
La Francia del presidente Emmanuel Macron ha transformado radicalmente su política exterior, especialmente en relación con Ucrania y Rusia. Macron ha pasado de pedir “no humillar a Rusia” a afirmar que derrotar a Moscú debe ser la prioridad de la Unión Europea. Este cambio refleja el deseo de París de liderar el proyecto europeo tras perder influencia en otras regiones del mundo, priorizando una Unión Europea más grande e independiente.
La indecisión alemana y la posibilidad del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca brindan a París la oportunidad de proyectar su liderazgo en el continente, aunque también los factores políticos internos galos influyen en el discurso del presidente. ¿Es esto el preludio de una gran estrategia francesa o simplemente otro cambio de rumbo de una presidencia excesiv
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