
El pasado mes de marzo se celebró en Atenas una cena a la que asistieron varios funcionarios griegos y estadounidenses. Entre ellos se encontraban la embajadora de Estados Unidos en Grecia, Kimberly Guilfoye, y el ministro de Energía griego, Stavros Papastavrou. Según un artículo de The Wall Street Journal, el cual cita a una persona presente en el encuentro, ambos comenzaron una discusión.
Conforme a la información, que también ha confirmado The Financial Times, Guilfoye hizo referencia a la crisis política en Rumanía que amenazaba con colapsar el Gobierno de Ilie Bolojan y afirmó: “Podemos hacer eso con cualquier país que queramos. Podemos hacerlo aquí”. Papastavrou, por su parte, respondió que Estados Unidos no podía sustituir al Ejecutivo griego, ya que había sido elegido por el pueblo.
Kimberly Guilfoye, exfiscal de Los Ángeles y expresentadora de Fox, estuvo prometida con Donald Trump Jr. durante los años del primer mandato de Trump. Ferviente defensora del presidente y del movimiento MAGA, fue nombrada embajadora de Estados Unidos en Grecia en septiembre de 2025.
Más allá de la gravedad de sus palabras, que su abogado ha negado, el escándalo ha estallado al relacionarse con un video grabado por Flashpaparazzi el 31 de marzo en un restaurante de Bucarest, donde puede verse a Guilfoye reunida con Sorin Grindeanu, líder del Partido Socialdemócrata de Rumanía (PSD), el asesor presidencial Florin Vlădică y el entonces ministro de Energía, Bogdan Ivan, también del PSD, entre otras personas.
El trasfondo de la controversia
Lo relevante de esta reunión es el contexto en el que se produjo. En marzo, el PSD planeaba abandonar la coalición cuatripartita liderada por Bolojan, del Partido Nacional Liberal (PNL), también compuesta por los liberales de la Unión Salvar Rumanía (USR) y la minoría húngara de la Unión Democrática de los Húngaros (UDMR).
Los socialdemócratas estaban preparando un referéndum interno para decidir si permanecer o no en el Ejecutivo. Finalmente, la votación se llevó a cabo en abril, con un resultado abrumador a favor de abandonar el Gobierno. Consecuentemente, los ministros del PSD dimitieron.
Un mes después, en mayo, los de Grindeanu presentaron una moción de censura junto con los principales partidos de la ultraderecha rumana: la Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR), la formación SOS Rumanía y los soberanistas de Paz - Primero Rumanía.
La moción salió adelante y derribó al Gobierno liderado por el PNL tras menos de un año al frente del país. Llegados a este punto, ¿qué interés podría tener Washington en apoyar a los socialdemócratas rumanos para que acabaran con Ilie Bolojan?
Desde su nombramiento como embajadora, Guilfoyle ha defendido públicamente el proyecto del Corredor Vertical en numerosas ocasiones. Este consiste en una iniciativa para mejorar y expandir la infraestructura del gasoducto transbalcánico –originalmente utilizado para enviar gas ruso a los Balcanes– para poder transportar gas natural licuado de forma bidireccional.
En concreto, Grecia recibiría gas procedente de Estados Unidos por mar, el cual sería exportado hacia los Balcanes y Europa del Este, hasta Ucrania y Moldavia. El proyecto tiene como objetivo diversificar el suministro europeo de gas y reducir la dependencia del extraído en Rusia.
De hecho, la iniciativa viene de lejos. Surgió inicialmente en 2016 entre Grecia, Bulgaria, Rumanía y Hungría. Más adelante se unirían Ucrania, Moldavia, Serbia, Eslovaquia y Macedonia del Norte.
Tras la vuelta de Trump a la Casa Blanca, Washington ha presionado a sus socios europeos para que aumenten sus importaciones de gas natural licuado producido por empresas estadounidenses. Tanto la Unión Europea como la mayor parte de los países europeos, que buscan reducir al mínimo las compras de gas ruso y diversificar sus fuentes de suministro de energía, han correspondido a las presiones de Estados Unidos, incluso a costa de pagar precios más elevados.
Sin embargo, Bolojan se mostró reacio a la entrada de gas estadounidense en el mercado rumano. Por un lado, el país se prepara para aumentar su propia producción con la explotación del yacimiento Neptun Deep en el mar Negro, lo que le permitiría extraer una cantidad más que suficiente para cubrir las necesidades de consumo de Rumanía.
Por otro lado, el gas procedente de Estados Unidos se vende a precios significativamente superiores a los del mercado. Esto cobra especial relevancia en un país que atraviesa una grave crisis económica y que registra la tasa de inflación más elevada de toda la Unión Europea.
En cambio, tanto el presidente, Nicusor Dan, como el exministro de Energía, Bogdan Ivan, mostraron su interés en la iniciativa estadounidense. De hecho, Ivan habría presionado al primer ministro para que firmara un acuerdo de compra con Estados Unidos para evitar “el riesgo de estancamiento diplomático” entre ambos países, algo que Bolojan rechazó. Poco después, llegaría la moción de censura.
El parlamento rumano rechazó este miércoles al tercer candidato a primer ministro en menos de tres meses. Siegfried Muresan no sumó los apoyos necesarios para ser investido. Este nuevo estancamiento, junto con el escándalo de Guilfoye, apunta a favorecer aún más a los partidos euroescépticos y ultraconservadores del país, en especial a AUR y su líder, George Simion.
Entre acusaciones de injerencia rusa y detenciones de candidatos presidenciales, las palabras de la embajadora no han hecho más que echar más leña al fuego de una crisis política en Rumanía que no parece tener una solución a corto plazo. La imposibilidad de formar Gobierno parece abocar al país a unas elecciones anticipadas o a que el presidente proponga como primer ministro a algún candidato de la derecha radical.
Suscríbete y accede a los nuevos Artículos Exclusivos desde 3,99€
Si escoges nuestro plan DLG Premium anual tendrás también acceso a todos los seminarios de Descifrando la Guerra, incluyendo directos y grabaciones.







