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La caída de Nicolás Maduro

La captura de Nicolás Maduro supone un antes y un después en Venezuela, pero no pone fin al régimen chavista, al menos por ahora.
La captura de Nicolás Maduro supone un antes y un después en Venezuela, pero no pone fin al régimen chavista, al menos por ahora.

Resolución Absoluta. Así fue nombrada la operación de Estados Unidos en suelo soberano venezolano para capturar a Nicolás Maduro Moros, presidente hasta entonces de la República Bolivariana de Venezuela. La orden, dada por el presidente Donald Trump a las 23:46 horas del 2 de enero de 2026, fue ejecutada con éxito en un intervalo inferior a las 24 horas.

La captura de Nicolás Maduro

Alrededor de las 2 de la madrugada, hora venezolana, el cielo nocturno de Caracas y las ciudades aledañas se iluminaba por las explosiones derivadas de los bombardeos norteamericanos. Las bases aéreas de Higuerote, Charallave, La Carlota, El Libertador, Barquisimeto y La Carlota fueron atacadas. La misma suerte corrieron el puerto de La Guaira y la base naval de Meseta de Mamo.

Dicha acometida tenía por objetivo crear un corredor aéreo alrededor de Caracas que permitiera la actuación de las fuerzas especiales. Una vez creado, el contingente principal se internó en la urbe atacando el Palacio de Miraflores, el Cuartel de la Montaña 4F, el municipio de El Hatillo y Fuerte Tiuna. 

Por un momento, la incertidumbre se apoderó del país latinoamericano. Se desconocía el paradero y el estado de los cuatro principales líderes del movimiento chavista: Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Vladimir Padrino y Delcy Rodríguez.

No fue hasta las 5 de la madrugada, hora local, que Donald Trump posteó en la red social Truth Social que Nicolás Maduro y su mujer, Cilia Flores, se encontraban bajo arresto en el buque USS Iwo Jima.  

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En las siguientes horas, los rumores sobre las muertes del resto de líderes chavistas se disiparon a medida que hicieron declaraciones públicas. Delcy, aún en calidad de vicepresidenta, exigió una prueba de que Nicolás Maduro seguía con vida y condenó la agresión. Mientras tanto, fuentes estadounidenses afirmaron no haber sufrido ninguna baja y sus homólogas venezolanas estimaron en 40 los fallecidos de nacionalidad venezolana.

Confirmada la caída de Nicolás Maduro, el centro de atención se desplazó al ámbito jurídico. La corte del Distrito Sur de Nueva York publicó los cargos en contra del antiguo mandatario.

La acusación, en la que también figuraban su esposa y su hijo, así como Diosdado Cabello, el exministro del Interior Ramón Rodríguez Chacín y el líder del Tren de Aragua, Ramón Guerrero, exponía la existencia de una supuesta red de tráfico de cocaína que operaba en asociación con cárteles mexicanos y guerrillas colombianas.

La puesta en marcha de los mecanismos judiciales activó a los políticos. A las 11 de la mañana, hora local, Donald Trump realizó una rueda de prensa en su residencia de Mar-a-Lago en Palm Beach, Florida.

Acompañado del secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Guerra, Pete Hegseth; el director de la CIA, John Ratcliffe; el jefe del Estado Mayor, Dan Caine; y el asesor de seguridad Stephen Miller, se dispuso a perfilar públicamente las líneas estratégicas de Washington en Venezuela.

El día después en Venezuela

Las declaraciones de Trump enfatizaron la intención norteamericana de dominar la producción petrolera venezolana mediante la exigencia de una apertura comercial a las empresas estadounidenses bajo amenaza de continuar el bloqueo comercial de facto.

Además, el mandatario republicano lanzó indirectas a terceras potencias no hemisféricas en las cuales dejaba entrever que la Casa Blanca no obstaculizaría su acceso a dichos hidrocarburos. Estas declaraciones estaban dirigidas especialmente a China, en un intento de calmar al gigante asiático y evitar que Pekín obstaculice los objetivos e intenciones de Washington en Venezuela.

Uno de los puntos más destacados de la conferencia fue el descarte público de María Corina Machado como una candidata viable a ocupar el Palacio de Miraflores. “Una mujer muy agradable, pero no tiene ni el respeto ni el apoyo dentro del país”, sentenció Trump.

Con estas palabras, la posibilidad de un cambio de régimen en el corto plazo se disipó. Una expectativa que quedó sellada cuando se confirmó que el senador Marco Rubio y Delcy Rodríguez se mantenían en contacto. 

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La intervención de Rubio amplió el marco de actuación territorial para posibles futuras acciones militares. El político cubano-estadounidense puso el foco en su país de ascendencia. Afirmó que Venezuela y el movimiento chavista eran proxys de La Habana, lo cual hacía al gobierno de Miguel Díaz-Canel cómplice de los actos del Cártel de los Soles.

Mientras tanto, en Caracas, la cúpula del chavismo, reunida en un encuentro de emergencia, inició el procedimiento sucesorio. Esa misma noche, el Tribunal Supremo de Justicia nombró a Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela invocando el artículo 234.

Dicho párrafo solo contempla la ausencia temporal del presidente de la República, otorgando 90 días de gobierno a la presidenta encargada, los cuales son prolongables por la Asamblea Nacional y evitan la convocatoria de elecciones.

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