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Crisis de gobierno en Francia: Macron cambia de primer ministro

Gabriel Attal, nuevo primer ministro de Francia tras la dimisión de Elisabeth Borne.
Gabriel Attal, nuevo primer ministro de Francia tras la dimisión de Elisabeth Borne. Fuente: redes sociales de Attal

El lunes 8 de enero, Elisabeth Borne presentó su dimisión como primera ministra al presidente francés Emmanuel Macron. Borne, de quien se decía que iba a suponer un puente entre la izquierda y la derecha, solo ha durado 20 meses en el cargo. Su sustituto será Gabriel Attal, ministro de Educación y ex ministro de Hacienda, así como portavoz del gobierno. Attal, de 34 años, se convierte en el primer ministro más joven de la historia de la Quinta República. 

El cambio en el puesto por parte de Macron es muestra de la intención del presidente de darle un nuevo giro a su gobierno ante las elecciones europeas dentro de seis meses. Estas se anunciaban complicadas debido al ascenso de la extrema derecha de Reagrupación Nacional, así como del Partido Socialista. La figura de Borne estaba fuertemente desgastada, sobre todo tras la adopción de la polémica ley de inmigración que ha fracturado el campo presidencial y ha provocado la dimisión de Aurélien Rousseau, entonces el ministro de Sanidad.

Para ampliar: El gobierno francés aprueba la ley de inmigración gracias a los votos de la extrema derecha

La pérdida de la mayoría en la Asamblea Nacional francesa tras las elecciones legislativas de 2022 ha supuesto un quebradero de cabeza para Borne. Es evidente que no ha sido la causa de la reducción electoral del campo presidencial, pero como primera ministra ha fracasado a la hora de elaborar mayorías transversales para sacar la legislación adelante. Demasiadas veces ha tenido que recurrir al artículo 49.3 –que permite saltarse el voto en la Asamblea– para poder aprobar leyes de calado como la reforma de las pensiones.

Bajo este contexto político complejo, Macron debe hacer encaje de bolillos para poder satisfacer tanto a su ala izquierda como a su derecha. El frente más progresista se encuentra más alienado tras la aprobación de la ley de inmigración gracias a los votos de los Republicanos y Reagrupación Nacional. Mientras tanto, el sector a la derecha desea adquirir más poder para así combatir en el mismo terreno, y a su juicio, de una forma más eficaz, el buen momento que atraviesa la extrema derecha.

En el pasado, Macron decidió hacer un viraje a la derecha, concretamente con la designación de Jean Castex como primer ministro, y sobre todo con la llegada de Gerald Darmanin a la cartera de Interior. La estrategia del mandatario galo se basaría en asegurar el voto de la derecha, destruyendo al campo de los Republicanos, dando por hecho el apoyo de la izquierda ante una futura confrontación con Marine Le Pen. Un escenario que se produjo, pero que fue más igualado de lo esperado y que tuvo luego sus consecuencias en la perdida de la mayoría presidencial en las elecciones legislativas.

Para ampliar: El 49.3 de la Constitución francesa: el legado de De Gaulle

El nuevo primer ministro, Gabriel Attal, representa el ala pura macronista. Joven centrista proveniente del partido socialista francés que ingresó en las filas de la República En Marcha –partido del presidente– ya en 2017. Desde entonces, y pese a su juventud, Attal ya ha recalado en varios puestos importantes como ministro de Hacienda o portavoz del gobierno. De esta manera, con este nombramiento, Macron busca “regenerar” su proyecto e insuflar un nuevo aire ante unas elecciones europeas que pueden ser claves para establecer un nuevo balance de fuerzas en Bruselas. 

En las quinielas para el puesto estaban los nombres de Julien Denormandie, de 43 años, uno de los principales asesores del jefe del Estado desde hace diez años; y Sébastien Lecornu, de 37 años, actual ministro de Defensa proveniente del ala derechista, que a lo largo de los años se ha hecho un hueco en el círculo de asesores políticos de Macron. En todo caso, lo que demuestra el presidente galo es que con Attal busca una persona de confianza con un perfil político y tener aún más amarrado el partido en torno a su figura. Además, al contrario de los otros pretendientes ya comentados, Attal cuenta con popularidad, siendo según las encuestas una de las personalidades políticas que más gustan a los franceses. Como ministro de Educación ha destacado sus anuncios sobre la prohibición de la abaya en las escuelas, la lucha contra el acoso escolar y el regreso de los uniformes para los alumnos.

Por su parte, la oposición no ha tardado en reaccionar al nombramiento. Cabe destacar la respuesta de la Francia Insumisa, que ha pedido que Attal ponga su cargo a disposición de una votación de confianza de la Asamblea Nacional. Si no se produce dicho voto, el partido de izquierdas ha prometido una moción de censura. Lo que queda claro es que la oposición ve en Attal a una especie de extensión de un Macron manteniendo de esta manera su aura “jupiteriana”. En el Elíseo es donde se controla toda Francia.

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