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La realidad tras los datos de Ayuda Oficial al Desarrollo

Donación de vacunas COVID a Uganda por parte de Estados Unidos. Este tipo de donaciones se computan como Ayuda Oficial al Desarrollo.
Donación de vacunas COVID a Uganda por parte de Estados Unidos. Este tipo de donaciones se computan como Ayuda Oficial al Desarrollo. Fuente: embajada de Estados Unidos en Uganda

Los datos sobre el gasto en Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) de 2022, publicados por la OCDE, dibujan un escenario a priori esperanzador en el sector de la cooperación al desarrollo. Sin embargo, aunque parezca que nos encontramos ante un momento de gran prosperidad con cifras récord de ayuda, la realidad es muy distinta a los titulares cuando profundizamos en los datos. 

Así, mientras la OCDE informa de que estamos ante un nuevo máximo histórico de AOD entre los países que forman el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD), superando los 200.000 millones de dólares, nos encontramos con que la ayuda destinada a los países menos desarrollados, y especialmente a África subsahariana, se ha reducido significativamente. ¿Por qué ocurre esto?

Cómo los países engordan las cifras de AOD

El principal elemento discordante a la hora de analizar los datos es la contabilización del dinero empleado para la acogida de refugiados dentro de los países del CAD como ayuda al desarrollo. Esta práctica, ampliamente criticada por las Organizaciones No Gubernamentales para el Desarrollo (ONGD), sirve a los gobiernos para inflar sus cifras de AOD y arrojar un mensaje confuso a la sociedad sobre el dinero que los países destinan a cooperación al desarrollo.

El problema reside en que las ayudas destinadas a la atención de refugiados –cuya importancia y necesidad no es objeto de análisis– no salen del territorio emisor de las mismas. De este modo, la ayuda no tiene un impacto real en el país receptor, sino que termina sirviendo a intereses del país donante. Además, se incumple el requisito de que la AOD debe servir para asegurar la redistribución de riqueza entre países. La realidad es que, cuando excluimos este tipo de aportaciones del cómputo, el aumento del 13,6% de la AOD respecto a 2021 se queda en un 4,6%.

Este no es el único componente que emborrona las cuentas. También se computan como AOD las donaciones de vacunas contra la COVID-19, a pesar de que la práctica totalidad de las mismas han sido dosis compradas originalmente para uso doméstico que han sido entregadas a otros países por falta de uso. Solamente Irlanda y Nueva Zelanda compraron dosis específicamente destinadas a otros países. Las donaciones de vacunas han supuesto un 0,8% del total de la AOD, llegando al 5% el conjunto de ayudas relacionadas con el virus. 

El impacto de la guerra de Ucrania en la AOD

La situación en Ucrania ha distorsionado enormemente las tendencias mundiales en materia de cooperación al desarrollo. El país recibió más de 16.000 millones de dólares en ayuda bilateral, lo que supone un 7,8% de la ayuda total. El incremento es ingente respecto al año anterior, donde ni siquiera se llegó a los 1.000 millones de dólares. Si junto a esto consideramos que el 14,4% de la AOD total se destinó a la acogida de refugiados, el impacto de la guerra de Ucrania es más que considerable. Entre los países que más han impulsado el flujo de gasto hacia Ucrania están Canadá y Estados Unidos. 

Para ampliar: Guerra Ruso – Ucraniana

Más de 29.000 millones de dólares se han quedado en los países para sufragar los gastos de gestión y acogida de refugiados. La cifra supera en casi un tercio a la destinada para ayuda humanitaria –22.000 millones–. Esto no ocurría desde 2016, cuando la afluencia de refugiados, principalmente desde Siria, disparó los gastos de acogida, aunque en ese entonces solo alcanzaron los 18.000 millones.

Ayuda Oficial al Desarrollo destinada a ayuda humanitaria y acogida de refugiados.
Ayuda Oficial al Desarrollo destinada a ayuda humanitaria y acogida de refugiados. Fuente: elaboración propia. Datos preliminares de la OCDE 2022. 

No es sorprendente que los países que más han aumentado sus cifras de AOD sean aquellos que sufren más de cerca las consecuencias de la guerra. El récord se lo lleva Polonia, país que lidera las recepciones de refugiados ucranianos. El incremento ha sido de un 255%. Le siguen República Checa (167,1%) y Lituania (121,6%). En los casos polaco y checo, el 65% de los fondos han permanecido en su territorio para atender la llegada de refugiados. 

Los efectos del desvío de fondos

Las ONGD denuncian que los países han aprovechado la guerra de Ucrania para desviar la atención de otras crisis humanitarias, de forma que el dinero termina alejándose de los países que más lo necesitan. Desde OxfamMarc Cohen habla directamente de que los países ricos se están embolsando un 14% de la ayuda –el gasto de refugiados– que están robando a las personas más pobres del mundo. 

La asistencia a los países menos adelantados –categoría de la OCDE que engloba a 46 países de distintos continentes– ha disminuido un 0,7% en 2022. La situación empeora si ponemos el foco en África subsahariana, donde el descenso alcanza el 7,8%. Esto ha ocurrido a la par que persistía la crudeza de conflictos como los de Etiopía, Somalia o Burkina Faso. La crisis alimentaria sigue afectando gravemente a una región que ha visto reducida su ayuda injustificadamente. 

Un compromiso quincuagenario lejos de cumplirse

Ha pasado medio siglo desde que en los años 70 se acordara en la Asamblea General de Naciones Unidas el compromiso de destinar un 0,7% de la renta nacional bruta (RNB) a ayuda oficial al desarrollo. En 2022, solamente cinco países del CAD cumplieron con dicho objetivo –Luxemburgo, Suecia, Noruega, Alemania y Dinamarca–. Países que en el pasado alcanzaron esta cifra, como Finlandia y Países Bajos, se encuentran por debajo del umbral, aunque están notablemente por encima de la media.

Los países integrantes del CAD invirtieron de media un 0,36% de su RNB en ayuda al desarrollo. Entre los miembros por debajo de esta cifra figuran países europeos como Grecia y Eslovaquia, pero también Corea del Sur, Australia o Estados Unidos. 

Para ampliar: El hambre y las protestas se extienden por África

La medida porcentual sobre la RNB nos permite comprender porque las cifras de AOD no son tan generosas como los datos sugieren. Si bien en números absolutos es el cuarto año consecutivo en el que se alcanza una cifra récord de AOD, es obvio que la riqueza de los países en la actualidad no tiene nada que ver con la que existía el siglo pasado. Pese a que es cierto que los países gastan más en términos absolutos, el esfuerzo es menor y se aporta menos de lo que se podría y debería. 

Si comparamos la media histórica de gasto en AOD (medida en % de la RNB), estamos en cifras equiparables a las contribuciones realizadas en la década de los 80, y muy lejos de lo aportado en los años 60, cuando se llegó a invertir un 0,54% de la RNB. Si ese porcentaje se aplicara en la actualidad estaríamos superando los 300 mil millones de dólares en AOD. 

Porcentaje de la renta nacional bruta (RNB) destinado a la Ayuda Oficial al Desarrollo.  
Porcentaje de la renta nacional bruta (RNB) destinado a la Ayuda Oficial al Desarrollo. Fuente: elaboración propia. Datos preliminares de la OCDE 2022. 

Los datos sobre AOD en España

En 2022 España invirtió 4.207 millones de dólares en AOD. Esto supone un 0,3% de la RNB, lo que nos sitúa por debajo de la media europea y del CAD, y lejos aun del objetivo del 0,7%. Son cifras que siguen aumentando notablemente respecto a los últimos años, acercándonos a las aportaciones de 2016. Sin embargo, la distancia sigue siendo grande respecto a los más de 6 mil millones (en su momento un 0,45% RNB) alcanzados en 2008. 

Cuando restamos de la partida las cantidades destinadas a acogida de refugiados, el gasto español en AOD se queda en 3.400 millones –0,24% RNB–. Este monto supone por tanto una quinta parte del total de la ayuda española. 

Para ampliar: Geopolítica de España: una potencia “media” sin visión estratégica

Las perspectivas de futuro de la cooperación española son alentadoras. La nueva Ley de Cooperación –en vigor desde febrero de 2023– ha llegado tras años de reivindicación de las ONGD para sustituir a una normativa promulgada en 1998. Era evidente la necesidad de una reforma que aportara un nuevo marco acorde al estado actual de la cooperación en el contexto global. La nueva norma blinda legalmente el compromiso del 0,7% para el año 2030. 

Una mirada más allá de Europa

Los datos de la OCDE afianzan lo que la Coordinadora española de Organizaciones para el Desarrollo ha tildado de avances insuficientes y tendencias peligrosas en la AOD. La generosidad que sugieren las cifras no es tanta cuando profundizamos en los datos y comprobamos que la gestión de los desplazamientos desde Ucrania ha absorbido buena parte de las partidas, que no salen de las fronteras de los países donantes.

Situaciones de gran impacto político como la guerra de Ucrania no solo desvían la atención de la opinión pública en detrimento de otras graves crisis de regiones más lejanas, sino que también provocan un viraje en los flujos de ayuda internacional. Desde las ONGD se hace un llamamiento a no olvidar la esencia de la cooperación y aumentar los recursos destinados a los países que necesitan mayores aportaciones para garantizar el respeto a los Derechos Humanos y la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. 

No cabe duda de la necesidad de una respuesta internacional para revertir la crisis humanitaria acontecida en Ucrania y mitigar los efectos devastadores de la guerra. Sin embargo, la ayuda destinada a Ucrania y para afrontar grandes emergencias de este calado debería ser adicional a los presupuestos destinados a ayuda humanitaria y desarrollo. En ningún caso una crisis debe sacrificar el apoyo a otra.  

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