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Los verdes alemanes, cambio y continuidad

Los verdes alemanes afrontan las elecciones federales con un nuevo liderazgo, con nuevos rostros (con Robert Habeck como candidato electoral), pero también con sabor a continuidad.
Los verdes alemanes afrontan las elecciones federales con un nuevo liderazgo, con nuevos rostros (con Robert Habeck como candidato electoral), pero también con sabor a continuidad. Fuente: Martin Kraft - bajo CC BY-SA 4.0

Los verdes alemanes afrontan las elecciones generales de 2025 tras haber atravesado una seria inestabilidad interna por las derrotas electorales que ha sufrido en los últimos tiempos. Una crisis que llevó a una cascada de dimisiones y críticas internas, motivando un cambio en la dirección. Sin embargo, en esencia, la crisis ha traído pocos cambios reales, ya que la formación mantiene la misma línea de actuación de los últimos años.

Debacle electoral de los verdes alemanes

En 2021 los verdes alemanes obtuvieron uno de sus mejores resultados en las elecciones generales de aquel año, consagrándose como el principal referente del voto joven. Aquel éxito les valió para entrar en el gobierno bajo la batuta Olaf Scholz en un gabinete tripartito junto a socialdemócratas y liberales. Las expectativas iniciales de cambio respecto a la era Merkel pronto darían paso a una etapa marcada por la crisis económica, la crisis energética, la guerra de Ucrania y una creciente polarización política. Y todo ello acompañado de un fuerte desgaste que afectó al llamado gobierno “semáforo”.

A lo largo de 2024, las formaciones que integraban el gobierno de coalición alemán vivieron inmersas en una tensa coexistencia que amenazó la continuidad del gabinete. En ello tuvo mucho que ver la propia situación interna de los partidos políticos, especialmente en lo que se refiere a los liberales y los verdes.

Para ampliar: Declive electoral de los Verdes alemanes

Los verdes alemanes han debido hacer frente a un fuerte desgaste en varios comicios regionales y en las elecciones europeas, en las cuales perdieron casi la mitad de los escaños y votos que habían obtenido en 2019. Aquella debacle marcó un hito histórico dentro de la formación y empezó a plantear la necesidad de que el partido revisara su estrategia.

La perdida de apoyo parecía responder no solo a un liderazgo mediocre a manos de figuras como Ricarda Lang u Omid Nouripour, sino también a la estrategia adoptada. Valores históricos como ecología y pacifismo difícilmente se podían reconocer en un partido verde que apostaba por una línea dura en la guerra de Ucrania o que lidiaba con la crisis energética alemana reabriendo centrales térmicas a base de carbón. El apoyo unánime de los verdes a Israel, en el contexto de la guerra de Sucot, también ha dejado irreconocible el respaldo de antaño a la solución de los dos Estados. Aún así, hubo muy pocas críticas internas a esta deriva.

Cascada de dimisiones y nuevo liderazgo

El 25 de septiembre de 2024 es una fecha que quedará incorporada a la historia del partido verde alemán. Ese día los dos líderes de la formación, Ricarda Lang y Omid Nouripour, presentaron su dimisión tras los resultados obtenidos en las distintas elecciones que se celebraron en las regiones de Alemania oriental entre el 1 y el 22 de septiembre.

En Brandeburgo y Turingia los ecologistas quedaron fuera de los parlamentos, mientras que en Sajonia lograron entrar en la cámara, pero solo por la mínima. Esta debacle provocó un auténtico terremoto interno, que ya venía de una situación complicada. Junto a Lang y Noripour anunciaron también su renuncia los dos vicepresidentes, la secretaria de organización y el tesorero federal.

Ricarda Lang y Omid Nouripour asumieron el liderazgo del partido en enero de 2022, en sustitución de Robert Habeck y Annalena Baerbock, que asumieron carteras ministeriales en el gobierno “semáforo” del canciller Olaf Scholz. Durante todos estos años, Lang ha sido una figura muy mediática, pero políticamente muy débil.

Para ampliar: Terremoto político en Alemania oriental

Una persona sin experiencia, con un discurso cargado de clichés y eslóganes, que no ha sabido gestionar la herencia que recibió. Pero no todo cabe atribuírselo a ella. En general, el aparato del partido verde alemán se ha mantenido a espaldas de las bases ecologistas, sin explicar adecuadamente las contradicciones o cambios de rumbo. Y en ese sentido, Habeck y Baerbock han sido los que realmente han marcado el rumbo político de los ecologistas en estos años.

En 2023, Habeck ya chocó frontalmente con los activistas medioambientales que protestaban contra las labores de ampliación de la mina de carbón de Garzweiler, que se explota a cielo abierto. Por su parte, Baerbock ha capitaneado al sector más belicista del gobierno alemán en relación a la guerra de Ucrania, llegando a declarar en una ocasión que “estamos librando una guerra contra Rusia”. Baerbock también ha sido una de las figuras ecologistas que más firmemente se ha alineado con Tel Aviv.

Si con anterioridad las bases no habían manifestado abiertamente su descontento, la caída de Lang abrió la puerta a que se elevara el tono. El 26 de septiembre, diez miembros de la ejecutiva de la Juventud Verde presentaron su dimisión y abandonaron el partido. Entre los dimitidos se encontraban las dos máximas figuras de las juventudes, Svenja Appuhn y Katharina Stolla, que no dudaron en criticar la deriva seguida por la formación en los últimos tiempos.

En clave interna, este movimiento puede interpretarse como un rebote del ala más izquierdista de los verdes alemanes ante lo que integrantes de ese sector consideran una “derechización” y la adopción de postulados “convencionales”.

Protesta promovida por el partido verde alemán contra la energía nuclear.
Protesta promovida por el partido verde alemán contra la energía nuclear. Fuente: Bündnis 90/Die Grünen - bajo CC BY-SA 2.0

Esta situación dejaba claro que el congreso del partido ecologista, que se celebró en noviembre 2024 en la ciudad de Wiesbaden, tenía que ser el escenario de una renovación. Con una situación muy incierta en el gobierno de coalición, el aparato del partido no quería cambios bruscos que agitaran aún más las aguas. Un recambio que no afectase a la frágil estabilidad del gabinete semáforo. Una renovación que fuese pareja con la continuidad. Y la nueva dirección elegida en el congreso representaba fielmente esta fórmula que permitía una transición estable.

De este nuevo liderazgo sobresalen dos nombres: Franziska Brantner y Felix Banaszak. La primera ha sido diputada en el Bundestag desde 2013, si bien ha estado mucho más activa en el extranjero en calidad de observadora internacional. Brantner representa la esencia del aparato “verde”, con un claro perfil continuista respecto a la época de Baerbock y Habeck como líderes de la formación (2018-2022).

Por su parte, Banaszak representa los aires de recambio. Antiguo dirigente de las Juventudes, y diez años más joven que su compañera, se le considera cercano al ala izquierda del partido. Banaszak es la apuesta para intentar volver a conectar con el electorado más joven.

Que todo cambie para que todo siga igual

De cara a las elecciones generales del 23 de febrero, los verdes alemanes afrontan el escenario con una dirección y con la intención de superar la deriva de los últimos tiempos. A efectos prácticos, dos caras nuevas, pero pocos cambios respecto a la línea que ha seguido el partido en los últimos años. Se refuerza el mensaje en cuestiones como el clima, pero en política exterior se mantiene la narrativa en temas como la guerra de Ucrania. La propia Franziska Brantner defendió el suministro de armas para Ucrania "con el claro entendimiento de que se trata de nuestra libertad, de la paz en Europa".

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La apuesta de Robert Habeck como candidato electoral, sin embargo, no cabe ubicarla dentro de esta dinámica continuista. Con un nuevo liderazgo recién estrenado, y sin otras figuras de renombre disponibles, Habeck posiblemente sea el mejor rostro que pueda postular el partido en unas elecciones a pesar de que repite por segunda vez (tras 2021) y del desgate sufrido estos años en el gobierno. Resulta también significativo el hecho de que Habeck vaya en solitario, siendo la primera vez en muchos años que los Verdes no recurren a la fórmula de una doble candidatura formada por un hombre y una mujer. 

Durante estas semanas, Habeck se ha aplicado a la hora de intentar movilizar a las alicaídas bases electorales, haciendo gala de su experiencia en el gobierno. El reciente cambio de administración en Estados Unidos le ha brindado la oportunidad de intentar atraerse al electorado “verde” más izquierdista mediante ataques a Donald Trump y el magnate Elon Musk, además del “voto del miedo” frente al ascenso de AfD.

En estos comicios, las expectativas del partido verde alemán son mantener los resultados obtenidos hace cuatro años, cuando sacaron 118 diputados en el Bundestag. Una tarea difícil, habida cuenta de que ni siquiera las encuestas más favorables les dan unos números semejantes. 

A esto se ha sumado un temor que durante los últimos días ha venido rondando a los dirigentes ecologistas: la posible amenaza procedente de las filas de Die Linke, que podría atraer al voto más joven y de izquierdas. La candidata de Die Linke, Heidi Reichinnek, ha adquirido notoriedad a través de su intensa actividad en redes sociales. Ese temor se ha expresado recientemente a través de un vídeo de Baerbock, en el cual advertía a su base electoral por el voto a Die Linke como “un partido que renuncia a gobernar”. También Habeck se ha unido a estos ataques contra la izquierda, confrontando directamente con Reichinnek.

No obstante, aún con estas circunstancias adversas, es bastante probable que el partido verde alemán logre salvar los muebles respecto a la dinámica electoral del año pasado. Una parte considerable de su masa electoral sigue apostando por la formación ecologista y no penaliza los vaivenes de los años del gobierno “semáforo”.

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Muchos votantes consideran revalidar el apoyo a la formación en la esperanza de que su presencia en el gobierno le otorgue una influencia que le permita, a su vez, seguir impulsando el desarrollo de políticas ecologistas. En un contexto en que muchos temen una coalición de la Unión Demócrata Cristiana de Alemania (CDU) con Alternativa por Alemania, un gobierno de democristianos y verdes también es visto como un mal menor. 

Un gobierno bipartito entre CDU y verdes no sería una novedad absoluta en tanto que esta fórmula ya ha sido puesta en práctica a nivel regional. La clave de la cuestión estará en si los números dan para una coalición de carácter bipartito, o si hiciera falta recurrir a algún socio extra, como pudieran ser los socialdemócratas.

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