
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el sábado 3 de febrero tres órdenes ejecutivas que imponían aranceles del 25% a las importaciones procedentes de Canadá –solo un 10% para las energéticas– y México, y del 10% a las de China. Inicialmente, estos aranceles debían entrar en vigor el 4 de febrero, pero tras negociaciones de última hora con México y Canadá, su aplicación se ha aplazado un mes.
Los aranceles anunciados por Trump pueden suponer no solo un golpe crítico al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), sino el inicio de una posible guerra comercial en América del Norte, que tiene visos de internacionalizarse aún más, puesto que el presidente republicano ya ha avisado que la Unión Europea es la siguiente en la lista.
Justificación de los aranceles
Desde la Casa Blanca han justificado la imposición de aranceles debido a los problemas que sufre Estados Unidos con respecto a la inmigración irregular y al tráfico de drogas, concretamente de fentanilo. Para ello, se han amparado en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA).
Trump defiende que con estos aranceles se busca no solo “proteger a los estadounidenses”, sino también presionar a estos tres países para que se involucren de verdad en la resolución de estas problemáticas. Según las declaraciones realizadas por el presidente, “esto se hizo debido a la gran amenaza de los extranjeros ilegales y de las drogas mortales que matan a nuestros ciudadanos".
La retórica esgrimida por Trump y su gobierno gira en torno a que estos tres países no han cumplido con las promesas de detener los flujos de droga hacia territorio estadounidense. Responsabiliza a México de tener a los cárteles como principales traficantes a nivel global de fentanilo, metanfetaminas y otras sustancias ilícitas. Además, lanzó una dura acusación contra el gobierno de México, al que señala por sostener una alianza con los grupos del crimen organizado, lo cual supone una amenaza para la seguridad y salud nacional de Estados Unidos.
Trump afirma que el gobierno mexicano "ha proporcionado refugios seguros a los cárteles para que se dediquen a la fabricación y el transporte de drogas ilícitas, que en conjunto han provocado la muerte por sobredosis de cientos de miles de víctimas estadounidenses”. Adicionalmente, ha hecho especial hincapié en el déficit comercial que tienen con México, llegando a decir que están subsidiando a su vecino del sur.
Por su parte, acusa a Canadá de permitir mayores flujos de fentanilo y de migrantes. La posición contra su vecino del norte ha ido más allá al afirmar que Canadá debería ser el estado número cincuenta y uno, siendo esta la única forma de evadir los aranceles. En este sentido, China se ha visto afectada con un porcentaje inferior, del 10%, pero las críticas vertidas hacia el gigante asiático han mantenido la dureza.
El presidente Trump sostiene que mantendrá los aranceles hasta que Pekín ofrezca plena cooperación en la lucha contra el fentanilo. Acusa al Partido Comunista de financiar, a través de subvenciones, a empresas químicas en China responsables de su producción. Además, añade que compañías chinas han creado un sistema para ocultar el contenido de los paquetes enviados a Estados Unidos mediante la generación de facturas falsas, embalaje engañoso y métodos que dificultan la identificación de los distribuidores.
Respuesta a los aranceles de Estados Unidos
Las respuestas no se han hecho esperar, aunque las negociaciones de última hora han llevado a México y Canadá a revertir las medidas adoptadas en represalia. Trudeau recordó que Ottawa siempre ha sido fiel aliado de Estados Unidos y ha prestado su ayuda en distintos conflictos bélicos y en catástrofes naturales como los incendios en California.
En rueda de prensa, Trudeau anunció aranceles equivalentes del 25% sobre importaciones estadounidenses por un valor de unos 150.000 millones de dólares canadienses, afectando a productos como el alcohol, frutas o electrodomésticos. Del mismo modo, cabe resaltar que se ha llamado al boicot de productos estadounidenses y sustituirlos por aquellos fabricados en Canadá.
Sheinbaum también expresó su descontento y calificó las medidas como un acto de agresión económica. La presidenta mexicana subrayó que los aranceles podrían costar hasta 400.000 empleos en Estados Unidos y aumentar significativamente los precios para los consumidores estadounidenses. Además, añadió que México impondría aranceles de represalia y medidas no arancelarias, al tiempo que defenderá los intereses del país y rechazará las acusaciones de la Casa Blanca sobre presuntas alianzas con organizaciones criminales.
China respondió que la crisis del fentanilo es un problema interno de Estados Unidos y que ha hecho todo lo posible por cooperar. De hecho, el Ministerio de Exteriores resaltó que Pekín fue pionero en 2019 al incluir al fentanilo y precursores químicos bajo regulación. Asimismo, prometió tomar contramedidas para proteger sus intereses legítimos y anunció que llevará esta disputa a la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Por otro lado, China ha introducido aranceles del 15% a diversos productos de Estados Unidos, como el carbón y el gas natural licuado, y de un 10% al petróleo crudo, maquinaria agrícola y camionetas, entre otros bienes. A ello se unen controles de exportación de diversas tierras raras como el tungsteno, telurio, bismuto, molibdeno o indio, además de una investigación contra Google por presuntas prácticas monopolísticas
Estos aranceles impactan una parte significativa del comercio global, lo que ha provocado una reacción inmediata en los mercados. El dólar se ha fortalecido, acercándose a la paridad con el euro, mientras que el dólar canadiense y el peso mexicano han sufrido una depreciación.
Negociaciones de última hora con México y Canadá
Cuando la aplicación de los aranceles parecía cuestión de horas, saltaba la noticia de sendas llamadas telefónicas entre Trump y los mandatarios de México y Canadá, lo que permitió una solución temporal a la crisis.
Sheinbaum dio a conocer, por medio de su perfil en X, que había mantenido una conversación con el líder republicano en la que han acordado el despliegue inmediato de 10.000 miembros de la Guardia Nacional mexicana en la frontera norte con el objetivo de reducir el tráfico de drogas. Washington, por su parte, se ha comprometido a pausar los aranceles por un mes y a reforzar las medidas para frenar el tráfico de armas hacia México. Además, Trump ha señalado que los miembros de la Guardia Nacional desplegados también contribuirán a contener los flujos de migrantes en situación irregular.
Horas más tarde, se anunció un acuerdo entre Washington y Ottawa. Trudeau informó que su gobierno está implementando un plan fronterizo por valor de 1.300 millones de dólares cuyo objetivo es reforzar la frontera con Estados Unidos con nuevos helicópteros, tecnología y personal, además de mejorar la coordinación con las autoridades estadounidenses.
Adicionalmente, Ottawa se compromete a nombrar un zar del fentanilo, incorporar a los cárteles a la lista de organizaciones terroristas y crear una fuerza conjunta con Estados Unidos para la lucha contra el crimen organizado, el fentanilo y el lavado de dinero. A cambio, la potencia norteamericana también aplaza un mes la aplicación de los aranceles.
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