
La alianza entre Armenia y Occidente ha dado dos pasos significativos en las últimas semanas: el inicio de los trámites para su adhesión a la Unión Europea y la firma de un acuerdo estratégico con Estados Unidos.
El gobierno armenio anunció el 8 de enero de 2025 su apoyo a un proyecto de ley que comenzaría las negociaciones diplomáticas para unirse a la Unión Europea. Más que un paso concreto de adhesión, la aprobación de esta normativa enviaría una señal clara a Bruselas sobre la voluntad de Ereván de formar parte del club comunitario.
El primer ministro Nikol Pashinyan ha aclarado que el público no debería esperar “un rápido proceso de adhesión”, ya que la integración tendría que ser aprobada por un referéndum. Un día antes de la presentación del proyecto de ley, el ministro de Exteriores armenio hizo público que el país podría firmar un acuerdo de liberalización de visas con Bruselas en los próximos meses.
A pesar de las buenas relaciones entre Armenia y la Unión Europea, el proceso de adhesión, de dar comienzo, supone un desafío muy largo y complicado. A las dificultades habituales que enfrentan todos los países interesados, se le suman varios factores específicos de Armenia: su posición geográfica, al no compartir ninguna frontera física con Estados miembro; su enemistad con Azerbaiyán, un gran aliado gasístico Bruselas; y su dependencia respecto a Rusia.
Ereván lleva un tiempo buscando enfriar las relaciones con Moscú, pero el país vecino continúa teniendo una base militar en territorio armenio y el desacoplamiento diplomático no ha evitado que ambos países continúen siendo importantes socios comerciales.
En este sentido se ha pronunciado Dimitri Peskov, secretario de prensa del Kremlin, quien ha declarado que la intención de acceder a la Unión Europea es “definitivamente un derecho soberano de Armenia”, pero que esa integración no es compatible con seguir formando parte de la Unión Económica Euroasiática (UEE) –organización compuesta por cinco Estados postsoviéticos de Eurasia–. Peskov también ha señalado que “estamos seguros de que la membresía de Armenia en la UEE les está haciendo mucho bien”.
Armenia se acerca a Estados Unidos
Otra importante señal de la cercanía de Armenia con sus nuevos socios occidentales ha sido la firma, el 14 de enero de 2025, de un acuerdo de alianza estratégica con Estados Unidos. Este documento supone otra clara declaración de intenciones, recogiendo la formación de una comisión que buscará aumentar la cooperación en áreas clave como la economía, la seguridad y la defensa o la cooperación energética.
Con estos pasos, Ereván continúa buscando un nuevo socio que lo defienda ante una posible agresión azerí. Armenia ha logrado el estatus de socio estratégico de Washington, lo que le otorga cierta prioridad en materias de cooperación de seguridad y defensa, pero no le brinda todas las garantías de seguridad que tendría como aliado estratégico.
Nikol Pashinyan parece buscar esa alianza estratégica, aunque igual que en el caso de la integración europea, queda por ver hasta qué punto le interesa a Estados Unidos decantarse por Armenia frente a Azerbaiyán, un país estratégicamente más importante.
Por el momento, el Cáucaso atraviesa una paz inestable, constantemente amenazada por las advertencias de guerra emitidas por Azerbaiyán. A principios de enero, el presidente azerí, Ilham Aliyev, acusó al gobierno armenio de “fascista” y de ser una “fuente de amenazas para la región”, señalando que “el fascismo debe ser erradicado, ya sea por el liderazgo armenio o por nosotros”. Aunque las negociaciones entre ambos continúan abiertas, el progreso está siendo muy lento. Este tipo de declaraciones buscan presionar a Armenia a aceptar condiciones desfavorables bajo amenaza.
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