
Tras las elecciones parlamentarias de la república autoproclamada de Kosovo, Autodeterminación! (VV), el partido nacionalista del primer ministro Albin Kurti, parece haberse quedado a las puertas de lograr la mayoría necesaria para formar Gobierno.
No obstante, se espera que, con el apoyo de los parlamentarios de las minorías, Kurti logre establecer un Ejecutivo que ponga fin al bloqueo político del país. Con unas relaciones deterioradas con sus aliados tradicionales y una situación política y económica compleja, Kosovo se enfrenta a un escenario especialmente delicado.
El contexto de las elecciones en Kosovo
La república parcialmente reconocida de los Balcanes celebró el 28 de diciembre las segundas elecciones parlamentarias de 2025, después de que los comicios de febrero no permitiesen la formación de un Gobierno. Las instituciones kosovares llevan bloqueadas desde entonces, lo que obligó a la presidenta, Vjosa Osmani-Sadriu, a disolver la cámara en noviembre y repetir el proceso electoral en diciembre.
El izquierdista Autodeterminación! ha logrado la primera posición con el 49,3% de los votos. A continuación se sitúan el Partido Democrático de Kosovo (PDK), de centroderecha, con el 21%; la centrista Liga Democrática de Kosovo (LDK), con el 13,6%; y la conservadora Alianza por el Futuro de Kosovo (AAK), con el 5,7%.
Dentro de la cámara, 10 escaños son reservados para la minoría serbia y otros 10 para el resto de las minorías, entre los que se espera que Kurti pueda encontrar suficientes apoyos y retomar la actividad política. La participación electoral alcanzó el 45,36% de los ciudadanos de Kosovo llamados a votar, una cifra que se sitúa dentro de los márgenes habituales registrados en comicios anteriores.
Debido a las fechas navideñas, una parte importante de la diáspora se encuentra en sus hogares, lo que puede explicar, en parte, los buenos resultados de VV incluso sin contabilizar aún el voto procedente del extranjero, dado que la formación ha contado tradicionalmente con un amplio respaldo entre los kosovares residentes fuera del territorio.
Kurti lleva ejerciendo como primer ministro desde 2021, cuando le arrebató el puesto a Avdullah Hoti, del LDK. Su agrupación dio un salto significativo en un clima político desencantado con las opciones políticas tradicionales, incapaces de gestionar situaciones como la crisis del coronavirus.
VV capitalizó este descontento mediante acciones de protestas vistosas y una retórica antiestablishment radical. Desde entonces, en las sucesivas elecciones parlamentarias, el partido ha ido incrementando progresivamente su apoyo electoral.
A pesar de que Autodeterminación! goce de un importante respaldo entre los albanokosovares, su programa económicamente de izquierdas e intransigentemente nacionalista ha terminado alejando a sus principales espónsores internacionales: Estados Unidos y la Unión Europea.
La negativa de Kurti a alcanzar acuerdos con Belgrado provocó la imposición de sanciones por parte de Bruselas en un momento de recrudecimiento de las tensiones étnicas al interior de Kosovo. Mientras que su oposición a los planes de autodeterminación parcial de los serbios de Kosovo ha creado una división entre el Gobierno y una de las principales minorías del territorio.
Kurti deberá hacer frente a una economía complicada, a una minoría serbia enfrentada con su Ejecutivo y a una oposición que le acusa de autoritarismo. La formación de gobierno permitiría desbloquear la aprobación de los presupuestos y, con la elección de un presidente en abril de 2026, ratificar los acuerdos económicos con la Unión Europea y el Banco Mundial, unos ingresos clave para sostener una economía gravemente debilitada.
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