José Antonio Kast y Gabriel Boric pasan a segunda vuelta en las elecciones más polarizadas y abiertas de la historia reciente de Chile

José Antonio Kast obtiene un 27,9% de los votos a costa de la derecha tradicional y se enfrentará el próximo 19 de diciembre al líder de la amplia coalición de izquierdas Gabriel Boric, que ha logrado un 25,8% de los sufragios.

“Entre todos hemos interpretado a una mayoría que quiere un país tranquilo y seguro”, afirmó esta madrugada José Antonio Kast, el candidato del Partido Republicano chileno, en una de sus primeras declaraciones tras conocerse su victoria en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de este domingo. La seguridad ciudadana ha sido, precisamente, uno de los pilares de la campaña del candidato nacionalista conservador que ha obtenido un 27,9% en los comicios, un resultado más de tres veces mayor que el que logró en las presidenciales de 2017, en las que no llegó al 8%. Con todo, Kast, al no superar el 50% de los sufragios, tendrá que verse las caras en la segunda vuelta de las elecciones –prevista para el próximo 19 de diciembre– con el izquierdista Gabriel Boric, candidato de Apruebo Dignidad –una amplia coalición que engloba desde socialdemócratas a comunistas– que ha logrado un 25,8% de los votos, frente al 20,2% que obtuvo su espacio en la pasada cita electoral. El triunfo de estas dos fuerzas políticas supone un vuelco en la política chilena y el fracaso de los partidos tradicionales que no han sabido adaptarse al nuevo contexto político surgido a partir del estallido social de 2019.

Durante su discurso tras conocerse los resultados, Kast alertó ante la amenaza que, según su punto de vista, supondría una posible victoria de Boric y contrapuso el “orden” que defiende su partido con el “caos” que representa, a su juicio, el candidato izquierdista. “Este diciembre no solamente vamos a elegir un presidente, vamos a elegir entre libertad y comunismo, entre democracia y comunismo”, afirmó con rotundidad. El candidato conservador ha avivado esta estrategia de polarización durante toda la campaña. “Se enfrentan dos modelos de sociedad. El que representamos nosotros, de libertad y justicia, y el del Partido Comunista y Gabriel Boric, un país que no queremos y que tendría un pasaje seguro al caos, al hambre y a la violencia”, aseguró durante el cierre de su campaña electoral en Santiago, el pasado viernes.

José Antonio Kast, abogado de profesión, es hijo de inmigrantes alemanes que llegaron a Chile tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Su padre, Michael Kast, era un exoficial de la Wehrmacht y durante el conflicto mundial había combatido en Francia, en el frente ruso, en la península de Crimea, y posteriormente en Italia, hasta la invasión de las fuerzas aliadas y el armisticio. José Antonio es el menor de nueve hermanos, entre los que destaca Miguel Kast –economista miembro de los Chicago Boys– que llegaría a ser ministro de Estado y presidente del Banco Central de Chile durante el Gobierno de Augusto Pinochet. La primera experiencia política de José Antonio fue como concejal en la comuna de Buin, cerca de Santiago, entre 1996 y 2000, por la Unión Demócrata Independiente (UDI), el partido de la derecha tradicional chilena. Posteriormente, desde 2001 fue diputado en el Parlamento durante cuatro legislaturas consecutivas y, tras abandonar la UDI en 2016, se presentó a las elecciones presidenciales de 2017, obteniendo menos del 8% de los votos. Tras ello, y al calor de la victoria de Jair Bolsonaro en Brasil en 2018 –a quien apoyó explícitamente– conformó el Partido Republicano en junio de 2019. Este nuevo partido es conservador en lo moral –se opone al aborto, a la eutanasia y al matrimonio homosexual–, neoliberal en lo económico y se muestra contrario a la inmigración ilegal, haciendo hincapié en la defensa de la seguridad ciudadana en su discurso.

Para ampliar: ¿Quién es quién en las elecciones presidenciales chilenas? Perfil, apoyos y estrategias de cada candidato

Durante la campaña de las elecciones presidenciales de este domingo, Kast se ha definido como el candidato ideal para “enderezar” el rumbo del país con una política económica basada en la privatización de empresas y en la desregulación de los mercados, además de en el restablecimiento de un orden social que, para el candidato conservador, se encuentra puesto en entredicho desde las revueltas de 2019. Además, se ha mostrado partidario de militarizar el conflicto de la Araucanía –en el que el Estado chileno lleva décadas enfrentándose a grupos del pueblo indígena mapuche– y también apoyó el empleo de la fuerza militar para apaciguar el estallido social de hace dos años. Kast, además, ha sostenido polémicas declaraciones sobre el legado del Gobierno militar de Augusto Pinochet (1973-1990), del que ha elogiado su “legado económico” y le comparó con otros Gobiernos de corte autoritario actuales. “Dígame si las dictaduras entregan el poder a la democracia y si hacen una transición a la democracia y se respeta. Eso es lo que no hacen otros países y en Chile se hizo”, afirmó Kast hace poco más de una semana, en referencia al plebiscito convocado por el propio Pinochet en 1988 para que el pueblo decidiera su continuidad en el poder y a las elecciones de diciembre de 1989, que se celebraron cuando el general aún ocupaba el Palacio de La Moneda.

José Antonio Kast pasa a segunda vuelta como primera opción con el 27,9% de los votos.

Kast tendrá que verse las caras el próximo 19 de diciembre con el líder izquierdista Gabriel Boric, cuyo origen político es muy diferente. Con solo 35 años, procede del movimiento estudiantil, participó en las movilizaciones universitarias del año 2011 contra la privatización del sistema educativo chileno y se considera heredero de las reclamaciones del estallido social producido en Chile durante 2019, unas protestas producidas por el descontento por las desigualdades sociales en el país, el alto coste de la vida, la corrupción y el aumento del desempleo. Estas movilizaciones desembocaron en el plebiscito nacional de octubre de 2020 para la aprobación de una nueva Constitución política para el país –que sustituyera a la vigente Constitución de 1980, aprobada durante el régimen militar– una de las principales demandas de los manifestantes. El cambio constitucional, al que se habían opuesto tanto el Partido Republicano como la derecha tradicional, fue aprobado con más de un 78% de votos favorables frente a un 21,7% de votos contrarios y Boric ha basado parte de su campaña en la idea de culminar el proceso constituyente.

Boric se define como ecologista, feminista y es muy crítico con el “modelo neoliberal” que, para el candidato, ha acrecentado las desigualdades sociales en el país durante las últimas décadas.  En su programa electoral destacan medidas como el aumento del salario mínimo, la subida de impuestos a los más ricos, la reforma del sistema de pensiones, la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales o la instalación de un sistema único de salud. El candidato izquierdista tampoco ha estado exento de polémicas en el seno de su coalición. Tras un comunicado de apoyo al presidente nicaragüense Daniel Ortega por parte del Partido Comunista –que forma parte de Apruebo Dignidad– después de las cuestionadas elecciones del pasado 7 de noviembre, Boric no tardó en desmarcarse de sus compañeros de papeleta electoral. “En nuestro gobierno el compromiso con la democracia y los derechos humanos será total, sin respaldos de ningún tipo a dictaduras y autocracias, moleste a quien moleste. Nicaragua necesita democracia, no elecciones fraudulentas ni persecución a opositores”, escribió en un mensaje en su cuenta de Twitter.

El candidato izquierdista ha obtenido un gran resultado en la Región Metropolitana de Santiago, con más de un 31% de los apoyos, lo que muestra su buena implantación en el ámbito urbano, y en la Región de Magallanes, en el sur del país –de la que es originario Boric– con un 30,2%. Por el contrario, Kast ha obtenido la victoria en históricos feudos de la derecha tradicional chilena, principalmente del extremo norte y el centro sur, obteniendo mayoría en las regiones de Arica, Tarapacá, del Libertador Bernardo O’Higgins, del Maule, del Ñuble, del Biobío, de La Araucanía, de Los Ríos, de Los Lagos, y Aysén. El populista Franco Parisi venció en la ciudad norteña de Antofagasta, mientras que la socialdemócrata Yasna Provoste logró mayoría en Atacama. Hay que decir que las zonas del país más afectadas por la inmigración ilegal, las del norte del país, se han inclinado de forma clara a Kast y a Parisi, que centraron sus campañas en gran parte en esta cuestión. El candidato de la derecha oficialista, Sichel, no logró la victoria en ninguna región del país. La participación, que superó por poco el 47% pero que fue algo mayor que en los anteriores comicios –con un 46,7%– será clave en la segunda vuelta.

Gabriel Boric llamó a construir una amplia alianza “en defensa de la democracia” para imponerse el próximo 19 de diciembre a Kast.

El tercer candidato más votado ha sido Franco Parisi, del Partido de la Gente –una formación de derecha populista creada en diciembre de 2019–, con un 12,8%, 13 puntos por debajo de Boric y lejos de tener opciones de pasar a la segunda vuelta. Parisi, que reside en Estados Unidos, no votó en Chile ni pisó el país en toda la campaña, y ha tenido problemas con la justicia chilena por presunta estafa y por no pagar la pensión alimenticia de sus dos hijos menores. Con un perfil outsider y liberal en lo económico, su buen resultado es un síntoma más del desgaste de las dos fuerzas tradicionales chilenas, que por primera vez desde 1990 no han pasado a segunda vuelta. A Parisi le ha seguido Sebastián Sichel, el candidato de Chile Podemos Más –coalición que engloba a partidos de la derecha tradicional chilena como la Unión Demócrata Independiente (UDI) o Renovación Nacional (RN)– con un 12,7% y una caída de 24 puntos con respecto a 2017 cuando –con el nombre de Chile Vamos– aupó al actual presidente Sebastián Piñera a la presidencia del país. La quinta posición ha sido para la socialdemócrata Yasna Provoste, del Nuevo Pacto Social –una coalición compuesta entre otros por el Partido Socialista o el Partido Demócrata Cristiano (PDC)– con un 11,6% de los votos, un resultado decepcionante para una coalición de fuerzas que en 2017 lograron pasar a segunda vuelta contra Piñera, bajo el nombre, en ese momento, de Nueva Mayoría. En penúltima y última posición han quedado Marco Enríquez-Ominami, del Partido Progresista, con un 7,6%, y Eduardo Artés, de la Unión Patriótica –de ideología marxista-leninista– con tan solo un 1,4% de los sufragios.

Candidato ganador por comuna. Se aprecia claramente un clivaje territorial con el norte -azotado por la migración- controlado por Kast y Parisi; el centro con mayor peso de Boric especialmente en Santiago. Provoste consigue imponerse en su Atacama local igual que el líder de Apruebo Dignidad en su tierra, Magallanes. El resto del sur continua siendo un feudo de la derecha. Fuente: SERVEL y Wikipedia | Autoría: @NestorVFC

Una nueva época política para el país

El cambio de ciclo en Chile se refleja claramente en el colapso de las coaliciones tradicionales, que por primera vez desde las elecciones de 1990 no han pasado a segunda vuelta. La coalición de centroderecha, pilotada por la UDI y Renovación Nacional entre otros partidos desde el retorno de la democracia, y la de centroizquierda, capitaneada por el Partido Socialista y el Partido Demócrata Cristiano, han sufrido un duro varapalo pasando a ser cuarta y quinta fuerza respectivamente y sufriendo una sangría de votos hacia el Partido Republicano de Kast por un lado y hacia Apruebo Dignidad de Boric por el otro. El hecho de no estar vinculados a partidos tradicionales ha dado alas a estos candidatos en un país descontento con las prácticas políticas de las coaliciones dominantes los últimos 30 años y con la endémica corrupción. Además, el cambio del sistema electoral en 2017, que cambió la lógica del sistema electoral de uno binominal a otro proporcional, facilitó la irrupción de nuevas fuerzas en el panorama político chileno. De cara a la segunda vuelta la posición de los candidatos tradicionales, en cambio, puede ser clave. En la coalición centroizquierdista tanto el Partido Socialista como el progresista Enríquez-Onimami han pedido el voto para Boric, si bien la candidata de la coalición, Provoste, ha evitado pronunciarse y ha dicho que hay que “escuchar lo que Boric va a ofrecer al país”. En el lado derechista, Sichel ha anunciado que está dispuesto a hablar con Kast y varios dirigentes de la derecha tradicional –como el presidente de la UDI, Javier Macaya– ya le han anunciado su apoyo. “Tras los resultados de la elección presidencial, agradecemos a Sebastián Sichel y damos todo nuestro apoyo en segunda vuelta a José Antonio Kast”, explicó Macaya.

El Congreso será un problema para cualquiera de los dos presidenciables. Apruebo Dignidad obtiene 37 asientos, mismo nº que el Nuevo Pacto Social -que pierde 15-. En la derecha el oficialismo se queda en 53 bancadas y el Frente Social Cristiano de Kast en 15. El Partido de la Gente de Parisi con sus 6 asientos será clave.

Durante la jornada de este domingo, además de las votaciones presidenciales, se produjeron también elecciones parlamentarias para elegir a los nuevos diputados y senadores del país. En el Senado, donde había 27 escaños en juego –más de la mitad del hemiciclo– la gran triunfadora ha sido la coalición oficialista de la derecha Chile Podemos Más, que ha obtenido 12 representantes. Le han seguido el socialdemócrata Nuevo Pacto Social –heredero de la coalición que gobernó durante dos décadas el país– con ocho, la coalición de izquierdas Apruebo Dignidad con cuatro, dos candidatos independientes y un representante para el Frente Social Cristiano, la coalición creada por el Partido Republicano de Kast con el Partido Conservador Cristiano (PCC) para las elecciones parlamentarias. El ascenso de la derecha en el Senado, que controlará la mitad de una Cámara Alta totalmente partida en dos, dará más poder de negociación tanto a Chile Podemos Más como al Frente Social Cristiano en la inminente discusión constitucional de cara a 2022, dos fuerzas que se opusieron al cambio constitucional en el plebiscito del año pasado.

En la Cámara de Diputados la victoria también ha sido para Chile Podemos Más, con 53 representantes, seguido del Nuevo Pacto Social y de Apruebo Dignidad con 37 diputados cada uno. Les sigue el Frente Social Cristiano de Kast, con 15, el Partido de la Gente, con seis, Dignidad Ahora, con tres, el Partido Ecologista Verde, con dos, y dos candidatos independientes. En el caso del Congreso la división política también es patente y la previsible dificultad para llegar a quórums –mayorías cualificadas necesarias para aprobar un gran número de leyes– puede suponer la creación de grandes obstáculos en la actividad legislativa de un país que necesitará de pactos parlamentarios. Durante la jornada de este domingo también se han elegido consejeros regionales.

La participación ha superado los datos de la anterior cita electoral de 2017, aunque sigue siendo escasa y no llega a la mitad de los electores convocados a las urnas. Este domingo participó algo más del 47%, con 7.115.590 de votantes frente al 46,7% y los 6.700.748 votantes de 2017. El próximo 19 de diciembre se dirimirán los destinos de un país cada vez más polarizado, donde el orden político tradicional ha saltado por los aires, y se escogerá al presidente que deberá afrontar el proceso constituyente de 2022 con un Parlamento totalmente dividido.