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La victoria de Argentina frente a Inglaterra en el Mundial aviva el conflicto por las Islas Malvinas

El reclamo de Argentina sobre las Islas Malvinas tras la victoria ante Inglaterra en el Mundial vuelve a situar el conflicto en el foco.
El reclamo de Argentina sobre las Islas Malvinas tras la victoria ante Inglaterra en el Mundial vuelve a situar el conflicto en el foco. Fuente: Gonchui - bajo CC BY-SA 3.0

Tras la victoria de Argentina 2 a 1 sobre Inglaterra en la semifinal del Mundial de Fútbol disputada en Atlanta, Estados Unidos, el gobierno del Reino Unido solicitó a la FIFA que investigue a la selección argentina por un gesto realizado durante los festejos posteriores al encuentro.

Varios futbolistas posaron con una pancarta en la que podía leerse "Las Malvinas son argentinas", en alusión al histórico reclamo de soberanía que mantiene Argentina sobre el archipiélago, ocupado por el Reino Unido –que lo denomina Falkland Islands– y reconocido por las Naciones Unidas como un territorio pendiente de descolonización.

La acción generó una reacción inmediata de las autoridades británicas, que consideran que ese tipo de manifestaciones vulneran las normas de la FIFA sobre la prohibición de mensajes políticos en el terreno de juego y en los actos oficiales vinculados a la competición.

Peter Kyle, secretario británico de Negocios, calificó la actitud de los jugadores como "totalmente inapropiada" y respaldó el pedido para que el organismo rector del fútbol analice lo sucedido. Previamente, figuras del gobierno de Javier Milei habían prometido que ni la hinchada ni los jugadores de Argentina reivindicarían la causa Malvinas durante el partido. 

Dos siglos de conflicto

La disputa por la soberanía de las Islas Malvinas constituye uno de los conflictos territoriales más prolongados del sistema internacional contemporáneo. Desde la ocupación británica de 1833, la República Argentina ha sostenido de manera ininterrumpida que el archipiélago forma parte de su territorio nacional y que la presencia del Reino Unido responde a una situación colonial aún pendiente de resolución.

Esta posición no solo estructura la política exterior argentina, sino que posee jerarquía constitucional: la Disposición Transitoria Primera de la Constitución establece como objetivo permanente la recuperación del ejercicio pleno de la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes, por medios pacíficos y conforme al derecho internacional.

La fundamentación jurídica del reclamo argentino descansa, en primer lugar, sobre el principio del uti possidetis iuris, ampliamente aplicado durante los procesos de independencia latinoamericanos.

Para ampliar: Apuntes a 40 años de la Guerra de las Malvinas

Este principio sostiene que los nuevos Estados surgidos de la descolonización o de procesos de lucha por la liberación nacional heredan los límites territoriales de las entidades administrativas coloniales que les precedieron.

En consecuencia, las Provincias Unidas del Río de la Plata, constituidas a partir del antiguo Virreinato del Río de la Plata, sucedieron jurídicamente a la Corona española en los territorios que integraban dicha jurisdicción, entre ellos las Islas Malvinas.

Desde esta perspectiva, la sucesión estatal constituye un elemento central de la posición argentina. Tras el proceso independentista iniciado en 1810, las nuevas autoridades ejercieron actos efectivos de administración sobre el archipiélago.

Durante la década de 1820 y comienzos de la de 1830 se desarrollaron actividades de poblamiento, explotación económica y organización institucional, destacándose la actuación de Luis María Vernet como cabeza de la exploración argentina en la isla Soledad. Según Argentina, estas acciones acreditan un ejercicio efectivo de autoridad estatal previo a la ocupación británica.

Las Malvinas... ¿son argentinas?

La intervención militar del Reino Unido en enero de 1833 interrumpió ese control efectivo, pero no produjo una transferencia legítima de soberanía ni una renuncia argentina a su reclamo.

Buenos Aires protestó formalmente la ocupación desde sus inicios y mantuvo ese reclamo de forma constante durante los casi dos siglos transcurridos desde entonces. La continuidad de esas protestas constituye uno de los argumentos utilizados para sostener que nunca existió consentimiento argentino respecto del dominio británico. El caso presenta, además, una dimensión internacional relevante.

Las Naciones Unidas incluyen a las Islas Malvinas entre los territorios no autónomos pendientes de descolonización y, mediante diversas resoluciones de la Asamblea General y del Comité Especial de Descolonización, han instado a Argentina y al Reino Unido a reanudar las negociaciones para encontrar una solución pacífica a la controversia de soberanía y para encauzar la devolución del control del territorio en favor del país latinoamericano.

La Guerra de Malvinas de 1982 tampoco modificó la naturaleza jurídica del asunto. La recuperación temporal del control por parte del Estado argentino y la posterior invasión británica alteraron la situación militar sobre el terreno, pero no resolvieron la controversia de soberanía.

Mapa histórico de Sudamérica, incluyendo las Islas Malvinas.
Mapa histórico de Sudamérica, incluyendo las Islas Malvinas. Fuente: Douglas Fernand - bajo CC BY 2.0

El conflicto se desarrolló en un contexto internacional complejo, marcado por el apoyo político y militar brindado por Estados Unidos y otros aliados occidentales al Reino Unido, mientras que diversos países latinoamericanos, entre ellos Perú, ofrecieron respaldo diplomático y material a Argentina.

Más de cuatro décadas después del conflicto bélico, la controversia permanece vigente. Para la doctrina jurídica argentina, el principio de sucesión estatal, el ejercicio histórico de administración anterior a 1833, la continuidad del reclamo diplomático y el reconocimiento internacional de la existencia de una disputa constituyen los principales fundamentos que sostienen la reivindicación de soberanía.

Desde esta perspectiva, la cuestión Malvinas continúa siendo un asunto de descolonización pendiente cuya resolución, conforme al derecho internacional, debe alcanzarse mediante negociaciones pacíficas entre las partes.

Esta posición política se encuentra ampliamente extendida en la sociedad civil argentina, así como en su arco político. No obstante, el gobierno de Javier Milei ha defendido posiciones ambiguas al respecto, a punto tal de afirmar que serán los “malvinenses” quienes deberán decidir, llegado el momento, si quieren ser argentinos o británicos, rompiendo con la postura histórica del Estado argentino. 

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