
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, anunció que eliminará gran parte de los aranceles aplicados a productos procedentes de Estados Unidos. Esta medida llega tras meses de negociaciones entre ambos gobiernos, amenazas de anexión, acusaciones cruzadas y críticas por parte de altos cargos republicanos, como el embajador en Canadá, Pete Hoekstra, que llegó a afirmar que Ottawa estaba poniendo en peligro las conversaciones con sus tarifas compensatorias.
Cambio de estrategia en Canadá
El anuncio por parte de Mark Carney llegó un día después de mantener una llamada telefónica con Donald Trump y supone un cambio en la política exterior canadiense con respecto a la guerra comercial emprendida por su homólogo estadounidense.
Hay que recordar que el propio Carney consiguió ganar las elecciones de marzo gracias a su duro discurso en contra de la política arancelaria de su vecino norteamericano. Desde la elección de Trump, las tensiones entre Estados Unidos y Canadá fueron creciendo debido a las amenazas y las acciones de la nueva administración republicana. La presión desde Washington fue en aumento con tarifas cada vez más elevadas, nuevas demandas políticas e incluso proclamas de anexión.
De hecho, la estrategia asertiva de Trump también generó un auge del nacionalismo canadiense. Testigo de esta tendencia fueron las gorras con el lema "Canadá no está en venta" que se hicieron virales. El nacionalismo canadiense siempre ha sido algo difícil de definir, pero su primera característica es la de “no ser estadounidense”.
Pese a las tensiones, Carney parece inclinarse por la distensión. Las tarifas impuestas por Ottawa ascendían al 25% y afectaban a productos estadounidenses por un valor aproximado de 30.000 millones de dólares.
Estas medidas arancelarias fueron una respuesta directa a las disposiciones adoptadas por la administración republicana, que aún mantiene vigentes cargos del 35% sobre los bienes canadienses que no cumplen con lo establecido en el acuerdo de libre comercio entre ambos países –el T-MEC, que también incluye a México–.
Asimismo, Washington –al igual que con el resto de países, excepto Reino Unido– mantiene un 50% de aranceles sobre las importaciones de acero y aluminio, junto con un 25% sobre automóviles y sus componentes. Ottawa, por su parte, sigue aplicando un 25% a las adquisiciones de acero, aluminio y vehículos estadounidenses, mientras intenta negociar nuevas condiciones en estos sectores.
La importancia del T-MEC
Aunque la eliminación de los aranceles anunciada por el líder del Partido Liberal de Canadá ha sorprendido a muchos, se puede entender teniendo en cuenta la revisión del T-MEC que tendrá lugar en julio de 2026. Carney podría estar buscando el escenario más favorable, dado que el tratado de libre comercio permite actualmente que alrededor del 85% de los productos canadienses que ingresan a Estados Unidos lo hagan libres de tarifas.
En este sentido, el mandatario canadiense declaró: “Mientras trabajamos para resolver las cuestiones comerciales pendientes con Estados Unidos, es importante que hagamos todo lo posible para preservar esta ventaja única para los trabajadores y las empresas nacionales”.
Habrá que esperar para ver si este giro por parte del gobierno de Mark Carney ayuda al país a negociar mejores condiciones en sectores como el de los automóviles y piezas de automóviles y si supone una victoria política para el presidente, que actualmente cuenta con índices de aprobación muy altos. O si, por el contrario, es visto como una sumisión hacia Washington y una estrategia que muestra debilidad.
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