
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, ha anunciado que España alcanzará el objetivo de la OTAN de destinar el 2% del PIB al gasto militar antes de que finalice 2025, adelantándose al compromiso previo fijado para 2029. Para lograrlo, se incrementará el presupuesto en 10.400 millones de euros, elevando el desembolso total a aproximadamente 34.000 millones de euros. En 2024, España fue el país de la Alianza Atlántica con menor proporción de inversión en defensa respecto al PIB, con solo un 1,28%.
Este aumento responde a un contexto geopolítico y económico en rápida evolución, así como a las presiones recientes de Estados Unidos y la Unión Europea para acelerar el cumplimiento del objetivo. El propio Sánchez así lo expresaba en la rueda de prensa: “Con toda franqueza, si me hubieran preguntado hace años sobre mis prioridades de inversión, mi respuesta habría sido distinta. No es que nuestros valores hayan cambiado, el mundo lo ha hecho. El mundo de ayer ya no existe”.
Los fondos adicionales se destinarán, en parte, a mejorar las condiciones de los miembros de las Fuerzas Armadas (35% del gasto), quienes recibirán aumentos salariales significativos. Además, se priorizarán inversiones en telecomunicaciones, ciberseguridad (31%), adquisición de equipamiento militar (19%) e incluso reforzar las capacidades de emergencias y desastres (17%).
Sánchez ha asegurado que este incremento en el gasto militar no afectará al presupuesto social ni provocará un aumento de la deuda pública, ya que se financiará mediante la reorientación de los fondos europeos, ahorros gubernamentales y partidas presupuestarias no ejecutadas.
La estrategia ha sido aprobado por el Consejo de Ministros y será presentada a la Unión Europea y la OTAN. El presidente español ha declarado que su plan no requiere aprobación parlamentaria, pero comparecerá en el Congreso para explicar los detalles del mismo. En este sentido, dicho anuncio no ha contado con el apoyo de su socio de gobierno, Sumar, ni de sus socios parlamentarios como Podemos, Esquerra Republicana (ERC) o EH Bildu.
España y el gasto militar: ¿es suficiente?
Más allá de estas dinámicas políticas, conviene recordar que la verdadera fortaleza de una política de defensa no depende del porcentaje del PIB destinado al gasto militar, sino de las capacidades reales que se logren desarrollar con esa inversión. El objetivo del 2% del PIB en el marco de la OTAN es una referencia política, pero no garantiza por sí solo una defensa eficaz ni una contribución significativa a la seguridad colectiva. Un país puede gastar más y lograr menos si no invierte estratégicamente.
A nivel nacional y europeo, el enfoque debe centrarse en resultados concretos: personal formado, equipos modernos e interoperables, ciberdefensa y capacidad de despliegue. La integración industrial y la coordinación estratégica entre los Estados miembro son clave para evitar duplicidades y aumentar la eficiencia. En definitiva, lo importante no es cuánto se gasta, sino cómo se gasta y si ese gasto responde a un plan estratégico claro que refuerce capacidades reales.
Asimismo, cabe recordar que el ejército español adolece de múltiples problemas. En las últimas tres décadas, los países europeos han reducido sus Fuerzas Armadas y España no es una excepción. La importancia atribuida a la defensa ha disminuido tanto en la sociedad como en la clase política, lo que ha resultado en una degradación progresiva de la inversión en este ámbito.
Uno de los grandes desafíos que enfrenta el ejercito español es la escasez de municiones. Como consecuencia de la reducida inversión, los almacenes se han quedado prácticamente vacíos. La falta de municiones se ha convertido en un problema que amenaza seriamente la capacidad operativa y de disuasión de las Fuerzas Armadas.
Por poner un ejemplo significativo, España no llega a juntar 50 misiles de crucero Taurus, lo que implica que en caso de conflicto apenas tendría la capacidad de golpear objetivos enemigos en profundidad. Otro ejemplo destacable es la carencia de algo tan básico como la munición de fusil y ametralladora. La situación ha llegado a una situación tan crítica que el gobierno ha tenido que lanzar licitaciones de varias docenas de millones de euros para comprar munición y poder crear un stock aceptable.
No obstante, la munición no es lo único que escasea en el ejército español. El déficit de piezas de repuesto ha dejado centenares de sistemas de todo tipo, desde blindados hasta buques y aviones, completamente inoperativos. La propia ministra de Defensa, Margarita Robles, llegó a afirmar que la reserva acorazada española, que estaba compuesta por 50 carros Leopard 2A4, se encontraba en un “estado lamentable”. Por otro lado, España enfrenta una carencia crítica de sistemas de armamento, y muchos de los existentes son obsoletos, algunos incluso superando su vida útil.
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