
El año 2025 ha concluido con una noticia que ha pasado muy desapercibida, pero que constituye un reflejo de los tiempos actuales. En Dinamarca, las autoridades han suprimido el servicio postal estatal, lo que ha supuesto que desde el día 30 de diciembre dejen de entregarse cartas. Ello pone fin a un servicio que fue instaurado en 1624, siendo la nación nórdica el primer país europeo que da un paso de este tipo.
La empresa estatal de Correos (PostNord) a partir de ahora se va a centrar en el servicio de paquetería. Será posible seguir recibiendo cartas en los domicilios particulares, pero esta es una función que solo llevarán a cabo los operadores privados. Como reflejo de la nueva realidad, ha despedido a 1.500 empleados y ha comenzado a retirar los buzones de las calles.
En el trasfondo de una decisión de este calibre se encuentra un hecho que se impone por su propio peso: cada vez se enviaban y recibían menos cartas en Dinamarca. La digitalización ha echado por tierra el formato de papel. El envío de facturas y comunicaciones oficiales se realiza cada vez más por vía digital.
O ese es uno de los argumentos esgrimidos por PostNord, que aduce que Dinamarca es uno de los países más digitalizados del mundo. De acuerdo con la empresa estatal, desde el año 2000 el envío de cartas en el país nórdico se ha reducido en más de un 90%. Además, el formato digital resulta mucho más barato que hacerlo en papel.
Sin embargo, el verdadero origen de este desenlace está en la liberalización del mercado postal emprendido por el gobierno socialdemócrata de Mette Frederiksen. Este proceso empezó en 2023, e incluyó suprimir la obligación del Estado de garantizar la entrega postal en todos los puntos geográficos del país. En estas circunstancias, la falta de rentabilidad es la razón que se ha aducido para suprimir el servicio postal estatal.
El envío de cartas no ha desaparecido per se, y por el momento va a seguir siendo desempeñado por una empresa privada: Dansk Avis Omdeling. Cabe señalar que el Estado no ha perdido sus prerrogativas respecto al servicio postal. Pero, de momento, los responsables políticos daneses tienen claro que esa dinámica es historia y no volverá.
La empresa Dansk Avis Omdeling (Dao) no considera que el reparto de cartas vaya a ser un mal negocio. Así lo expresaba recientemente en una entrevista el director ejecutivo de esta compañía, Hans Peter Niessen, que puntualizaba que Dao va a hacerse cargo de la entrega de la mayoría del servicio postal en Dinamarca.
El hecho de que el servicio postal físico, considerado una infraestructura crítica, se vaya a convertir de facto en un monopolio privado ha despertado algunas suspicacias. Durante los últimos años se ha comprobado la importancia que juegan las infraestructuras críticas de un país en situaciones excepcionales, como una pandemia o un conflicto bélico.
Está por ver cómo se desarrolla esta nueva coyuntura, pero no es descartable que el paso dado por las autoridades danesas sea copiado por otros países europeos. Lo único seguro es que la empresa estatal, PostNord, va a tener una dura competencia en los servicios de paquetería por parte de los gigantes del sector privado.
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