
Ucrania está procediendo a la retirada paulatina de sus posiciones en la región rusa de Kursk. El colapso del norte de la línea ucraniana y la posterior captura de Sudzha, la capital, han acelerado los acontecimientos tras meses de combates. En agosto de 2024, el alto mando militar ucraniano decidió realizar un ataque relámpago sobre este óblast ruso, sorprendiendo a Moscú y capturando en unos días aproximadamente 1.200 kilómetros cuadrados.
Rusia se dispuso a enviar refuerzos a la zona para evitar una mayor penetración ucraniana, consiguiendo estabilizar el frente al cabo de unas semanas. Posteriormente, el ejército ruso comenzaría la operación de presión sobre el saliente mientras Kiev seguía mandando refuerzos de soldados y equipo para mantener la posición.
Ucrania fracasó en asegurar los flancos en Kursk y el ejército ruso logró mantener localidades –como Korenevo– que sirvieron de muro de contención. Aun así, las fuerzas ucranianas avanzaron hasta controlar Sudzha, utilizando la plaza como centro logístico y de despliegue en la zona. A lo largo de los siguientes meses, y tras el cambio de dinámica por la llegada de los refuerzos, las fuerzas rusas comenzaron poco a poco a ganar terreno. En este escenario, en febrero, Kiev había perdido más de la mitad de lo conquistado en agosto.
Ucrania colapsa en Kursk
A principios de marzo, la situación ucraniana era cada vez más precaria. La localidad de Sudzha estaba únicamente conectada por una carretera principal y otra secundaria que servían como vía logística. La presión rusa durante semanas provocó que tuvieran control de fuego sobre la vía, creando un cuello de botella que originó un agravamiento de la posición ucraniana.
El ejército ruso aprovechó el momento para realizar un ataque sobre el suroeste, presionando aun más las rutas de suministro enemigas. Si bien Urania logró detener la ofensiva que habría supuesto un completo cerco de su posición, Moscú acabó lanzando una operación en el norte que hizo colapsar las líneas ucranianas. Las localidades de Malaya Loknaya y Martynovka cayeron poco después.
Ante el deterioro de la situación, el ejército ucraniano inició una retirada hacia Sudzha. Sin embargo, la posición en Kursk se tornó insostenible debido al desgaste logístico y la constante presión rusa. En este contexto, Moscú llevó a cabo una operación de infiltración a través de un gasoducto, cuyo resultado sigue siendo desconocido, pero que contribuyó a sembrar confusión entre las tropas ucranianas desplegadas en la zona.
El 12 de marzo, el ejército ruso capturó Sudzha, mientras el ejército ucraniano procedía a una retirada general de todo Kursk en medio de constantes ataques. La suspensión temporal de la inteligencia estadounidense pudo haber influido en el repliegue, aunque el factor decisivo fue, sin duda, la disrupción de la logística.
La operación de Ucrania en Kursk tenía varios objetivos: aliviar la presión en el frente del Donbás, aumentar la moral de Ucrania –y sus socios– en la guerra y utilizar la región como moneda de cambio en unas eventuales negociaciones con Rusia. No obstante, todo apunta a que la operación ha sido un error estratégico, ya que no ha cumplido sus metas y ha supuesto un gasto de recursos valiosos para Kiev, particularmente por el desgaste de tropas altamente capacitadas.
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