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La derecha francesa, más a la derecha

Bruno Retailleau, nuevo presidente de Los Republicanos, actual ministro del Interior de Francia y uno de los referentes de la derecha francesa.
Bruno Retailleau, nuevo presidente de Los Republicanos, actual ministro del Interior de Francia y uno de los referentes de la derecha francesa. Fuente: redes sociales de Retailleau

La derecha francesa hoy está un poco más a la derecha. En la casa del gaullismo es sabido que hace tiempo que el general dejó de ser un pilar ideológico para convertirse en una pequeña memoria a la que acudir cuando preguntan por los orígenes. Porque en Los Republicanos, la derecha de la derecha ha ganado, de nuevo, con casi tres cuartos de los sufragios.

Bruno Retailleau, ministro del Interior francés, ha salido victorioso de las primarias celebradas en su partido, en un punto donde la derecha “republicana” se debatía por su esencia después de una polémica expulsión de su anterior presidente, Éric Ciotti, el cual se alió con Reagrupamiento Nacional (RN) en las pasadas legislativas de 2024.

Una fractura interna que se llevó una pequeña parte del electorado –que hoy se encuentra en el lado político liderado por el lepenismo– y que dejó a los republicanos en una paradójica situación: se encuentran en el gobierno, pero su partido no tiene rumbo. Ciotti marcó esa confusión en el seno de una derecha que temía ser absorbida por el macronismo o la extrema derecha. Simplemente, encerrado en la sede, protagonizó una de las escenas más surrealistas que la política francesa ha podido darnos la última legislatura.

Diez meses después, el partido vota, no solo recompuesto, sino con un llamativo crecimiento de adhesiones en vistas de unas nuevas primarias y la aparición de la nueva estrella de la derecha, el que ha sido ganador de unas elecciones ajustadas: Bruno Retailleau.

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El actual ministro del Interior no es realmente una figura nueva. Tiene 64 años y lleva toda su vida en política. Solo que la fama le ha llegado a la edad de jubilación. Retailleau, autóctono del departamento atlántico de Vendée, recorrería diferentes posiciones hasta ser presidente de su región natal, el País de la Loira, cuya capital es la ciudad de Nantes. Sin embargo, hasta alcanzar ese cargo, hubo un extenso camino político recorrido.

Parte de su vida política la hizo de mano del dos veces candidato a las presidenciales, Phillipe Villiers, pero con la segunda derrota y tras varios desacuerdos políticos encontró un nuevo hogar en La Unión por el Movimiento Popular de Nicolas Sarkozy, que un tiempo después se reconvertiría en Los Republicanos. Un ascenso paulatino que le llevó primero a liderar el grupo de la formación en el Senado y, posteriormente, a asumir la presidencia de su región natal.

Dentro de su actividad política, Retailleau se presentó en 2022 a las primarias para dirigir su partido, perdiendo contra el ostracizado Ciotti, pero no por un gran margen (46,3%). El entonces presidente regional siguió su discreto camino hasta la disolución de la Asamblea Nacional en junio de 2024. Una división y tránsfuga dentro Los Republicanos, que parecía un nuevo fin del partido gaullista –como después del fracaso de François Fillon en 2017–. Pero, con la nominación de Michel Barnier como primer ministro en septiembre de 2024 –cuyo gobierno solo duró cuatro meses–, la suerte del hombre de Vendée cambió para siempre.

Un camino para liderar la derecha francesa

En sustitución de Gérald Darmanin, quien ya había anunciado su intención de dejar el Ministerio del Interior tras los Juegos Olímpicos, Barnier llamó al presidente regional para asumir una de las carteras más relevantes del país.

En los últimos años, ya se había producido un endurecimiento de la gestión migratoria, con una reforma, llamada “loi immigration”, que dificultaba las condiciones para la residencia y que fue aprobada con el apoyo de Reagrupamiento Nacional. Y aunque el Consejo Constitucional francés anuló ciertas disposiciones, el ministro sacó pecho de dicha reforma. Pero si el sector más a la izquierda era muy crítico con Darmanin, Retailleau dejó al ministro saliente como moderado.

Para ampliar: Crisis de régimen en Francia: cae el gobierno de Barnier

Bruno Retailleau es poco amigo de Argelia. Desde que es ministro, ha empujado una agenda con un único propósito: frenar la migración. Ha llevado a cabo constantes ataques contra el modelo actual, el cual considera que debe ser visto como una “oportunidad” y no como un "derecho" para los migrantes. Su animadversión hacia Argel se ha traducido también en críticas a los acuerdos de Évian de 1962, que, entre otros, establecieron el marco de las relaciones entre París y su excolonia y que contienen un régimen favorable para los nacionales argelinos.

Las tensiones entre el Mouradia y el Elíseo han sido la excusa perfecta para la agenda del ministro. Emmanuel Macron no quiere tocar los acuerdos, pero Retailleau está consiguiendo no solo ganar la opinión mediática, sino la del propio presidente y su actual primer ministro, François Bayrou. Porque es una figura díscola en lo que le conviene.

Por un lado, se muestra abiertamente como no macronista. Hace unos días, ante la pregunta del porqué no es partidario del presidente, su respuesta fue clara: “Entramos al gobierno para hacer frente a la izquierda”. Una figura que no tiene miedo a salir del rumbo presidencial y usar su poder para incluso hacer cambiar ligeramente de opinión a Macron. Y eso ha gustado.

Desde su acceso a Beauvaus –nombre de la plaza donde se encuentra el Ministerio del Interior– su popularidad ha ido creciendo. Presumiblemente por sus formas directas y sin tapujos, copando muchas veces el discurso de Reagrupamiento Nacional y orientando su actuación ministerial a aplicar sus ideas. Magnificación mediática, por ejemplo, de asesinatos o ataques donde el autor puede presumirse islamista o árabe –con más vehemencia por su parte si es argelino– y acelerar las deportaciones, que muchas veces se ven frenadas al encontrarse con que los países natales de los deportados no quieren aceptarlos.

Y esta forma de hacer política de derechas puede ser que esté lentamente calando entre el electorado de Reagrupamiento Nacional. Retailleau aspira a atraer el votante macronista, pero también de Marine Le Pen y de Éric Zemmour. Una táctica que puede llevar electoralmente a Los Republicanos a los tiempos de Sarkozy, pero con una mayor polarización.

La derrota de otro presidente de región

Laurent Wauquiez es presidente de la región Auvergne-Rhone-Alpes, que agrupa el este francés de Grenoble a Clermont-ferrand pasando por Lyon. Y parece que hay orgullo en ello.

Varios ciudadanos de Auvergne-Rhone-Alpes comparten en redes sociales cómo en todas partes se observan los logotipos de la región. Una montaña y ola blanca sobre un fondo plano azul celeste que te recuerdan que no solo el Estado central financia proyectos públicos. Una práctica que, en ocasiones, se percibe como excesiva y que ha dado pie a mofas, como la imagen colectiva de una partida de tanques enviada por el gobierno de Wauquiez al frente ucraniano, todos ellos marcados con el emblema regional.

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Dejando a un lado la broma, Wauquiez es un clásico de Los Republicanos. Normalista y enarca de formación –es decir, que ha asistido a la prestigiosa Escuela Normal Superior, así como a la de la administración donde se formaban los altos funcionarios franceses–, empieza rápidamente una carrera política de la mano de la entonces Unión por un Movimiento Popular de Jacques Chirac.

Sin embargo, Wauquiez irrumpió en la carrera respaldado por la facción de Ciotti. En un primer momento se le consideraba el candidato natural para liderar Los Republicanos –dada su posición como presidente del grupo parlamentario en la Asamblea Nacional–, pero el anuncio de la candidatura de Retailleau puso en entredicho esa posibilidad. Wauquiez llegó incluso a acusarlo de “abrir la guerra” dentro del partido.

El centrismo en tiempos de extremos

El predecesor de Retailleau y actual ministerio de Justicia, Gérald Darmanin, ha perdido la fuerza que le otorgaba la cartera del Interior. Si bien de vez en cuando nos recuerda su existencia, compartiendo sus ideas de hacer pagar a detenidos sus privaciones de libertad, eliminar las actividades recreativas de reos o pagar a otros países para acoger a prisioneros no franceses, lo cierto es que su influencia política se ha desinflado. Su intento de consolidarse como figura presidencial mediante la plataforma Populaires no ha prosperado: organizó algunos actos, lanzó su iniciativa… pero la idea de un Darmanin 2027 ha terminado por disolverse en el olvido.

Gérald Darmanin, actual ministro de Justicia de Francia.
Gérald Darmanin, actual ministro de Justicia de Francia. Fuente: Jacques Paquier - bajo CC BY 2.0

¿Pero qué ideas presenta el ministro de Justícia? Una unión contra Jean-Luc Mélenchon, uno de los líderes de la izquierda francesa, y Marine Le Pen –aunque esta última no por diferencias ideológicas, sino de filas–. La única posibilidad de que el centro llegue a segunda vuelta es unificar el voto perdido por la amalgama del macronismo y la derecha post-gaullista.

Pero esta estrategia es la antítesis de lo que el nuevo presidente del partido propugna. Retailleau quiere más Los Republicanos y menos Reagrupamiento Nacional. Y esta idea es la que se ha impuesto. Ha ganado al presidente de su grupo en la Asamblea Nacional. Por ser más duro, pero más sincero, en un momento en el que el votante quiere un enemigo claro y visible.

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Retailleau, a sus 64 años, tiene varias décadas de trabajo político a sus espaldas. Y aunque se pueda ver como posible candidato presidencial del espacio macronista, sabe que este camino toma tiempo y no hay prisa en esa carrera. Algunos de su entorno dicen que es muy prudente, pero quizás está delante de la única oportunidad que tiene para llegar más allá del ministerio. Muchos lo han intentado, pero la mayoría se han quemado muy temprano.

Parte de su tiempo es su imagen, y como bien saben en el ministerio, parte de esta paciencia se debe aplicar en su día a día. No solo en la toma de decisiones, sino en la preparación de discursos con su equipo. Porque, como el resto de sus –al menos en apariencia– amigos, la carrera presidencial comenzó en 2022, y todo indica que el final del quinquenato sonríe al hombre de Vendée.

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