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Fiyi reformula sus relaciones con China

Sitiveni Rabuka, primer ministro de Fiyi, con un diplomático de la administración estadounidense.
Sitiveni Rabuka, primer ministro de Fiyi, con un diplomático de la administración estadounidense. Fuente: redes sociales de Rabuka

Se filtra la intención del ejecutivo de Sitiveni Rabuka, primer ministro de Fiyi, de revisar el tratado de cooperación en materia policial que la anterior administración había firmado con China en 2011. La reacción de Pekín no se ha hecho esperar, que ha criticado vehementemente la decisión mediante su embajada.

Esto se produce tras una progresiva escalada de tensiones en la que por parte fiyiana: 

  • Volvió a reconocer cómo oficial a la misión diplomática de Taiwán. 

Las reacciones de las autoridades fiyianas han sido poco claras, sin reconocer la cancelación de dicho acuerdo, pero tampoco desmintiéndo los rumores. Tales réplicas responden a la narrativa mantenida por el nuevo gobierno: China debe seguir siendo un socio prioritario para el “desarrollo”, pero las naciones del Pacífico Sur no pueden permitirse ser utilizadas cómo “herramientas geopolíticas”.  

2022 finalizaba en Fiyi con el nombramiento de Sitiveni Rabuka como presidente del país tras más de 15 años de predominio de Frank Bainimarama, autor del golpe de Estado de 2006. La victoria de la oposición solo se consiguió mediante un pacto entre Alianza Popular, su partido, el Partido Liberal Socialdemócrata y el Partido de la Federación Nacional. Dicho movimiento generó tensiones en la nación debido a que se escucharon llamados al ejército para que interviniera por supuestos actos violentos. Los comicios y sus posteriores resultados alumbran un país atravesado por tres coyunturas de alto potencial polarizador: el choque de egos entre caudillos, la cuestión étnica y la geopolítica internacional. 

Primeramente, se da un conflicto personal entre Frank Bainimarama y Sitiveni Rabuka, ambos militares, ambos participantes en golpes de Estado contra gobiernos de la minoría indo-fiyiana y ambos pretendientes a líderes políticos de la etnia itaukei –pueblos originarios–. 

Para ampliar: Descifrando las islas del Pacífico (II): Fiyi, un ancla regional

Bainimarama ha ido perdiendo progresivamente influencia, vacío que está siendo ocupado dentro de su propio partido, Fiji First por el fiscal general Aiyaz Sayed-Khaiyum. Esto ha allanado el camino a Rabuka, de quién se sospecha que está realizando una purga en la administración pública de partidarios del ejecutivo anterior.  

Seguidamente, pese al carácter ituakei del grueso de formaciones que respaldan a Rabuka, la debilidad política de este lo ha empujado a buscar el apoyo del Partido de la Federación Nacional, estrictamente indo-fiyiano, haciendo guiños a dicha comunidad como el regreso del exilio de Padma Lal, un intelectual indofiyiano crítico con el gobierno de Bainimarama.  

Ante esto, desde Fiji First se ha reaccionado acusando a Rabuka de fomentar la polarización del país. Y es que si bien durante la hegemonía de dicho partido hubo intentos de cohesión de ambas poblaciones, la primicia de los itaúkeis siguió siendo notable.  

Por último, el aislamiento internacional que supuso el golpe de Estado de 2006 empujó a Bainimarama a perfilarse cómo un socio regional chino, al menos, parcialmente, puesto que nunca cerró del todo la puerta a un entendimiento con Occidente e inclusive la India.   

Contrariamente, la inestabilidad en la que se asienta el gobierno de Rabuka le ha forzado a seguir el camino opuesto al de su antecesor. Así, se está empezando a alinear con una Australia y un Estados Unidos enzarzados en una carrera diplomática por contrarrestar el acuerdo entre las Islas Salomón y China de marzo del 2022. 

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