región y su reposicionamiento en bandos enfrentados

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