El bloqueo naval ruso a Ucrania

La guerra de Ucrania no se está librando solamente en los campos de batalla, sino también (y de forma muy intensa) en el frente económico. Desde el inicio de la contienda la Armada rusa ha impuesto un bloqueo naval sobre los puertos ucranianos del Mar Negro, cortando una importante vía de comunicación para sus exportaciones agrícolas. Tras dos meses y medio de conflicto las consecuencias empiezan a dejarse sentir seriamente.

Instalaciones del puerto de Odesa. Fuente: Shamil Khakirov / Wikimedia Commons

Situación militar-estratégica

El pasado 24 de febrero las Fuerzas Armadas Rusas lanzaron una invasión a gran escala de Ucrania. Las fuerzas navales de Kiev pronto quedaron superadas por la superioridad de la Flota del Mar Negro, que procedió a imponer un bloqueo sobre los puertos ucranianos. Por otro lado, los avances de las fuerzas terrestres rusas les llevaron a controlar la franja costera que va desde la desembocadura del río Dniéper hasta Berdiansk y Novoazovsk. Esto ha supuesto que Ucrania solo conserve la línea costera comprendida entre el delta del Danubio y la desembocadura del Dniéper, así como unos pocos puertos: Bilgorod-Dnistrovskiy, Odesa, Ochakiv y Nikolaiev.

El acceso marítimo a Ochakiv y Nikolaiev se ve obstaculizado por el control ruso sobre el terreno meridional del estuario de Dniéper-Bug, por lo que ambas instalaciones son impracticables. En cuanto a Bilgorod-Dnistrovskiy, sus instalaciones portuarias tienen una capacidad muy limitada. En la práctica, solo el complejo portuario de Odesa es el único que ahora mismo está en condiciones de atender las necesidades logísticas de Ucrania. Se podría decir que este puerto se enfrenta al grave problema de tener que atender casi en solitario el tráfico comercial marítimo de todo el país. Sin embargo, este hecho importa poco, dado que el bloque naval ruso ha paralizado la actividad en sus instalaciones. Desde finales de febrero ni un solo barco entra o sale de Odesa.

Hasta la fecha ha habido varios incidentes en los que se han visto implicados buques mercantes, que han sido interceptados por navíos rusos. En estos meses el bloqueo naval se ha mostrado bastante efectivo, pero Moscú no ha dudado en reforzar la presión por otras vías. La Armada rusa habría minado intensamente la ruta marítima que conduce al área de Odesa, lo que añade otro serio peligro para aquellos buques mercantes que opten por alcanzar el histórico puerto ucraniano. En consecuencia, Kiev no puede contar con la llegada de armamento ni suministros por vía marítima. Pero al mismo tiempo, tampoco puede dar salida a su producción agrícola, lo que constituye un serio problema para un importante sector de su economía.

El trasfondo económico del bloqueo

Tradicionalmente, en Ucrania el sector primario ha tenido un gran peso económico, siendo de hecho el principal productor europeo de grano. Los campos agrícolas ucranianos se encuentran entre los más fértiles del continente. A nivel mundial el país ofrece unas cifras importantes: en 2019 proporcionó el 42% de las exportaciones globales de aceite de girasol, así como el 16% de las exportaciones globales de maíz, el 9% de las exportaciones globales de cebada o el 9% de las exportaciones globales de trigo. Ucrania se encuentra también entre los primeros productores mundiales de patatas, zanahorias, calabazas, nueces, guisantes secos, cebada, centeno, etc.

Gracias a esta circunstancia, la economía ucraniana ha tenido en la exportación agrícola al exterior uno de sus principales motores. Europa ha constituido durante años uno de los tradicionales mercados a los que iban destinados sus productos. Rusia también ha sido durante muchos años uno de sus principales mercados, como antaño ocurría en la extinta Unión Soviética. En una posición no menos importante, numerosos lugares de Oriente Medio y África dependen de las importaciones agrícolas de Ucrania. Muchas de estas naciones son países que se encuentran en vías de desarrollo.

Buque de guerra ruso. Fuente: Ministerio de Defensa de Rusia / TASS

En la actualidad, la situación bélica ha influido considerablemente en la vida de Ucrania al tiempo que el bloqueo naval ha cortado el tráfico naval. Desde hace semanas en los silos de Odesa se acumulan una gran cantidad de granos, trigo y maíz. Recientemente un funcionario de la ONU declaró que cerca de veinticinco millones de granos se encuentran “atrapados” en el país. La inmovilización de estas materias primas supone un duro revés para una economía que ya se encuentra muy afectada por la conflagración. Recientemente el presidente Volodymyr Zelensky reconocía el golpe que esto supone para Ucrania, al tiempo que afirmaba que “por primera vez en décadas” en Odesa no había “movimiento regular de la flota mercante”.

A nivel internacional, la situación no pinta mucho mejor. El bloqueo del trigo, grano o el aceite de palma se proyecta como una alargada sombra sobre muchos países de Oriente Medio y África, dada la estrecha dependencia que tienen de estos productos. Son ya varias las voces que han alertado de las graves consecuencias que podría generar esta situación si se prolonga en el tiempo. Por otro lado, los precios de los mercados internacionales se han incrementado súbitamente y han provocado que en algunos países limiten las exportaciones al extranjero por temor a las carestías. Incluso la propia Unión Europea está viéndose afectada por esta coyuntura.

Rutas alternativas al bloqueo

Desde finales de febrero el principal contacto de Ucrania con el resto del mundo ha sido a través de sus fronteras occidentales, es decir, a través de Polonia y, en menor medida, Eslovaquia, Hungría o Rumanía. Por ello, desde ámbitos oficiales se ha propuesto establecer una vía alternativa a la ruta marítima que permita dar salida al importante stock de granos. La idea sería establecer un corredor terrestre a través de Polonia que llegue a los puertos del mar Báltico, como Gdynia o Danzig. El ferrocarril estaría llamado a tener un papel clave en este posible corredor.

La idea, sin embargo, presenta diversas dificultades. Para empezar, la red ferroviaria ucraniana no es compatible con el sistema predominante en la zona UE, pues sus vías disponen de un ancho distinto al europeo. Ya de entrada esto supone que las mercancías procedentes de Ucrania tendrían que cambiar de tren al llegar a la frontera polaca y ser trasbordadas a un tren de ancho europeo. Esta operación de traslado de mercancías sería compleja y costosa, lo que encarecería el precio del producto. Otro problema lo constituye la congestión logística que ya existe en la zona fronteriza polaco-ucraniana, circunstancia que previsiblemente alargaría todas estas operaciones. Por último, la red ferroviaria ucraniana se ha visto afectada por las acciones bélicas y es muy posible que no se encuentre en plenas condiciones para afrontar un gran volumen de transportes.

Estación de clasificación. Fuente: David Payr / RCG

En caso de que fuera posible trasladar las mercancías desde Odesa y otros puertos hasta Polonia, existen otras dificultades. Adina Valean, la comisaria europea de Transportes, señaló recientemente que se necesitarían unos 10.000 vagones de mercancías y barcazas para acometer las labores de transporte. De la noche a la mañana no se puede echar mano de semejante conjunto logístico, y menos aún en el difícil contexto que atravesamos. Así mismo, se deberían habilitar las instalaciones de clasificación polacas para un gran volumen de movimientos, mientras que los puertos del Báltico deberían estar preparados para afrontar una mayor carga de trabajo. Es difícil que todo esto no acabase afectando de alguna manera a la propia dinámica económica de Polonia.

Pero esta también es una lucha contra el tiempo: el trigo no puede estar en almacenes eternamente, pues se corre el riesgo de que se eche a perder. Y en el actual contexto bélico, Ucrania necesita darle salida a sus productos lo antes posible. La comisaria europea Valean ha hecho referencia a un plazo de tres meses durante el cual se debería procesar la venta del grano ucraniano. Está por ver si, en caso de que se llegara a establecer un corredor terrestre, el tiempo está del lado ucraniano.


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Licenciado en Historia por la Universidad de Granada. Doctor/PhD (Universidad de Córdoba). Me interesa la historia contemporánea, y en especial España, Alemania y Japón. Investigando sobre la imagen española de Japón.

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